Como desde hace días estoy hecho polvo por la covid, no he podido consagrar hasta ahora la atención que merece la mensaje de que la ANC de Girona ha hecho su última reunión a oscuras. En la foto que publican se ven seis personas en torno a una mesa rojiza, con mascarillas, móviles y un portátil, encima de un montón de papeles, un obra y un impulso con tijeras y bolis. El texto que lo acompaña dice: “Hoy hacemos la reunión de secretariado a oscuras en apoyo al pueblo ucraniano”.
De entrada hay que asegurar que exactamente a oscuras no están, porque aunque tienen las luces apagadas, queda claro que no es sombra cerrada y una cierta claridad invade la estancia. Pero se entiende la buena voluntad escénica, y confío en que el pueblo ucraniano haya agradecido como se merece un semblante que, de paso, nos remite a Benet i Jornet y aquella espléndida obra que es Berenàveu a les fosques.
Tanta imaginación nos tiene a todos asombrados
Mayo del 68 convirtió en un meme avant la lettre la pintada que propugnaba “la imaginación al poder”. El problema es que lo que ahora llega a la palestra –que no al poder-poder– es la aclamación de un cierto tipo de imaginación de revoloteo gallináceo. Con motivo del día mundial del Medio Entorno, la alcaldesa de Gijón, Ana González, ha hecho una propuesta que sin ningún tipo de duda figurará entre los hitos históricos de la humanidad. La alcaldesa González propone que, para contribuir a la reducción de la huella de carbono en el planeta, los usuarios de WhatsApp eviten clicar el ok : “Casi todo el mundo tiene WhatsApp y pertenece a grupos de WhatsApp. Pues fijemos una norma en los grupos de WhatsApp y en nuestras relaciones, que sea que cuando algún nos dice ‘hasta mañana’ o ‘nos vemos mañana’, no empecemos todos a poner ‘ok’, porque cada uno de esos ‘ok’ implica huella de carbono”. Estoy por finalmente descargarme WhatsApp, no clicar nunca ok y, así, convertirme en un héroe medioambiental.
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