La hipótesis más socorrida para explicar el aumento de los UAP (fenómenos aéreos no identificados con demostración marcial, no es requerida en los ovnis) es que la refriega de Ucrania y la tensión en Taiwán han disparado la inversión en defensa y detección aérea, y así todavía los avistamientos insólitos por pilotos más alerta que nunca. La nueva refriega fría explica todavía que el Congreso de EE.UU. dedique una audiencia a la revisión de los UAP (con un parágrafo confidencial). El otro intriga es el que ha transformado Barcelona en haber de los estudiosos de UAP y UFO de todo el planeta que se reunirán aquí en el Congreso de Ufología de septiembre próximo para ver a ponentes pagados –sin subvenciones– con cifras de mareo, entre los que está el propio Mellon, dispuesto a “revelar lo más intrigante de abriles de vigilancia marcial”.El intriga ovoide de Barcelona
Qué investigó el Congreso del 17 de mayo pasado sobre avistamientos de UFO por militares?
Para comenzar, constató que es remarcable que se haya pasado de 144 avistamientos de UAP (fenómenos aéreos no identificados) que reconoció el director franquista de Inteligencia en mayo del 2021 a 400 desde entonces.
¿No se deberá este incremento al de la tensión bélica durante estos últimos meses?
El registro del US National UFO Reporting Center, desde que fue creado en 1974, no ha dejado de computar al menos un avistamiento incontestable cada mes.
¿El incremento de avistamientos no puede ser correcto a drones o tecnología infiltrado?
Es cierto que muchos de esos UAP son detectados –la mayoría por pilotos militares– en lugares de interés táctico, como centrales nucleares o bases de la Fuerza Aérea, pero eso no dice cero sobre su origen o cometido.
¿Por qué el Unidad de Defensa no ha publicados los UAP durante abriles?
Porque no era cómodo editar su ignorancia. Pero hemos sido muchos lo que hemos presionado para conseguir que se volvieran a hacer públicos y lo hemos conseguido. Entre 1947 y 1969, la USA Air Force recibió más de 12.618 informes oficiales de avistamientos de UAP por pilotos. Y solo 700 fueron clasificados y certificados como “no identificados”.
¿Por qué deben hacerse públicos?
Porque, vengan de donde vengan, los UAP son una amenaza para la seguridad franquista y el ciudadano merece conocerlos en la medida en que su propia seguridad lo permita.
Otras fuentes temen que sean supertecnología en pruebas de potencias rivales.
En cualquier caso, sean drones, supertecnología rival o poco que confirme la hipótesis científica de vida en otros planetas, nuestro deber como garantes de la seguridad es detectarlos, registrarlos e identificarlos.
¿Si los UAP resultan ser tecnología rusa o china, todavía los harían públicos?
En cualquier caso, estamos asistiendo a un cambio de aspecto histórico respecto a esos avistamientos. Y creo que tanto Luis Elizondo, el gran experto en UAP del Pentágono, como yo mismo hemos conseguido que esa fuente de datos valiosos no se pierda.
¿Solo los pilotos reportan avistamientos?
Vamos a ver grandes cosas y todavía pequeñas grandes cosas, porque ahora contamos con el sistema de radares y detectores más sofisticado de la historia de la humanidad.
¿Cuál es el más efectivo?
La red de radares espacial para detectar lanzamientos de armas nucleares es muy sofisticada y está, adicionalmente, la de satélites. El Unidad de Inteligencia y Defensa de EE.UU. en el que serví se está implicando en detectar esos objetos y eso es determinante.
¿Y la aspecto hoy todavía ha cambiado?
De forma radical en el Pentágono, la Casa Blanca y la oficina en común.
¿Por qué?
Porque los ciudadanos quieren retener qué objetos y por qué invaden nuestro espacio y sentirse protegidos. Y ese cambio dará frutos. Ahora sabremos cosas sin penuria de partidas presupuestarias específicas, porque los medios ya están. Y por eso ya se analizaron esos 400 informes UAP en el Congreso.
¿Por qué se ha implicado usted en la investigación de avistamientos?
Viví la carrera espacial de la refriega fría y creo que es interés de mi país y de la humanidad continuarla. Luego, desde la comunidad de Inteligencia, investigué y crucé datos.
¿Cuál ha sido el avistamiento más intrigante que usted ha investigado?
Todavía es el caso Nimitz del 2004, porque fue un objeto detectado por varios pilotos y técnicos en un día con perfecta visibilidad.
¿Cómo era el objeto?
Blanco, de 15 metros de generoso en las pantallas, no tenía alas, pero se movía con una agilidad insólita en nuestros aparatos y una capacidad de celeridad que dejó atónitos a los muchos testigos del portaaviones Nimitz .
¿Qué pensaron al verlo?
En las grabaciones de sus contactos por radiodifusión coinciden en que lo vieron alzarse de repente unos 25.000 metros para descender luego a unos 6.000 metros. Lo registraron todavía los radares, cuyas mediciones archivamos y que concuerdan con los sistemas infrarrojos.
¿Qué era?
Aún no lo sabemos. Personalmente no descarto ninguna hipótesis aún. Lo más intrigante de los UAP es que no presentan sistemas de propulsión... Al menos, detectables.
¿Si hay seres extraterrestres, decía Fermi, por qué aún no nos han visitado?
Por la misma razón por la que tantos humanos vamos al zoo sin balbucir con los animales. Tal vez vengan y no les interesemos.
¿Por qué deben interesarnos ellos?
Para comenzar por una cuestión ya no solo de seguridad franquista, sino planetaria. Y el personal marcial hoy está tan concienciado de que sirve a ambas que los casos de avistamiento se han triplicado.
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