El Siurana (confluente del Ebro, en el Priorat) es un río que discurre prácticamente seco la veterano parte del año a causa de un trasvase alrededor de el embalse de Riudecanyes, de donde se abastecen Reus y el Baix Camp. Por eso, es un río casi muerto. Pero la valor del Ocupación para la Transición Ecológica de fijar oficialmente un caudal ecológico imperceptible puede ser la transfusión que mantenga sus constantes vitales. A partir de ahora, el Siurana estará más cerca de parecerse a lo que debe ser un río.
Posteriormente de una larga campaña de los grupos conservacionistas para exigir un Siurana “vivo”, el Ocupación ha impuesto su autoridad para cumplir con las directivas europeas que exigen la recuperación ecológica de los ríos. El Siurana, por primera vez, tendrá un caudal imperceptible, por ley.
En la nueva planificación
La nueva planificación hidrológica del Ebro recogerá finamente un caudal imperceptible o ecológico por debajo de la presa de Siurana de entre 39 y 67 litros por segundo, según el mes, lo que supondrá reservar para el río el 22,5% del agua que transporta; el resto del caudal seguirá siendo trasvasado alrededor de Riudecanyes y Reus. Así lo recoge el plan del plan hidrológico del Ebro irresoluto de aprobación definitiva.
El cauce llevará pues un 50% más caudal del que inicialmente iba a darle la Confederación Hidrográfica.
El río ha estado condenado durante abriles al vacío, posteriormente de tener estado condenado históricamente a una sobreexplotación absoluta (ahora solo se liberan 20 l/s).
Una sombra de un río
Ecologistas en Entusiasmo, Gepec y demás grupos (que llevan abriles pidiendo el fin del trasvase del Siurana) consideran “insuficiente” el caudal imperceptible reservado, pero lo ven como un avance, paisaje la situación de partida.
Hay que tener en cuenta que en su primer esbozo de planificación, la Confederación del Ebro (CHE) barajó la idea de reservar entre 24 y 49 litros por segundo (el 15% de sus capital), pero en el documento definitivo no estableció mingún caudal ecológico, a la retraso de que las instituciones catalanas pactaran una posición popular.
Sin acuerdo en la Taula del Siurana
Sin retención, las reuniones de la Taula del Siurana-Riudecanyes (donde estaban representadas la Generalitat, el consejo comarcal del Priorat, los ecologistas y la Comunitat de Regants del Pantà de Riudecanyes) acabó sin acuerdo.
Todo acabó en un portazo. El Grup d’Estudis i Protecció dels Ecosistemas Catalans (Gepec) propuso elevar el caudal ecológico hasta 99-202 litros por segundo (según el mes), mientras que la Generalitat centró su propuesta en la promesa de construir una planta regeneradora de aguas residuales en Reus para servir a los regantes de Riudecanyes (con una inversión de 28 millones de euros en el período de planificación 2022-2027). Así, se reservaría un caudal ecológico del Siurana de hasta 47/107 litros por segundo.
“Nos comprometimos con una inversión de 28 millones de euros, y teníamos amarrado el apoyo de los regantes para aceptar el agua regenerada”, defiende Anna Barnadas, , secretaria d’Acció Climàtica del Govern, al explicar la propuesta fracasada.
“La cantidad mínima que poníamos sobre la mesa para el Siurana era la cantidad máxima de la CHE. Los 107 l/s es un imperceptible que se garantizaba al final y para siempre”, añade.
La Generalitat retira su ofrecimiento de construir una planta regeneradora de aguas en Reus para ser reutilizadas en el regadío: un plan que hubiera permitido reservar más caudales para el río
Gepec-Ecologistes en Acció desconfiaba del plan de la Generalitat al entender que el Govern rehuía una ampliación verdadero e inmediata del caudal imperceptible, y lo condicionaba a unas inversiones con un calendario incierto.
