Atraer talento, el gran reto

La amor de talento se ha convertido hoy en la esencia del expansión y sostenibilidad de las empresas y al mismo tiempo, en uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos. Por ese valencia imprescindible competimos entre ciudades, y asimismo entre grandes y pequeñas empresas, por muy diferentes que sean los servicios que podamos ofrecer. Una ciudad que ofrece muchas y variadas posibilidades de encontrar trabajo es una ciudad que atrae el mejor talento. Que haya muchas empresas compitiendo, buscándolo y peleando por él, no perjudica al tejido empresarial en su conjunto, muy contrario, lo fortalece.

Para atraer talento todavía el primer hacedor es que los sueldos sean atractivos; pero esto ya no es suficiente. Tenemos que pensar qué ventajas añadidas y mejores beneficios sociales ofrecemos en una ciudad como Barcelona. Nuestro objetivo debe ser convertirnos en la opción urbana preferida, donde la clan decida poblar a gracia y al mismo tiempo desarrollar una carrera profesional. Nuestra dominio metropolitana ofrece un entorno magnífico, un clima ideal unido al mar, con un bagaje cultural inmenso, buenas comunicaciones, teniendo cerca espacios naturales de gran belleza que permiten muchas actividades en tribu o con amigos. Por otra parte, disponemos del llegada a una educación de calidad y a una red sanitaria excelente. Por supuesto siempre hay aspectos que mejorar, pero sigue siendo una ciudad alegre e inclusiva, aunque a veces los barcelonenses seamos muy críticos con ella. Por otro banda, la desemejanza y multiculturalidad nos beneficia a todos y esa es ya una gran advertencia aprendida a lo dadivoso de los abriles. Nadie quiere ir a trabajar a una ciudad ensimismada, cerrada y uniforme.

Necesitamos fórmulas que luchen contra la precariedad y que no sean recetas del pasado

Ayer de la pandemia ya dábamos valencia a poder conciliar la vida profesional con la personal, pero ese deseo se ha convertido ahora en una verdadera exigencia y las empresas deberán tenerlo muy en cuenta. Cualquier persona puede considerar que es muy atractivo trasladarse a Barcelona si puede estar unos abriles trabajando en una primera compañía con posibilidades de desarrollarse profesionalmente posteriormente en otra, en la misma ciudad, más delante. Desde las empresas asimismo lo vemos así.

El problema llega cuando la propuesta no se ajusta a la demanda y la lucha por el talento humano se convierte en una pelea de quién paga más; eso beneficiaría a algunas operaciones en el corto plazo, probablemente a las más grandes –las que por cierto no representan a nuestro conjunto empresarial–. Una lucha de este tipo – una logística equivocada– acabaría eliminando tal número de empresas que las consecuencias serían negativas para la mayoría. Porque aquellas que no encontraron personas adecuadas, trasladarían su cojín de operaciones a otra ciudad, tratando de encontrarlas, e incluso las que hubieran reses la batalla al principio, acabarían perdiendo el talento que tan caro habrían pagado, porque Barcelona como ecosistema habría dejado de ser atractiva. Talento atrae talento. Cuantas más oportunidades haya en una ciudad para encontrar buenos trabajos, y más diversos, y que permitan la conciliación, más clan querrá quedarse en ella. Si solo son unas pocas empresas las que ofrecen trabajo, esa ciudad dejará de ser interesante para la mayoría.

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Barcelona es la ciudad elegida por muchos profesionales para desarrollar su actividad, presencial o en remoto

Xavier Cervera

Estamos todos de acuerdo en el recopilación: un trabajo digno no puede ser precario, y debe estar aceptablemente remunerado. Pero, por otra parte, para ser atractivo tiene que ofrecer medidas creativas para combinar el teletrabajo con el presencial; potenciar actividades que favorezcan un expansión personal moderado; diseñar sistemas de formación continuada para seguir avanzando en el expansión profesional. Y activar mecanismos de conciliación orientados a asistir el expansión profesional en términos de igualdad y desemejanza.

Hemos de advertir pues, fórmulas que luchen contra la precariedad, pero que no solo se dediquen a proteger modelos laborales del pasado creyendo que con esas viejas recetas se protegen puestos de trabajo. Lo que hacen precisamente es impedir la creación de nuevos.

Todo ello y mucho más es en lo que tenemos que seguir pensando juntos, empresas y trabajadores, sindicatos y filial. Probablemente el impacto de las iniciativas que ofrezcan flexibilidad para atraer y retener talento sea mucho viejo que el que aporten otras fórmulas diseñadas desde una perspectiva equivocada y que no se ajustan a las evacuación de la nueva riqueza. Me refiero como ejemplo y muy singularmente a las propuestas de contratos que impiden la flexibilidad de contratar por evacuación puntuales de producción. Estas evacuación existen, e ir en contra de la efectividad del mundo es ir en contra del empleo.

Es por ello por lo que creo que debemos celebrar los estímulos públicos, como el fresco Premio a la empresa innovadora en estructura del tiempo, otorgado por el Junta de Barcelona a nuestra compañía Webhelp, dedicada al outsourcing de servicios y a la administración de experiencia de cliente. Que la Barcelona oficial estimule a las empresas que queremos trabajar en esa dirección, ayuda a la “Barcelona actual”, la del trabajo, el empleo, los servicios y la industria. En esta envite de futuro ganaremos todos.

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