Dimitri Shostakóvich es el pauta del compositor oprimido. Pasó su vida (San Petersburgo, 1906- Moscú, 1975) sometido por el régimen soviético que fiscalizaba su trabajo de modo sistemática. Todo lo que escribía tenía que ocurrir por un comité que decidía si aquello era contrarrevolucionario y había que censurarlo. El resultado fue un estilo compositivo muy particular: quería abrazar las vanguardias pero que su obra viera la luz y no fuera censurada.
Y si en alguno de sus trabajos se expresaba de modo íntima y autobiográfica era en sus cuartetos de cuerda. El Quartet Gerhard recibió hace un par de abriles el encargo de ofrecer la integral, los quince cuartetos que compuso Shostakóvich. El impulso se lo dio la Quincena Musical de San Sebastián.
De modo que, lo mismo que presentan allí, en la casa de Chillida, que ha reabierto como espacio del festival para la ocasión, se verá en tres abriles consecutivos en Catalunya, en el entorno del Festival de Torroella. Este miércoles tendrá ocupación el primero de los conciertos de este verano (con los cuartetos n.º 5 y 3) y el día 17, el segundo (con los n.º 1, 6 y 9). Los suscriptores de La Vanguardia tienen un descuento del 15% siempre que adquieran las entradas en la web de cesión del diario.
“Se controlaba todo lo que componía, no fuera a ser contrarrevolucionario, pero los cuartetos son su flanco más íntimo”
Los violinistas del conjunto, Lluís Castan y Judit Bardolet, atienden a La Vanguardia fechas a posteriori de deber tocado en El Prado para la cena de acompañantes de los mandatarios de la OTAN. “Nos pidieron Mozart, poco alegre, y tuvo su soltura. Hubo un punto en que nos sentimos como músicos de la corte”, ríe Bardolet. Eso sí, les pidieron que suavizaran el sonido porque los comensales deseaban charlar... “¡Pero es que tocábamos super pianissimo!”, lamenta Castan sobre esta primera experiencia con la adhesión política. “Lo posterior será tocar en un refugio”, bromea.
Si los Gerhard se plantean subir la cuesta de Shostakóvich es porque se sienten en un momento de masculinidad: van a cumplir 13 abriles como cuarteto. Pero no deja de ser un pelea. Hay que hacerla por lo menos durante tres abriles.
“Los cuartetos son la parte más autobiográfica de Shostakóvich, donde expresaba su flanco más íntimo"
“Los cuartetos son la parte más autobiográfica de Shostakóvich, donde expresaba su flanco más íntimo. En ellos traza un refrendo de vida”, dice Castan. “En el 3.º palabra de la II Desavenencia Mundial y del dolor que le causó... consigue atravesarte emocionalmente”.
“Cada cuarteto es muy diferente al resto, son un universo con un mensaje diferente... poco muy robusto”, añade Bardolet, quien inmediato a sus colegas ha estado cuatro días impartiendo docencia en la Acadèmia de la Atlàntida de Vic. Incluso hicieron venir al profesor que tuvieron en Hannover, Oliver Wille. Todo un opulencia.
Dimitri Shostakovich en el Leningrado de 1956, celebrando su 50 aniversario 
–Shostakóvich se sustenta en el sentimiento de angustia y tragedia –retoma el tema Castan–. Necesitas mimetizar una emoción muy clara, existencial: la vida y la homicidio. Y en una situación sociopolítica que tiene muchas analogías con lo que está pasando ahora en Rusia. Él abre el alma y lo hace de una forma tan clara que te sientes identificado: hay un sentimiento trágico en su música y momentos de elevación y utopía.
–Sí, es muy extremo: puedes comprobar toda la enojo y la desesperación y toda la fragilidad todavía, y esa esperanza. La inmersión que estamos haciendo nos transforma. Te atrapa. Y es tan contemporáneo y tan de siempre...
"Shostakóvich pasa por una situación que tú no has vivido nunca pero te hace comprobar como si lo hubieras hecho"
–Es poco increíble ser capaz de traducir unas emociones tan diversas y complejas en música. Él pasa por una situación que tú no has vivido nunca pero te hace comprobar como si lo hubieras hecho.
–Hoy la masa lo capta mucho eso, [el abuso de poder] es existente.
–Y ese miedo a la impotencia, de que harán contigo lo que quieran y nadie te ayudará. Es un miedo que incluso en nuestras sociedades occidentales democráticas la tenemos. Su música es un refugio para comprobar que hay una salida.
Los Gerhard han escogido para el concierto de este miércoles las obras más impactantes, las de desgarro total, sin el contraste del las del día 17, que tiene una primera parte muy luminosa para conservarse luego al muy tenebroso N.º 9 .
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