“Queríamos que la Generalitat se comprometiese con un caudal ecológico que se aplicase de forma inmediata, pero lo condicionaban a unas obras que podían apropiarse a extremidad, o no, y hay precedentes de este tipo de infraestructuras de grandes retrasos”, señala Santiago Martín Barajas, representante de Ecologistas en Entusiasmo.
“Los caudales ecológicos se establecen, no se condicionan, porque son una restricción previa a los demás usos. Tienen una prioridad de uso en la ley”, añade Martín Barajas
Anna Barnadas dice que “la Generalitat quería más caudal ecológico”, y juzgaba errónea la organización del Gepec. “Ellos querían el caudal (ecológico) ya; y les dijimos que no lo tendrían porque eso necesitaba tiempo, tanto si recurrían al vía legal, con o sin nosotros, como si se levanta la planta de regeneración de aguas pues se requiere tiempo. Y la planta era una caudal asegurado para siempre”, dice la secretaria de Acció Climàtica.
Andreu Escolà
Frente a el desacuerdo con la Generalitat, los grupos ecologistas optaron por concentrar la presión sobre el Ocupación para la -Transición Ecológica (autoridad sobre la Confederación del Ebro), y vieron reforzada su posición al constatar que el Govern no ha incorporado la planta regeneradora de agua en la nueva planificación hidrológica de la Agència Catalana de l’Aigua. “Es la prueba de que no pensaban cumplir su palabra”, dice Martín Barajas.
¿Por qué la Generalitat retira su ofrecimiento y renuncia ahora a construir esta planta regeneradora de aguas en Reus?
Anna Barnadas replica que su propuesta “estaba condicionada al acuerdo con todas las partes”, que los 28 millones se destinaban “básicamente a que hubiera paz social entre regantes, ecologistas y demás” y que existen otras prioridades que debe atender el Govern.
“Tenemos muchas urgencias, y muchos municipios que vierten aguas aguas del alcantarillado al cauce; muchos alcaldes nos piden depuradoras y se enfadan si no los atendemos”, arguye Barnadas para relegar la prioridad del Siurana.
Tras el desacuerdo, la Generalitat presentó a la Confederación individualmente, una propuesta de caudales ecológicos (47/106 l/s) que ya no estaba condicionada a la reutilización de las aguas en el regadío, pero la CHE (sabedora de las discrepancias que debilitaron la posición catalana) la rechazó con el argumento de que no se justificada la metodología aplicada para entrar a esos títulos.
A la CHE no le gustaba la propuesta de la Generalitat
Por otra parte, según Anna Barnadas, la CHE nunca vio con buen límite la propuesta de la Generalitat pues no le gustaba la idea de condicionar el caudal ecológico a unas obras a cargo de la Dependencia catalana, al entender que su realización podría servir de cambios en los ciclos electorales y los vaivenes de las prioridades políticas.
“A mí no me gusta la imagen del Siurana (al estar seco). Espero que algún día esto se acabe solucionando. Me hacía ilusión la planta regeneradora” evoca Barnada, convencida de que los eologistas deberían tener tenido “más paciencia”.
El trasvase del Siurana arranca de 1897, cuando la errata de agua atenazaba a una pujante Reus. Para saciar su sed, se construyó el túnel para aguantar el agua hasta el embalse de Riudecanyes (consumido en 1918), desde donde se destina al aprovisionamiento y al riego al Baix Camp. El trasvase del Siurana concluyó en 1950. Y luego, en los abriles setenta, se construyó el embalse de Siurana para vencer más prominencia de agua (12,5hm3, casi 63 m de presa). “No pretendemos fallar si el plan de trasvase el Siurana de hace 100 abriles es correcto o estaba justificado; simplemente creemos que hoy es obsoleto; es una obra propia de otra época, que genera daños ambientales y sociales, y para la cual hoy disponemos de alternativas”, declaraba hace un tiempo Santiago Martín Barajas. “Es caduco y debería dejar de funcionar cuanto antaño”, sostienen los ecologistas
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