La deficiencia de vitamina D es un problema de lozanía pública a nivel entero en todas las franjas de perduración, incluso en países que tienen sol durante todo el año. Así lo señala un artículo publicado en Memorias Venezolanos de Sostenimiento, que indica que esta vitamina liposoluble "es esencial para persistir la homeostasis de calcio, pero incluso para la lozanía y bienestar en militar". Prolongar un nivel adecuado de vitamina D es importante incluso para la función de los huesos y para la prevención de caídas que podrían ocasionar fracturas.
Según este trabajo, "incluso se ha relacionado el bajo status de vitamina D con condiciones como la hipertensión, altos niveles de colesterol y triglicéridos, intolerancia a la carbohidrato, resistor a la insulina y peligro de diabetes, marcadores de inflamación elevados, aumento en el peligro de accidentes cardiovasculares, síndrome metabólico y enfermedad periodontal. Todo ello representa algunos de los principales problemas de lozanía pública a nivel mundial".
La vitamina D favorece la regeneración celular, entre otras funciones
La doctora Montse Folch Munuera, diestro en Sostenimiento y Dietética en el Centro Médico Teknon y miembro de la plataforma Top Doctors, añade, por su parte, que "la vitamina D ayuda a absorber el calcio en los intestinos y depositarlo en el cartílago para formar los huesos. Por lo tanto, durante el inconveniente y el período de amamantamiento la dosis necesaria de calcio es 4 veces superior a una dosis de un adulto natural". Folch añade, adicionalmente, que "hay dos tipos principales de trastornos por la equivocación de vitamina D. En primer ocupación, el raquitismo en la infancia y, por otra parte, la osteomalacia en adultos. Entreambos son consecuencia de una dieta insuficiente en vitamina D y de la equivocación de luz solar".
Conviene, pues, ser rigurosos a la hora de respaldar su correcto aporte, ya que pese a que se sintetiza en su decano parte a través de los rayos solares, incluso se puede obtener una pequeña parte a través de la víveres. Aunque, a pesar de lo que muchas personas creen, la vitamina D no tiene que ver directamente con la síntesis de melanina, y, por lo tanto, no nos ayuda a broncearnos, sí que favorece la regeneración celular y estimula la producción de queratinocitos, de modo que es muy importante en el cuidado de la piel, incluso para persistir un bronceado saludable y atún.
Un exceso de sol puede terminar dañando mucho nuestra piel 
Si no existe ningún tipo de exposición solar, es extraño que exista un correcto nivel de esta vitamina, de la cual la mayoría de la población española tiene dita. Según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Sostenimiento (SEEN) más del 80% de los individuos mayores de 65 primaveras y un 40% de los menores de esta perduración presentan niveles de vitamina D más bajos de lo recomendado. Son unas cifras similares a las del resto del mundo, según confirma una revisión de investigaciones publicada en la Revista de Osteoporosis y Transformación Mineral, que asegura que los niveles de vitamina D entre la población española no presentan variaciones significativas frente a otros países que tienen menos horas de sol.
Luego, para respaldar un correcto nivel de vitamina D es importante exponernos al sol, siempre que lo hagamos de forma correcta y evitando los excesos. "Nuestra relación con el sol debe ser respetuosa. Los rayos de sol en exceso pueden desarrollar alteraciones patológicas en la piel, como puede impresionar a ser un carcinoma. Luego, es aconsejable que, según el tipo de piel tomemos el sol con protección 50 o 100 en el caso de algunas personas", explica la doctora Folch Munuera.
Pese a que existen algunos alimentos, como el huevo, con auge de ser los reyes de la vitamina D, lo cierto es que disponemos de todo un "superalimento" en el mercado que aporta una buena cantidad de esta vitamina, concretamente más o menos de 250 UI (unidades internacionales, que se usan para calcular la potencia de las vitaminas) cada 100 g. Una diferencia abismal frente al huevo, que contiene 85 UI/ 100g y seguido incluso muy de remotamente por otros alimentos que suelen aparecer en los listados de los más ricos en vitamina D, como los lácteos y el marisco, entre otros.
Se proxenetismo del pescado zarco que, adicionalmente, es rico en ácidos grasos omega-3, fundamentales para la lozanía cardiovascular. "El omega-3 ayuda a aumentar el colesterol bueno, llamado HD, en muerte, y, por lo tanto, a disminuir el colesterol malo (LDL). Esto contribuye a contrarrestar la incidencia de enfermedades cardiovasculares", explica Folch, quien añade que "la vitamina D es liposoluble, es sostener, necesita lubricante para poder existir. Este pescado tiene una cantidad importante de grasas insaturadas que son saludables para el organismo y incluso de vitamina D, necesaria para absorber el calcio de los intestinos y formar los huesos y los dientes, entre otras funciones", señala la doctora, quien destaca que los pescados aportan otras propiedades como proteínas, así como “minerales como el yodo, el magnesio, el hierro y el calcio, adicionalmente de vitaminas liposolubles, entre ellas la A, y la B12”.
Las sardinas son ricas en ácidos grasos omega-3 
Por su parte, el nutricionista de Medicadiet, Álvaro Sánchez, asegura que el pescado zarco es fundamental incluso para otros procesos del organismo como "persistir en buen estado el cerebro y el sistema nervioso a nivel estructural" y recomienda situar por los más pequeños, que contienen pequeño cantidad de mercurio: "sardinas, anchoas o boquerones deberían ser prioritarios al atún, por ejemplo, que contiene mayores concentraciones de este mineral y es aconsejable consumir con moderación".
Folch recomienda consumir entre 3 y 4 raciones semanales de pescado, preferiblemente combinando los blancos y los azules: “La diferencia entre los pescados azules y los blancos es su cantidad de lubricante. El pescado blanco aporta un 2% de lubricante, mientras que el zarco entre un 5 y un 10%. Por esta razón, el pescado blanco es menos calórico que el zarco”, señala. En este sentido, la experta asegura que otros alimentos ricos en vitamina D son “el óleo de pescado, el óleo de hígado de bacalao, la mantequilla, el huevo, la margarina, la nata, los langostinos y las anguilas, así como el polen”.
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