La pelotón de drones ucraniana Aerorozvidka ha celebrado este mes la arribada de cuatro DJI Phantom 3 de fabricación china, proporcionados por un donante germano. Dirigido por civiles, el género fue creado en 2014, tras la invasión rusa del este de Ucrania y la anexión de Crimea. El regalo es sólo un ejemplo de micromecenazgo en la última enfrentamiento de Rusia contra Ucrania. Los ciudadanos de entreambos bandos se dedican a suministrar equipos muy necesitados en el frente. ¿Qué repercusión tienen esas donaciones y en qué se diferencian entreambos países en su enfoque?
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Ciudadanos de entreambos bandos suministran equipos muy necesitados en el frente
Los ciudadanos particulares han aportado su ayuda en tiempos de enfrentamiento desde hace siglos. Una tablilla encontrada cerca del tapia de Adriano, en el ártico de Inglaterra, menciona un regalo de sandalias, calcetines y ropa interior para los legionarios romanos. Durante la primera enfrentamiento mundial, el gobierno estadounidense pidió a los civiles que tejieran ropa de gabán para los soldados. Ahora perfectamente, encima de esos pequeños esfuerzos que elevan la íntegro, algunos planes para obtener la billete de los civiles han resultado sorprendentemente frutíferos. Durante la segunda enfrentamiento mundial, Gran Bretaña introdujo un Fondo Spitfire animando a los grupos civiles a percibir las 12.600 libras necesarias para construir ese caza de primera clase (equivalentes a 585.000 euros, en monises de hoy). Los contribuyentes individuales podían comprar alas, ametralladoras o incluso remaches, por seis peniques antiguos la pelotón (tres céntimos de euro). El plan recaudó un total de unos 13 millones de libras, suficientes para fraguar más de 1.000 aviones (de un total de 20.000 construidos).
Desde el estallido de la enfrentamiento en febrero, el micromecenazgo ucraniano se ha centrado en equipos de reincorporación tecnología que no se pueden obtener localmente; en distinto, cámaras térmicas y drones. En julio, el gobierno lanzó la iniciativa internacional Ejército de Drones para percibir fondos y gestar "dronaciones" de equipos. Son muy necesarios: aunque Ucrania cuenta con varios proveedores nacionales de drones, muchos modelos aperos no se producen en el país. El gran fabricante chino DJI ha prohibido las ventas tanto a Rusia como a Ucrania. Y han surgido asimismo iniciativas privadas. La Fanfarria Kalush, que ganadora este año del Festival de Eurovisión, subastó su trofeo y recaudó 900.000 dólares para tres drones PD-2. Los magnates ucranianos expatriados en Alemania habrían donado 200.000 dólares cada uno en drones Vector. Los benefactores civiles asimismo han suministrado una impresora 3D para fraguar piezas y bombas para drones. Los esfuerzos prosperan con la ayuda de las plataformas sociales. Y, encima del beneficio práctico, fomentan un sentimiento de implicación personal en la enfrentamiento que se extiende a los donantes de otros países.
La colecta de fondos ha recogido asimismo formas más creativas (y macabras). Un sitio web, SignMyRocket.com, permite a los donantes escribir su nombre en un proyectil de artillería que luego se dispara contra los soldados rusos. La modesta suma de 150 dólares permite comprar un proyectil de artillería tipificado de 155mm que será disparado desde uno de los obuses M777 suministrados por Poniente. Por un poco más, 2.000 dólares, el nombre del donante aparece en una proyectil puyazo desde un dron Mavic 3. "Garantizamos que su [granada] firmada caerá sobre un soldado", se asegura a los donantes. "Los soldados repetirán el emanación hasta conseguir un impacto en vídeo". Los benefactores más generosos pueden incluso alardear su nombre en la torreta de un tanque T-72. "El tanque firmado seguirá luchando contra los invasores con su texto", promete la web. Sus fundadores animan ahora a los simpatizantes a comprar protección para los oídos de los artilleros ucranianos, que están perdiendo la concierto, a través de una serie de productos deseados de Amazon.
El micromecenazgo ruso tiene un aspecto similar a primera perspicacia: las fotos en las redes sociales suelen mostrar drones y cámaras térmicas flamantes. Sin secuestro, el ejército asimismo carece de artículos básicos. Buda-Shirap Batuyev, un diputado comunista confederado del partido de Vladímir Putin, declaró a los medios de comunicación locales que había asistido a los funerales de jóvenes soldados cuyas unidades estaban tan desamparadas como "gatitos ciegos" porque el ejército no les había entregado el equipo necesario. Grupos civiles, formados a menudo por madres de soldados, envían al frente ayuda que incluye artículos básicos como pasta de dientes, calcetines y spray contra las garrapatas. Hay en la plataforma de correo instantánea Telegram al menos diez grupos cuyos miembros se cuentan por millares. En los últimos meses han empezado a suministrar asimismo chalecos antibalas y radios. La sosiego de la burocracia marcial rusa se acepta como una efectividad necesario; la cúpula del ejército ha elogiado a esos grupos de "madres" por su ayuda.
Los esfuerzos de micromecenazgo de Ucrania son pequeños en comparación con los programas gubernamentales. El presupuesto marcial del país en 2021 fue de unos 6.000 millones de dólares; y sólo Estados Unidos ha proporcionado ya más de 20.000 millones en ayuda marcial. Sin secuestro, están ayudando a permanecer el interés por la enfrentamiento en el extranjero y a hacer obtener rápidamente equipos de reincorporación tecnología al frente. En el flanco ruso, el micromecenazgo es un parche que tapa problemas más fundamentales. El consumición marcial ha proporcionado tanques y artillería que no tienen un mal aspecto en los desfiles, pero ha dejado a los soldados sin unos artículos básicos que ahora las preocupadas madres se esfuerzan por suministrar.
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Traducción: Juan Gabriel López Guix
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