Eleven (Millie Bobby Brown) se mudó en California con la grupo Byers. Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) se tuvo que exiliar a Tatooine tras la vencimiento del Imperio Esteral y la orden de exterminar a los jedi. Este es el punto de partida deStranger thingsy Obi-Wan Kenobi, las dos producciones titánicas que se enfrentan a partir de este viernes en televisión: el cara a cara más claro entre las dos plataformas como Netflix y Disney+ que compiten por el trono en la pelea del streaming.
El entretenimiento de Stranger things vuelve con una nueva relato clara al cine de los ochenta: Pesadilla en Elm Street de Wes Craven. Mientras Eleven está allá de Hawkins, personajes como Steve (Joe Keery), Dustin (Gaten Matarazzo), Nancy (Natalia Dyer), Lucas (Caleb McLaughlin) o Max (Sadie Sink) deben enfrentarse a una presencia demoníaca de piel asquerosa, dedos punzantes y que tortura a las víctimas con alucinaciones que viven como pesadillas. Stranger things, consciente que su manifiesto más muchacho ha crecido tanto como su reparto, se adentra en un terror accesible como principal novedad.
La pandilla de Hawkins debe enfrentarse a un monstruo inspirado en 'Pesadilla en Elm Street'.
Para Obi-Wan Kenobi, la expectativa se concentra en el previsible duelo entre el jedi y Anakin Skywalker, el padawan que se pasó al costado confuso de la Fuerza y que ahora obedece al nombre de Darth Vader. Hayden Christensen, quien interpretó el personaje en los capítulos II y III, está diligente para retornar al primer plano de Hollywood con la creación de un software de Inquisidores del Sith que deben dar caza a hombres como Obi-Wan. De fondo en este confinamiento tortuoso, un Luke que todavía es un caprichoso y reside en Tatooine con sus tíos.
Una carrera de obstáculos
Nadie dice que producir un aberración televisivo sea pan comido pero el camino de preproducción de estos capítulos ha sido especialmente tortuoso. Los hermanos Duffer habían escrito ocho episodios para la cuarta temporada tras el éxito de la tercera en julio de 2019. La idea era partir el rodaje en enero de 2020 y cerrar los platós ese mismo mes de agosto. Pero, claro, ese mes de marzo se tuvo que paralizar la producción por la pandemia de la covid.
Cuando se pudo retomar la actividad en septiembre, todo Stranger things se tuvo que adaptar a los nuevos protocolos de seguridad. Esto comportaba la distancia social detrás de las cámaras, por supuesto, pero asimismo pausas durante las grabaciones, la dificultad de rodar las escenas más espectaculares y la dilatación de la producción, que en consecuencia asimismo incrementó su presupuesto: se calcula que Netflix ha invertido en torno a de 30 millones por cada episodio de esta cuarta temporada que finalmente tiene nueve capítulos.
Hayden Christensen retoma el papel de Darth Vader que interpretó en los capítulos II y III de la dinastía cinematográfica de George Lucas.
Para Obi-Wan Kenobi lo complicado fue el explicación creativo del tesina. En 2017 se especulaba que Stephen Daldry, el director de películas como Las horas o El profesor, había firmado para dirigir Obi-Wan: A Star Wars Story, una precuela en forma de película. Pero el fracaso en taquilla de Solo, la precuela centrada en Han Solo con Alden Ehrenreich reinterpretando el personaje de Harrison Ford, hizo que Kathleen Kennedy, presidenta de Lucasfilm, pasara el tesina a la televisión.
En 2019 se informó que el tesina había recibido luz verde, que Ewan McGregor retomaría el personaje que Alec Guinness había interpretado en la trilogía llamativo de Star Wars y se confirmó que tendría ocupación siete primaveras luego del Episodio III: La venganza de los Sith. El escritor Hossein Amini y la directora Deborah Chow estaban a borde de la serie cuando hubo otro traspiés detrás de las cámaras: el argumento guardaba demasiados parecidos con The Mandalorian.
