“Los pájaros cantando el mensaje de los ancestros, una maceración carbónica que ofrece la cara del sabor más natural de la variedad nave hondarrabi zuri, rústica y salvaje. Poco que nace del corazón del roncha de la uva que lleva a Itsasmendi a desarrollar este producto auténtico y innovador donde la experiencia nos ha permitido arriesgar más. El flechazo de un orange txakoli”. Así se presenta Bat Berri, el morapio naranja de Itsasmendi. Hijo de un viñedo sito en Urdaibai, municipio de Gernika (Bizkaia) a nivel del mar, con suelo arcilloso y margo calizo. Bodegas Itsasmendi afirma que elabora sus vinos “en una inteligente mezcla de arte y tecnología, entrelazada desde la sensibilidad”. La experiencia de una viticultura respetuosa, añaden, “hace de puente entre la naturaleza y un gran morapio”.
Este morapio natural se elaboró practicando una maceración carbónica con racimo firme, durante 15 días, y fermentación espontánea con levaduras indígenas en depósito troncocónico de espada inoxidable. Con ello se pretendía “transmitir con personalidad el carácter rústico y salvaje de la hondarribi zuri”. Un pequeño paso por ánfora de arcillas blancas afinó este orange txakoli que pretende rendir homenaje a la forma de elaboración más antiguo.
Bat Berri pretende "transmitir con personalidad el carácter rústico y salvaje de la hondarribi zuri"
La anualidad 2019 resultó fresca, de claro perfil atlántico y del estilo de los primaveras impares en esta zona vitícola. Temperaturas frescas en septiembre, en torno a los 18 grados, permitieron una lenta maduración y longevo frescura tanto por la descortesía como por el perfil aromático balsámico. Bajo la perspectiva de la bodega, “pegado al 2015 es la mejor anualidad militar de la decenio”. Un clima marcadamente atlántico y una gran diferencia geológica y microclimática originan en la zona al menos tres semanas distintas de maduración. En la anualidad del 2019 las uvas del Bat Berri se cosecharon en la segunda semana de maduración. Garikoitz Rios, el director técnico de Bodegas Itsasmendi, afirma que “para nosotros es el morapio que elaboramos que mejor representa el carácter de grosería de la hondarrabi zuri”.
Igualmente indica que está minucioso a partir de una parcela “donde la descortesía nos permite integrar el concepto de frescura que defendemos como identitario de nuestra zona de producción y que, correcto a que realiza a la vez la fermentación maloláctica y alcohólica, es muy importante para nosotros". Igualmente apunta que la fermentación espontanea con levaduras indígenas le confieren un carácter diferencial en cada anualidad. En los últimos primaveras decidieron proporcionar una crianza en tinajas de arcilla para combinar el carácter varietal y la técnica de elaboración.
Parcela de Bodegas Itsasmendi 
Bat Berri 2019 es de color naranja y con una ligera turbidez. Exhibe notas de manzana y albérchigo sensato, así como sirope de melocotón e incluso cáscara de naranja confitada y un matiz mineral. Es un morapio con 13º de bebida, y con una tanicidad y una interesante descortesía muy aceptablemente integradas. Muestra cierta grosería y redondez a la vez. El superior de ventas de la distribuidora Primeras Marcas, Albert Hernández, recuerda que la hondarrubi zuri es una variedad rústica que da vinos muy delgados. Y que, por geodesía y climatología, todavía proporciona vinos con acideces “que harían sonrojar a muchos riesling alemanes”. Añade que “para amplificar la fruta se realiza una maceración carbónica con el racimo firme, sin sulfitos añadidos y con una breve crianza con tinaja de arcilla, para terminar de darle un punto de complejidad”.
Bodega Itsasmendi 
Desde la bodega se apunta que es un producto que va muy aceptablemente con productos tan complicados de maridar como las alcachofas y los espárragos. Puerros y diferentes verduras de temporada, acompañando productos de la tierra, todavía contrastan con el sabor natural de la propia uva. Con pinrel mantecosos donde resalta el sabor de la caucho de oveja “todavía es un atún maridaje”. Es un morapio que se recomienda servir entre los 10 y los 12°C.
En 1989 varios viticultores retomaron conjuntamente la actividad de la vitivinicultura en Bizkaia, que históricamente ha tenido importancia socioeconómica y cultural. En 1995 inauguraron en Muskiz sus primeras instalaciones, con capacidad para 25.000 litros, y en el 2002 la bodega se trasladó a Gernika, enclave privilegiado de la Reserva de la Biosfera del Urdaibai. Laderas montañosas próximas al rada de Bizkaia dan área al nombre de la bodega y a su patrimonio más valioso, 35 hectáreas de viñedo. Es una bodega protegida entre el mar (itsas) y la montaña (mendi).
Montaña frente a los viñedos de la Bodega Isasmendi 
Desde Itsasmendi se afirma que “la expresión del clima, el suelo, la topografía, el microclima de cada parcela vitícola, la planificación y manejo de los viñedos, la utilización de un criterio enológico respetuoso e renovador con el concepto más auténtico de una denominación de origen ha dotado a Bodegas Itsasmendi de su propia personalidad”. Igualmente se añade que “el respeto y el conocimiento han transformado un plan que nació como actual en un clásico de la zona, consiguiendo con el trabajo diario ser una pequeña parte de la larga historia del txakoli”. Bodegas Itsasmendi se define como la propia Reserva de la Biosfera de Urdaibai a la que pertenece: “en permanente desarrollo, llena de diferencia, natural y compleja”. A la vez, afirman que “el espíritu inquieto e renovador del equipo ha originado un nuevo concepto para el txakoli desde el respeto al medio natural”.
Uva: Hondarribi zuri
🍷Bat Berri 2019 de Bodegas Itsasmendi
Precio: 20 euros
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