Las administraciones y las empresas deberían considerar las olas de calor como un peligro gremial emergente. Sin incautación, en España no hay una planificación para adaptar el mundo gremial al incremento de riesgos derivados de los episodios de calor, pese a que estos cada vez serán más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Así lo indica un referencia sobre los impactos de las olas de calor en la vitalidad, la seguridad y el bienestar de los trabajadores presentado ayer por la Fundación 1º de Mayo.
“En España se han acogido medidas de aclimatación al cambio climático para la población en caudillo. Pero para la población trabajadora escasamente se están tomando medidas; y eso pese a que buena parte de ella desarrolla su viaje fuera de los espacios con viento acondicionado, en lugares muy expuestos al calor”, asegura Claudia Narocki, socióloga del Instituto Sindical de Trabajo, Circunstancia y Lozanía (ISTAS), autora del estudio.
“Sabemos que se da un incremento de siniestralidad gremial durante los días de olas de calor, aunque no tenemos una monitorización específica, ni el sistema de control de accidentes laborales permite visualizar este problema”, sostiene Narocki.
Las olas la última lapso, del 2011 al 2020, fueron el doble de frecuentes que en las décadas anteriores
Nuevas actividades
Distracciones, errores técnicos, incrementos de lesiones o problemas de rendimiento son algunas de los enseres de la sobreexposición a altas temperaturas, un peligro que afecta a muchas nuevas actividades profesionales: monitores de educación, personal de almacenamiento, repartidores en velocípedo, montadores de instalaciones temporales, reparadores de averías y la tropel de operarios de actividades irreemplazables en una sociedad que no parece tener refrigerio o que, al menos, se ha olvidado de la siesta.
Son focos de peligro que se derivan de tareas muy diversas, desde las que desarrolla el trabajador de un invernadero, El operario de mantenimiento de carreteras o el técnico de un aerogenerador, un auténtico horno de metal en verano.
lv
Esta experta resalta que los planes de aclimatación al cambio climático no solo deben dirigirse a afrontar los episodios de golpes de calor, sino todavía a evitar la exposición a las altas temperaturas.
La autora indica que el calor puede provocar no sólo golpes de calor mortales y otras enfermedades por calor agudas, sino agravar todavía patologías a medio y grande plazo (vasculares, respiratorias, renales...)
“Aunque haya personas que se sientan capaces de soportarlas, eso no significa que su vitalidad no se vaya a ver dañada”, recuerda Narocki. Los trabajos menos protegidos no tienen unas medidas mínimas estandarizadas.
Especialmente preocupada se muestra esta experta por las personas que tienen que trabajar a destajo, las que cobran un sueldo según su nivel de producción, las más proclives a forzar la maquina personal, “aunque ese ritmo atente contra la vitalidad”.
Encima, las ocupaciones con maduro peligro de exposición suelen tener salarios más bajos y las realizan personas afectadas por otros factores de vulnerabilidad (carecer de convenio fijo, de papeles, de representación sindical...). “Estamos cerrando los luceros frente a población muy relajado”, sentencia Narocki.
Mientras la norma gremial señala que en las oficinas no se puede trabajar por encima de los 27 grados, “en los tajos no hay agua, sombras ni se dan la pausas, ni se toma la temperatura que hay en cada momento”, dice la socióloga. “Las autoridades pueden suspender las actividades laborales en el extranjero por causa de mal tiempo; pero no dice cuál es ese mal tiempo. Y no lo hace nunca. La norma en este punto no se está aplicando”, sentencia.
El Instituto de Lozanía Carlos III destaca que en España ha disminuido el impacto de las olas de calor sobre la mortalidad, a consecuencia de que han mejorado las medidas de aclimatación al cambio climático (avisos, atención a los mayores...).Sin incautación, Narocki destaca que esto no ha sucedido con la franja de etapa entre los 18 y los 45 abriles, que es cabal la población en etapa de trabajar.
Hasta el viernes, como insignificante
Mientras tanto, la Agencia Estatal de Meteorología prevé que la ola de calor se prolongará al menos hasta el viernes, sin descartarse que se alargue unos días más, especialmente en la medio uruguayo peninsular.
El momento gélido se alcanzará este martes en zonas del Guadalquivir y Guadiana, donde puede aventajar los 43 ºC. En el centro y valle del Tajo todavía puede rebasarse hoy los 40 ºC.
El jueves puede sobrevenir un irreflexivo decadencia en el extremo occidental de la Península, pero en el resto del país el calor será intenso: 38 ºC en Vitoria, Pamplona y Bilbao; 40 ºC en Logroño, y 42 ºC en Zaragoza y Lleida.
Publicar un comentario