Las máximas en España serán hasta 3 °C más altas en 2050

La ola de calor que azota España llegará este viernes a su zenit en muchas partes del país y podría concluir el sábado tras vencer récords. Este ha sido el año más caluroso a mediados de junio desde 1950 y localidades como Albacete han ajustado la temperatura más ingreso en un mes homólogo desde 1940. De poco valdrán en un futuro próximo estas altas cifras: En 30 abriles, las olas de calor serán 10 días más largas; las temperaturas, 3º más altas; y los días de calor extremo, casi un 30% más habituales.

Así lo reflejan las proyecciones que realiza la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) según los escenarios de emisiones de gases de intención invernadero que realiza el Especie Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés). Los modelos estudiados se enmarcan en tres escenarios. Uno poco eufórico, según el que las emisiones llegarían a su mayor en 2040 y a partir de entonces, descenderían —Trayectorias de Concentración Representativas 4.5 (RCP4.5)—; uno más neutro, donde el tope se alcanza en 2080 —RCP6.0—; y otro más pesimista y aún probable, en el que las emisiones siguen creciendo todo este siglo —RCP8.5—.

Que el calor se ha acentuado en los últimos abriles es una verdad. Lo muestran los datos de las 92 estaciones de la Agencia Española de Meteorología (AEMet): las temperaturas más altas se sitúan, de media en los últimos cinco abriles, más o menos de los 21,5 grados; mientras hace 30 abriles estaba en 20,5ºC. El marco empeorará: los modelos más optimistas sitúan las máximas para en el interior de 30 abriles dos grados por encima de los del periodo de relato entre 1961 y el 2000, mientras que los más pesimistas sitúan el auge en cerca de 3º.

Si no se toman medidas más drásticas y de seguir incrementando la audición de gases de intención invernadero hasta finales de siglo, en 2070 se registrarán máximas 4º más altas. En 2100, cerca de 6º más. De ser así, los 47,4ºC registrados en Montoro (Córdoba) en 2021 llegarían a 50º en 20 abriles y a final de siglo podrían registrarse máximas de más de 53º. La temperatura más ingreso del planeta verificada hasta el momento es de 56,7ºC, registrada en el Valle de la Asesinato, en California.

Los episodios de calor asimismo serán mucho más frecuentes. Las temperaturas máximas, mínimas y medias —tanto diurnas como nocturnas— crecerán, con lo que será mucho más habitual alcanzar lo que antiguamente de la presentación del siglo XXI era considerado ‘calor extremo’. En 2060, de aquí solo 40 abriles, alcanzar temperaturas extremas será entre un 20 y un 30% más usual que hasta ahora, siempre según el marco climatológico del maniquí que se use para la proyección.

Ponerse en lo peor permite dibujar un marco catastrófico que permite concienciar a más parentela. La media de todos los modelos que esgrimen un marco más catastrófico para el medio medio ambiente arroja que en el 2080 habrá un 40% más de días cálidos que hasta ahora, mientras que en el 2100, ese porcentaje alcanzará el 50%.

Más días calurosos y calor más acentuada conllevará, adicionalmente, olas de calor cada vez más largas. La que azota al país empezó el pasado día 11 y se prevé que dure hasta este fin de semana 18-19 de junio. La proyección en este sentido es devastadora: en 2050 estos episodios durarán entre siete (RCP4.5) y nueve días más (RCP8.5). Y la ascenso no cesaría.

Mientras los dos escenarios menos pesimistas enmarcan entre 10 y 13 días más largos estos episodios de cara a final de siglo XXI, el peor de ellos los sitúa 30 días más largos: olas de calor de más de un mes para 2100.

Hay ganancia y trayecto para evitar, delimitar o atenuar los peores escenarios, pero no para esquivar al completo los enseres del calentamiento universal a corto, medio ni desprendido plazo. Hoy en día, el planeta tiene ahora 50 % de probabilidades de que, por lo menos en uno de los próximos cinco abriles, la temperatura media anual mundial supere los 1,5 °C, el confín climáticos fijado por los países en el acuerdo de París (2015).

Esta probabilidad no ha dejado de crecer en el tiempo. En 2015, las opciones de que en algún momento puntual el calentamiento universal superara en 1,5 °C los niveles preindustriales era casi nula; entre el 2017 y el 2021 era del 10%; y del 2022 al 2026, del 50%.

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