Estaba hace unos días viendo con asombro el documental Apnea bajo hielo: La reina de las profundidades, realizado por Ian Derry. La película sigue la correr de la buceadora finlandesa Johanna Nordblad, quien, sin aletas, vestida con traje de neopreno corto, cubiertos solo torso y muslos, consiguió en marzo del 2021 una marca sin precedentes en investigación bajo hielo y se convirtió, así, en la campeona en la historia oficial de récords mundiales en apnea dinámica. Nadó 103 metros a pulmón, en 2 minutos y 42 segundos, en agua a 2 grados y una temperatura bullicio de 7.
¿Qué lleva a un ser humano a plantearse un combate tan extremo? Si todas las personas buscan lo que en apariencia es seguridad, estabilidad, vigor, ¿qué límites desconoce o desafía quien se dispone a arriesgarse de ese modo por ir un poco más allá de la marca conseguida por otros? Imaginan un objetivo y ponen todos sus medios al servicio de su conquista. De fondo, claro, hay un deseo de trofeo, una competición entre solitarios que son, a la vez, estímulo y contrincante.
Hay quien se arriesga por ir un poco más allá de la marca conseguida por otros
Las imágenes son de una belleza estremecedora: la nadadora bajo la capa de hielo de 30 centímetros, el silencio helado que su cuerpo cruza a velocidad uniforme, la luz entre cerúleo y blanca que matiza el agua, la conexión con unas condiciones en principio vedadas al ser humano. Y fuera, los que esperan, abrigados en sus anoraks, los cabellos escarchados, la observación atenta a la figura que puede casi nada entreverse a través de la capa de albufera sólido sobre la que caminan. Entre ellos, la hermana de la buceadora. Cuando la ve salir, tras la retraso del tiempo reglamentario, la envuelve en una cobertor, la abraza y dice que ahora ya está, que ahora ya no tendrá que retornar a hacerlo. Ha tenido tanto miedo de que muriera en el intento.
Este año el récord ha sido superado por el francés Arthur Guérin-Boëri, con 105 metros. Y ahí es donde veo la diferencia entre la ilusión y el combate. La hermana ayudó a la buceadora con toda su ilusión. Quedó cumplida. La buceadora tiene un nuevo combate por delante. Es probable que necesite seguir.
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