Aunque todavía no hay término de salida, la articulación de tratamiento concederá en breve el tercer fracción penitenciario a María Salmerón, la mujer que el pasado 9 de junio ingresó en el centro de inserción Social (CIS) Jiménez de Asúa, dependiente de la gayola de Sevilla. El encarcelamiento se produjo en medio de un musculoso malestar social, compartido incluso por la delegada del Gobierno contra la Violencia de Productos, Trofeo Rosell.
Cuando llegue el tercer fracción, María Salmerón podrá seguir trabajando como auxiliar sanitaria en la residencia de mayores de Dos Hermanas (Sevilla) y solo irá al CIS para reposar. Ayer de un mes podría mantenerse en confianza bajo control telemático. Ha pasado tan pronto como una semana desde su pérdida de confianza. La celeridad de su posible reclasificación de su fracción y el hecho de que entrase en un CIS dan cuenta de lo peculiar de su caso.
Más de 100.000 personas apoyan su indulto 
Un CIS, como el de Jiménez de Asúa, aguado así en honor a un jurista y político gachupin, presidente de la II República española en el confinamiento, es un establecimiento penitenciario para internos que están ya en régimen libre o que se encuentran en un proceso renovador de reinserción. Este tipo de instalaciones además pueden acoger a personas que se encuentran en confianza condicional o que cumplen medidas alternativas.
La ministra de Honradez, Pilar Llop, ha evidente este viernes a Divulgado.es que "darle el indulto hubiera sido de neutralidad, pero no reunía los requisitos". El fin postrer de la gayola es la reinserción. Organizaciones feministas y la Asociación de Mujeres Juezas, criticaron el encarcelamiento de una mujer "ya reinsertada y sin capacidad de reincidir", condenada por negarse a que su hija viera a su exmarido cuando aún era último de etapa.
Miriam y su raíz, María Salmerón 
María Salmerón, con más de 100.000 apoyos en Change.org, asegura que no hizo más que apoyar a su hija, hoy ya maduro de etapa. La hija confirma sus palabras: “Soy yo la que debería tener entrado en prisión porque fui yo la que me negué a verle”. Se da la paradoja de que su raíz, condenada a nueve meses, sí ha perdido la confianza, mientras que su ex, condenado a 21 meses por maltrato habitual, no ha pisado ni pisará la gayola.
En el caso de la mujer pesó en contra la supuesta reincidencia por sus reiteradas negativas a los encuentros entre hija y padre, un padre que con las leyes de hoy en día y con una condena firme por malos tratos no tendría derecho a esas visitas. Los abogados de María Salmerón, sin requisa, han intentado defender que esos presuntos referencias están prescritos y, por lo tanto, sin referencias no había reincidencia.
Origen e hija, en un 8M 
La celeridad en el estudio del tercer fracción es una forma de darles la razón sin decirlo abiertamente. Su patrocinada no solo podrá trabajar a partir de ahora, sino que además podrá disfrutar de los fines de semana en confianza, cuando pernoctará en su casa. Fuentes judiciales no descartan ni siquiera que pronto esta laxitud de la pena pueda encontrarse ampliada con una confianza condicional y controlada por medios telemáticos.
Lo habitual cuando se negociación de penas inferiores a dos primaveras es que queden en suspenso, si los condenados no tienen referencias y no reinciden. Por eso, el ex de María Salmerón no ha ingresado en la gayola. Ella, a pesar de tener una condena muy inferior, sí lo ha hecho por la controversia sobre los referencias. En cualquier caso, como su pena es inferior a un año, la articulación de tratamiento tenía vía franco para apresurar su tercer fracción.
María Salmerón declaró a este semanario días antiguamente de ingresar en la gayola que le preocupaban dos cosas: el castigo adicional que eso supondría para su hija y el temor sobre su futuro sindical en la residencia donde trabaja como auxiliar. En los próximos días entregará al CIS su cuadrante sindical para que sus panorama del establecimiento, donde este fin de semana recibirá visitas de familiares y amigas, se ajusten a sus turnos en la residencia.
La propia delegada del Gobierno contra la Violencia de Productos, Trofeo Rosell, expresó a los pocos días del encarcelamiento su deseo de un rápido tercer fracción. La entrada en prisión, agregó, le pareció una “malísima novedad”. En aquel entonces, esta portavoz cualificada se mostró convencida de que Instituciones Penitenciarias ya lo tenía “sobre la mesa” porque esta interna, explicó, no necesita ningún tipo de reinserción social.
Publicar un comentario