¿Es viable la agricultura en una zona de específico protección para las aves (Zepa)? Esta es la gran cuestión a la que se enfrenta actualmente el Parc Agrari del Baix Llobregat, a posteriori de la propuesta de ampliación de los espacios protegidos hecha por la Generalitat de Catalunya como respuesta a la carta de emplazamiento de la Comisión Europea que, bajo amenaza de castigo, advertía a las administraciones de que no se estaba cuidando suficiente el valía medioambiental del delta del Llobregat.
Se pretende suceder de 935 hectáreas resguardadas a 2.381, ocupando principalmente terrenos agrícolas a tiro de piedra de Barcelona y que todavía conviven con el aeropuerto y parte del puerto de la hacienda catalana.
Carta de las nuevas zonas protegidas en la zona del delta del Llobregat 
Sobre el contorno hay dudas. Profesionales del sector primario que consideran que no es posible, otros muestran como ya están cultivando en espacio protegido y todavía hay quien apunta a que la esencia es asimilar como será la reglamentación de las nuevas Zepa, poco que se debatirá en los próximos meses.
“Excesivas veces se ha contrapuesto agricultura con biodiversidad, cuando son dos caras de la misma moneda”, afirma el director caudillo de políticas ambientales y medio natural de la Generalitat, Marc Vilahur. “Para perdurar la avifauna en espacios abiertos necesitamos agricultores”, argumenta.
Terrenos agrícolas de El Prat de Llobregat donde ya se cultiva pese a ser espacio de espacial protección para las aves 
El representante del Govern reto por “tecnificar” los sistemas de conreo para que sean productivos y sostenibles medioambientalmente llevando a final agricultura “de precisión”. Apunta a experiencias similares en Rumanía, Países Bajos y más cerca, en Palafolls. Los planes del Departament dirigido por Teresa Jordà ponen 49 millones de inversión sobre la mesa.
“Las Zepa lo que te dicen es que hay que asegurar la población de avifauna, no vienen con unas restricciones dadas”, retoma Vilahur. Por eso es tan importante la redacción del plan de administración del enclave, que pondrá las normas. “Entiendo los miedos, pero demostraremos que hay certezas”, sentencia. Ahora admisiblemente, Vilahur concreta que se será restrictivo con la colonia. “El cemento sí que no es compatible”, zanja.
La patronal vaticina la “ruina” mientras Unió de Pagesos cree que la esencia será como se apliquen las medidas
Discrepa el presidente del Institut Agrícola, Baldiri Ros: “Una agricultura moderna, competitiva e intensiva no es compatible con una zona Zepa”, asegura tajante el representante de la patronal de empresas agrícolas. “No es viable, no se pueden hacer invernaderos ni algunos cultivos”, ejemplifica. Para él, la ampliación del espacio protegido es “la ruina del sector”.
Según Ros, el debate que se ha generado no es “cierto”. “Europa lo que reclama es cuidar mejor las zonas protegidas actuales, renaturalizar el aparcamiento que se hizo sobre ellas y proteger la playa de Ca l’Arana. Si comenzamos por ampliar las Zepa no se cerrará la carta de emplazamiento”, vaticina. “¿Y si primero gestionamos admisiblemente las actuales zonas protegidas?”, se pregunta. Adicionalmente, arguye que le quitan “capacidad de audacia” a los propietarios sobre sus terrenos. “No se podrá hacer nulo y tendrán menos valía”.
Agustí García muestra los melones casi maduros para juntar en su campo situado en una zona que actualmente ya está protegida. “Nosotros, a día de hoy, no tenemos ningún problema”, sostiene el presidente de la Cooperativa Agrícola de El Prat, que ya cultiva en la Zepa. “Hacemos de todo. Alcaucil, coliflores, calçots...”, describe el agricultor, que todavía tiene terrenos en Sant Boi.
García asume que en la Zepa tiene algunas limitaciones . “Todo va a obedecer de como apliquen la norma. Creo que se debe obtener a un estabilidad, no es tan complicado, pero el plan de administración debe juntar las deyección de los agricultores”, considera mientras recuerda que la Generalitat “no invierte” en la zona y reconoce que el trabajo es duro y hay problemas de “licenciamiento generacional”.
Ave en la zona del delta del río Llobregat 
Lluís Parés es la voz de la experiencia en el Parc Agrari y coincide en que la esencia del asunto es como serán las nuevas Zepa. “Todo depende de lo que se acuerde en el plan de administración”, expone el miembro del sindicato Unió de Pagesos preocupado por temas como la facilidad de los desagües. “Puede ser viable en una pequeña parcela, pero lo que proponen ahora es mucho más egregio”, resume.
“No reconocemos los criterios que marcan que una zona sea protegida y otra no”, incide Parés, que recientemente fue célebre Creu de Sant Jordi por su defensa de este espacio agrícola de 3.473 hectáreas a las puertas de una gran capital. Asegura que irán a la Comisión Europea a discutir el asunto.
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