Se dieron cuenta los principales artífices del universo televisivo de Star Wars, el creador de The Mandalorian Jon Favreau y un Dave Filoni que está vinculado a la marca desde las series de animación. Amini había escrito unos capítulos centrados en la relación entre Obi-Wan y ese Luke pueril de Tatooine, lo que a Favreau y Filoni les preocupaba porque eran conscientes que The Mandalorian tenía su habilidad en la dinámica entre paternofilial y de mentor y discente de Din Djarin (Pedro Pascal) y ese Grogu más conocido como Baby Yoda.
Es así como Joby Harold acabó consiguiendo el trabajo de showrunner en abril de 2020 en detrimento de un Amini que todavía consta como escritor del tesina. ¿El encargo que recibió? Que la relación entre Obi-Wan y Luke no fuera el centro de la serie y que fuera más angurriento y espectacular, optando por retomar la compleja rivalidad con Darth Vader.
El ataque del jedi
Sobre el papel, el día destino de exhalación de Disney+ eran los miércoles. Así lo habían demostrado series como Loki o Leal Cristalera tras darse cuenta la plataforma que en esa incertidumbre era más casquivana destacar y se evitaba coincidir, entre otros, con los estrenos de Netflix. Y en un principio Obi-Wan Kenobi estaba prevista para el miércoles 25 de mayo hasta que, tras anunciarse que Stranger things llegaría el 27 de mayo, desde la empresa de Mickey Mouse cambiaron de opinión: asimismo se emitiría el 27 de mayo en competición directa con los chicos de Hawkins (y principales estrellas de Netflix con el permiso de El solaz del calamar).
El movimiento se podía interpretar como un movimiento ofensivo poco habitual en el mundo del streaming: hasta ahora la contraprogramación descarada y hostil se asociaba con la televisión tradicional. ¿Marcará una nueva era donde no solamente se escudriñamiento el veterano éxito para las producciones propias sino que las series se convertirán en armas arrojadizas para hundir al rival?
Dos modelos enfrentados
Y este enfrentamiento asimismo pone sobre la mesa dos modelos enfrentados (y uno de ellos en crisis). Son la audacia de Disney de emitir las series destino en su plataforma de contenidos con el ritmo semanal de toda la vida, el que antiguamente se relacionaba con la televisión tradicional y caduca, y el maniquí del maratón popularizado por Netflix, el de emitir multitud de episodios en un mismo día.
Bueno, en existencia hay matices. Conscientes que compiten contra un coloso que ofrece mucho contenido en su día de estreno, Obi-Wan Kenobi desembarca con dos episodios. Los cuatro restantes que completan la temporada se verán durante los siguientes cuatro viernes consecutivos, finalizando el 22 de junio. Y, en el caso de Netflix, no se emite la temporada entera: se estrenan siete episodios y se reserva los dos últimos para el 1 de julio. ¿El motivo? Como se hizo con la temporada final de La casa de papel y de Ozark, la empresa prefiere no cabrear un cartucho tan potente en un solo fin de semana, testeando hasta qué punto la maniobra les permite prolongar la conversación en torno a de Stranger things.
Y, teniendo en cuenta que Disney le pisa los talones a Netflix en el mercado internacional en número de suscriptores, será interesante ver las consecuencias de este duelo que, como Disney no ofrece cifras de visionado de sus estrenos, tendrá que valorarse con medidas más abstractas y subjetivas como la visibilidad en los medios de comunicación y la capacidad de dominar la conversación en una televisión donde la sobre-oferta entierra en el olvido de forma precipitada la veterano parte de la producción cultural.
¿Se quemará Stranger things en 10 días? ¿Obi-Wan Kenobi podrá ayudar la conversación durante cinco semanas? Este puede ser un punto de inflexión por parte de Netflix, que hasta ahora había descartado el maniquí semanal y, adentrándose en este maniquí híbrido, deja imaginar que sí que hay ventajas en no abrir toda una temporada de porrazo.
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