El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y el técnico del primer equipo, Xavi Hernández, entre otros directivos (Rafael Yuste) y ejecutivos (Mateu Alemany) que forman el núcleo duro del club, mantuvieron anoche una importante reunión destinada a confeccionar una nueva hoja de ruta. El reunión estaba previsto desde hace días y fue Laporta quien lo activó ayer por la mañana. La cita, desvelada por La Vanguardia en su impresión digital, no tuvo superficie en el club para evitar el característico tumulto mediático.
Tesina deportivo y moneda para hacerlo ingenuidad. De eso trató el diálogo entre quien debe velar por regularizar la precaria situación económica y quien será el encargado de tratar de enderezar el defectuoso rumbo del primer equipo. Sin resolver el primer coeficiente difícilmente mejorará el segundo. Xavi lo sabe y por eso expuso su angurriento plan deportivo al presidente con objeto de menear una plantilla cuyo tabla ha quedado claro: temporada en blanco e irregularidad por bandera. Xavi necesita moneda para fichar. Para fichar perfectamente. No quiere retornar a perder.
Todo sigue en el meteorismo: la asociación pide a los socios elegir a valía de ventas de activos como si fuera un acto de fe
¿Pero hay moneda? La asociación directiva celebrada el pasado martes en La Jonquera sentó las bases de una serie de actuaciones para obtener solvencia. Son difusas, y así serán presentadas en una asamblea peculiar: se celebrará en día y horarios laborables (16 de junio) y de forma telemática. Sufragar a valía, como ocurrió con el acuerdo de patrocinio de Spotify (sin cifras alegando un acuerdo de confidencialidad), implicará una especie de acto de fe por parte de los socios compromisarios convocados, que serán pocos excepto portento. Los resortes democráticos siguen en caída rescatado.
“Autorización para la adquisición por parte de uno o más inversores de una minoritaria billete del hacienda social de Barça Licensing & Merchandising (hasta el 49,9%)” y “autorización para ceder hasta el 25% de los ingresos para la explotación de los derechos de televisión”. Esas son las propuestas de la directiva. En la primera, se propone la liquidación de parte de un activo (la comercialización del merchandising) y no se acento ni de una posible concesión (recuperación posterior de lo vendido) ni de plan de negocio. En la segunda, se acento de ceder hasta el 25% de los derechos de televisión, una de las líneas rojas que se alegaron para aislar el acuerdo con CVC, lo que precipitó la patada a Leo Messi.
A Xavi se le habló ayer de hasta cuánto moneda podrá disponer en función del éxito de esas operaciones. Necesita el técnico una reforma a fondo en todas las líneas. Quiere defensas acostumbrados a una reincorporación intensidad de bisagra, tanto en los laterales (Marcos Alonso y Azpilicueta) como en el eje (Koundé y Christensen, ya liado) y futbolistas de pierna válido como el medio Kessié, incluso apalabrado. Para la delantera el objetivo es Lewandowski. El polaco está presionando pero tiene resolución con el Bayern, que no le dejará ir improcedente. Xavi está involucrado en todo. Además en invitar a salir para hacer espacio. El problema será convencer. Braithwaite, Lenglet y Pjanic, por ejemplo, se atornillan a sus contratos. Un clásico veraniego.
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