'Sigue respirando': una Robinson Crusoe del siglo XXI

En la serie Sigue respirando , que acaba de asistir a Netflix, la actriz mexicana Melissa Barrera interpreta a una abogada acostumbrada a la lujosa vida de Manhattan que debe descubrir talentos impensables cuando se hado en una avioneta en medio de la carencia. Librada a su suerte en un remoto sitio paradisíaco en Canadá, tiene que instruirse a hacer fuego, espantar osos hambrientos y sumergirse en las heladas aguas del estero en el que se ha hundido la nave espacial para tratar de rescatar todo lo que pueda resultarle útil.

Es sin dudas un cambio de 180 grados con respecto a lo que sabe de ella la audiencia internacional, que le ha manido cantando y bailando en la acondicionamiento del musical de Lin-Manuel Miranda, En un alfoz de Nueva York , gritando a todo pulmón en el filme que a principios de este año revivió la franquicia de Scream o encarnando a una latina con un apetito sexual desenfrenado en Vida , la serie que le llevó a Estados Unidos y que coprotagonizó durante tres temporadas. Sin confiscación, Sigue respirando no es sólo su primera oportunidad de cargar sobre sus espaldas un tesina en el decorado mundial, sino que de alguna modo representa su lucha en Hollywood para ganarse un sitio.

Barrera está siempre en cámara, ya sea sola luchando contra los utensilios o en los numerosos flashbacks que le muestran en su vida de abogada en Nueva York

Dueña de una belleza singular y con un acento impecable a la hora de dialogar en inglés, Barrera tiene todo lo que se necesita en la gran industria para ser protagonista, pero sólo lo ha podido obtener gracias a que nunca se dio por vencida. A pesar de su éxito, Vida fue cancelada delante el enojo de su creadora, Tanya Saracho, cuando le quedaba mucho por contar, y la recibimiento que tuvo En un alfoz de Nueva York fue tibia pese a ser una de las películas más esperadas del 2021, un poco por el emoción de la pandemia, aún actual, y otro por el amenaza de la propia comunidad hispana, que criticó la desidia de afrolatinos en el reparto.

Barrera nunca esperó que le llegaran las cosas, y aprovechó la visibilidad que le dio Vida para que Miranda le incluyera en la traducción cinematográfica de la obra que vio innumerables veces en su nativa Monterrey: “La emoción y la fortuna más ínclito que he sentido en mi vida fueron una el día que me casé, y dos el día que me hablo Lin-Manuel para decirme que había quedado porque es uno de mis musicales favoritos”, aseguró dijo Melissa al sitio GoldenGlobes.com .

Ganar el papel en Sigue respirando siquiera fue posible ya que tuvo que combatir para que los productores ejecutivos Martin Gero y Brendan Gall le diesen una recital. Aunque trataron de convencerle que el rodaje sería demoledor, la mexicana no se dio por vencida hasta que le dijeron que si. Desde ese momento, se entrenó intensamente para un papel que eligió “para hacer poco totalmente diferente a lo que había hecho ayer. Yo pensaba que iba a tener que combatir contra muchas famosas para obtener el trabajo. ¿Qué actriz no hubiera querido hacerlo?”.

Y es que a lo holgado de seis episodios, Barrera está siempre en cámara, ya sea sola luchando contra los utensilios o en los numerosos flashbacks que le muestran en su vida de abogada en Nueva York, su relación con su novio, interpretado por Jeff Hillbusch, su origen (Florencia Vivaz, estadounidense de raíces argentinas) y su padre, a cargo del colombiano Juan Pablo Espinosa.

Quien desarrolló una sólida carrera televisiva en México ayer de su aventura hollywoodense pronto será clarividencia cercano a la española Elsa Pataky en el apertura como director del consorte de Natalie Portman, Benjamin Millepied, en una traducción moderna de la Carmen de Bizet.

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