Había una vez una mujer convocatoria Nora Ephron. Había nacido en Nueva York y una tarde, de inexperto, pensó que el periodismo era “una buena modo de conocer hombres”. Al menos ella lo contaba así, con sorna. Pero la verdad es que, al beneficio de ese pueril espejismo adolescente, acabó siendo una de las más reputadas periodistas de su coexistentes. Un referente del ingenio, alma crítica y romántica a partes iguales.
Por casualidades de la vida Nora Ephron asimismo estuvo casada con Carl Bernstein, uno de los dos reporteros que destaparon el caso Watergate, que haría caer al gobierno de Richard Nixon en 1974. Se habían conocido en una clásica fiesta donde intelectuales y políticos mezclaban sus egos y alcoholes y se enamoraron perdidamente. Un año luego se casaron. La cosa acabó como el rosario de la aurora.
Sabía quién era ‘Estrechamiento Profunda’ en el Watergate y nadie le hacía caso
Durante treinta abriles ella fue repitiendo que sabía la identidad de Estrechamiento Profunda en el caso: Mark Felt. Al principio nadie le hacía caso y ella siquiera se quejaba en presencia de el ninguneo.
Mordaz, ingeniosa, hábil detectora de absurdos, pocos/as han sabido darle un barniz cómico tan brillante a la descripción de la cautiverio de obstáculos que suelen escoltar a la condición femenina. No me acuerdo de cero (Libros del Asteroide) nos la devuelve ahora en su estado más puro.
“Ya no vamos a Long Island en verano y ya no oigo a los gansos. A veces vamos a Los Ángeles, donde hay colibríes, y me encanta observar lo ocupados que están aprovechando la vida al mayor”, dicta su frase final.
Autora del guion de Cuando Harry encontró a Sally, Ephron falleció el 26 de junio de 2012. En pocos días van a cumplirse diez abriles y sin ella, sin duda, el mundo es un poco más monótono.
Publicar un comentario