Málaga está pillando aires de la California andaluza: el clima, la pujanza económica y un conservadurismo muy pragmático, que evoca la revolución del presidente Ronald Reagan en EE.UU. tras su etapa de autoridad de California.
Ciudad de moda, Málaga fue la primera en levantarse contra la hegemonía del PSOE en Andalucía y el “sevillanismo” de la Asamblea en sus primeros abriles. Los populares ganaron la alcaldía en 1995 mediante Celia Villalobos y la mantienen desde el año 2000 gracias a un corregidor pragmático, ingeniero de formación, bueno de la buena trámite y sin ambiciones “políticas” que se claridad Francisco de la Torre, no es de Ronda sino de Málaga y tiene 79 abriles.
Málaga es la provincia más dinámica de Andalucía y una alhaja de la corona para el PP en cuanto a trámite
De la Torre abanderó una idea hacienda para comprender el prosperidad contemporáneo: Málaga ciudad debía tener vida propia y “divorciarse” de la Costa del Sol, motor del tráfico sutil pero, al mismo tiempo, una lápida que llevaba a la ciudad por el camino de convertirse en un dormitorio de los empleados del sector turístico, una suerte de Vetusta mediterránea.
La transformación ha aupado políticamente a dos malagueños con ambiciones, uno adoptivo (Juanma Bronceado Bonilla, nacido en Barcelona, cuya grupo se afincó en Málaga cuando tenía un año) y otro de pura cepa, (Elías Bendodo, hijo de un ilustre abogado almacén, el sefardí Sentob Bendodo Cohen, fallecido a los 94 abriles precisamente al principio de esta campaña electoral). Los dos pueden presumir de amistad y porvenir porque Juanma Bronceado acaricia la reelección al frente de la Asamblea de Andalucía y Elías Bendodo, maestro de la presidencia en esta tiempo, ha sido llamado por Núñez Feijóo para el puesto número 3 del organigrama del PP, solo detrás de Cuca Gamarra. De Bendodo, hacedor en la sombra, destacan su capacidad organizativa y el excelente manejo de las relaciones con los socios del PP en Andalucía –Ciudadanos y Vox– durante la tiempo pasada.
Aunque no necesariamente aceptablemente avenidos, estos tres nombres personalizan –y rentabilizan– el espectacular despegue cultural, tecnológico y financiero de Málaga. “El franquismo castigó a Málaga y dio preeminencia a Ciñuela, donde concurrían todos los centros de poder de la época: la capitanía caudillo, el poder eclesial y la universidad. Como todos los malagueños de mi engendramiento, tuve que estudiar la carrera fuera, concretamente en Ciñuela”, señala a este diario el abogado Rafael Martínez-Echevarría, con mesa en Málaga desde 1983 (mantiene un pleito con su exsocio Albert Rivera).
El corregidor malagueño suscribe siempre este discurso: la universidad era imprescindible para el despegue. Igualmente De la Torre tuvo que estudiar fuera. Y de esa formación le quedó el deseo de que su ciudad, Málaga, se pareciese a Barcelona, en tiempos remotos pujante sin ser hacienda. La Universidad de Málaga fue creada en 1972, con solo dos carreras, por lo que su influencia se retrasó algunos quinquenios. Hoy es uno de los buques insignias del resurgimiento malagueño.
Las otras dos patas han sido la reto tecnológica –el Parque de Málaga reúne a 600 empresas del sector de las nuevas tecnologías y 20.000 trabajadores– y la creación de una red de museos –suman 36–, que atrae a un turismo diverso al de la Costa del Sol, de ahí que Málaga disponga de cuatro hoteles de cinco estrellas cuando a principios de siglo no había ningún.
Si sumamos la estabilidad política, Málaga, con 577.000 habitantes, va como un tiro. La pandemia y el teletrabajo la han convertida en un espacio apetecible para comportarse y trabajar para muchos europeos. El aeropuerto malagueño tiene conexiones con 130 ciudades, el AVE conecta a Madrid en dos horas y media, abundan las escuelas internacionales, hay 295 días de sol al año –y sin los vientos molestos de la Andalucía occidental–, y, de propina, la provincia atesora la anciano concentración de campos de golf de Europa, el Reino Unido y sus días lluviosos distinto.
Málaga progresa. Ha cuadriplicado la media española de creación de sociedades mercantiles en los últimos doce meses y es la provincia de Andalucía que muestra anciano dinamismo, con un crecimiento estimado del 4,9% este 2022, según la sociedad de estudios de Unicaja, por delante de Sevilla (4,2%). El talón de Aquiles sigue siendo el desempleo...
“Málaga era una ciudad próspera y descubierta a mediados del siglo XIX gracias a los altos hornos y la uva”, recuerda Martínez-Echevarría. Como Andalucía, cuyo PIB era superior en un 3,6% al del conjunto de España en 1860. Retornar, retornar...
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