La explotación Mas Casa Nova de Sora (Osona) ha puesto en marcha una prueba piloto para eliminar las vallas eléctricas y controlar el yeguada de vacas a través de una aplicación del teléfono móvil. Esta app permite que los ganaderos definan en qué zona quieren que pasten sus animales.
Para ello, cada cooperacha lleva un collar con geolocalización y, cuando se activa, emite un sonido desigual que avisa al animal de que no continue avanzando. Si el animal se desentiende del aviso y sigue con destino a delante, el sonido se refuerza con un pequeño impulso eléctrico inofensivo para el animal.
Una cooperacha con el control que lleva el sistema de geolocalización.
Esta posibilidad de pastoreo a distancia permite que los ganaderos se ahorren mucho tiempo porque los animales “controlados en todo momento”, lo que favorece la trámite forestal, según explica el ranchero Xavi Quirante. Encima, eso asimismo les permite una mejor conciliación común.
Quirante asegura que “la vida de ranchero no es que sea muy dura, pero si que es muy constante, y hoy en día todo el mundo quiere tener asueto e irse con la tribu en verano. Esta aparejo te permite poder hacerlo”.
Ventajas del pasteo a distancia
Una de las ventajas del esquema es que permite a los animales alimentarse autónomamente por los prados y bosques, lo que mejoría su dieta y hace que ganen en calidad de vida.
Por otro banda, las vallas virtuales permiten que los animales puedan entrar a más rincones y eso disminuye la carga de combustible de los bosques. Esto impacta positivamente en la prevención de incendios forales, según explica Pere Navarro, ingeniero de demarcación de la Diputación de Barcelona. “Con estos collares se sabe exactamente dónde están pastando los animales y se pueden crear zonas estratégicas para la prevención de incendios”, detalla Navarro.
Aplicación de móvil donde salen las vacas geolocalizadas.
El exposición de la tecnología
La aplicación y los collares están creados por Nofence, una empresa noruega creada por el emprendedor y ranchero Oscar Hoyde Bernsten y, por el momento, no se ha comercializado en España.
Cada collar tiene un coste de 270 euros para las vacas y 170 para las ovejas. Encima, se tienen que satisfacer unos 56 euros de mantenimiento al año.
A pesar de que en esta ocasión los collares hayan sido financiados por la Diputación de Barcelona, a través del software de BCN Smart Rural, con fondos europeos, los ganaderos del Mas Casa nova creen que la inversión “sale rentable”. Aseguran que el precio no se diferencia demasiado del coste de alterar en una valla física. Encima, admiten que los animales salvajes se cuelan igualmente.
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