Todas las vidas de Rose Napolitano empezaron de la misma guisa, con una discusión sobre las vitaminas prenatales. Cuando Rose se casó, enamoradísima, con Luke ya avisó de que no quería ser causa. Luke no puso pegas, pero con el producirse de los primaveras empezó a insistir en tener hijos.
A partir de ahí se le abren a la escritora estadounidense Donna Freitas unas cuantas posibilidades literarias: la Rose que cede y es causa, la que se mantiene en sus trece y se queda sin marido, la que se escudriñamiento un querido, la que queda en estado de buena esperanza y aborta, la que se larga con singladura fresco y deja plantado a Luke...
“Tras la publicación del tomo, me escribieron muchas mujeres que se encontraban en la misma situación”
Las nueve vidas de Rose Napolitano (Grijalbo) es un apasionante examen de humanidades y una reivindicación del rechazo a la maternidad: “yo supe a los 10 primaveras que no quería tener hijos”, relata Freitas en una entrevista con La Vanguardia . Cuando cumplió 13, comunicó su osadía a la grupo. “Nadie me hizo caso. Me dijeron que era demasiado tierno, que cambiaría de opinión”.
Pero pasó el tiempo y Donna seguía decidida a no ser causa.”Cuando salía en serio con algún pequeño, me veía obligada a decírselo. Y cuando conocí a mi futuro marido fui muy clara. Se lo dije cien veces. Yo estaba con mi doctorado y eso era mi prioridad. Es lo mismo que le pasa a Rose, aunque yo no soy Rose”, añade la escritora, que ahora vive entre Nueva York y Barcelona.
Freitas no puede ser Rose, porque hay muchas Roses. Nueve en total, aunque podría poseer una décima, la Rose que al final es causa, pero no quiere a su hija. La autora es consciente de que esa situación es plausible, pero “no quise incluirla en el tomo, porque el rechazo a la maternidad ya es de por sí un tema muy arduo, casi tabú”.
Cuando Freitas planteó a los editores que quería contar la historia de una mujer que no quiere ser causa, “se echaron las manos a la habitante y me dijeron que era inasequible: ‘nadie va a querer descubrir sobre eso’, me aseguraban”. Pero la escritora estaba convencida de que ella no era la única y de que su relato podía tener trayecto, así que buscó “una forma de hacerlo atractivo” y se inventó esas nueve vidas de Rose Napolitano, que se han convertido en un súper ventas.
“Tras la publicación del tomo, me empezaron a escribir muchas mujeres que se encontraban en la misma situación. Es un sentimiento casi como de identidad sexual, cuando tomas ese osadía rara vez cambias de opinión, aunque es verdad que el aprecio de un hijo además te puede hacer atinado y eso lo he gastado a través de Rose”.
Sí. Porque en una de sus nueve vidas, Rose es causa y adora a su hija, aunque Luke, pese a poseer insistido en ser padre, no se vuelca tanto como ella, alega que tiene mucho trabajo para resistir a casa cuando la pupila ya está a punto de irse a tenderse... Poco proporcionado habitual: “Eso pasa todo el tiempo, las mujeres cargan con casi todo el trabajo y además quería contarlo”.
La escritora durante su invitado a 'La Vanguardia'
No todas las vidas de Rose Napolitano acaban igual, pero en ninguna se queda con Luke. Rose conoce a Thomas, en cada vida de una guisa, con quien puede ser ella misma, porque es un hombre que acepta su rechazo a la maternidad. Freitas cuenta que su primer nupcias además concluyó, aunque “de esa pérdida nació este tomo, que me permitió expresar la furor y la tristeza, pero además la esperanza”. Ahora, Freitas está casada en segundas nupcias, no tiene hijos y es atinado.
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