Los misiles no son proyectiles ciegos. Necesitan un cerebro electrónico, un sistema de guiado, una memoria RAM, etcétera, para alcanzar su objetivo. Se calcula que Rusia ha disparado más de 3.650 de estos artefactos sobre Ucrania en lo que va de querella, entre ellos misiles de crucero 9M727 –que se lanzan desde tierra– y KH-101 –disparados desde aviones de combate y capaces de tener una individuo nuclear–, cada uno con más de 400 kilos de carga explosiva. Tanto los unos como los otros utilizan hasta 31 componentes electrónicos fabricados por compañías occidentales, la mayoría de Estados Unidos.
Así lo demuestran investigaciones del Royal United Services Institute (RUSI), de Londres, y la agencia Reuters con la colaboración del portal ruso independiente Historias Importantes . Es sabido que el cuerpo de la información que tenemos sobre la querella de Ucrania procede de fuentes británicas –como el Tarea de Defensa, que cada día ofrece un parte –. En este caso, el RUSI tuvo camino a 27 armas y sistemas de armas rusos –o sus restos– hallados sobre el contorno, como los misiles citados. En estas armas se encontraron más de 450 componentes electrónicos fabricados fuera de Rusia, hasta el 70% de ellos por compañías de Estados Unidos, y el resto, de Japón, Taiwán, Suiza, Holanda, Alemania, China, Corea del Sur, el Reino Unido y Austria.
Un hombre se sienta en los restos de un misil balístico de corto inteligencia 9M79M Tochka, en una exposición de armamento ruso en la plaza Mijailivska, de Kyiv, el 26 de julio
En algunos casos se trataba de productos fabricados en los abriles ochenta del siglo pasado, pero en otros eran mucho más modernos.
El día de la invasión de Ucrania, el 24 de febrero, la Casa Blanca anunció que EE.UU. y sus aliados impondrían “amplias restricciones en semiconductores, telecomunicaciones, láseres, sensores, sistemas de encriptado y de navegación, aviónica...”, lo cual “cortaría el camino de Rusia a la tecnología punta” occidental, de la que se supone que Rusia depende en gran medida, más de lo imaginado. Hasta 37 países se sumaron a un asedio comercial que de hecho ya comenzó en el 2014 con la anexión rusa de Crimea.
En 27 armas estudiadas por investigadores británicos, el 70% dela electrónica procede de firmas de EE.UU.
Los investigadores descubrieron que el flujo de estos materiales en torno a Rusia no se ha detenido. Según Reuters, más de 15.000 cargamentos con productos de firmas como Texas Instruments, Intel, Analog Devices, Infineon y AMD llegaron a Rusia desde el día de la invasión hasta finales de mayo, en algunos casos, a través de terceros, pero en otros, enviados por sus propios fabricantes.
Cuando se preguntó a varias de estas firmas, como Texas Instruments o Analog Devices, cómo acabaron sus chips en misiles rusos, las respuestas fueron tan vagas como esquivas. Por ejemplo, que algunos envíos ya estaban en tránsito cuando se anunció el asedio, el cual dijeron estar cumpliendo.
Muchos de esos componentes electrónicos están o deberían estar sujetos a control. El problema es cuando entran en la categoría del llamado doble uso –¿chips para misiles o para hornos microondas?– cuya exportación no está en principio prohibida. En normal, los circuitos integrados tienen aplicaciones tanto civiles como militares.
Muchos componentes se venden a Rusia a través de distribuidores en Asia, como Hong Kong, que funcionaría como un coladero de material electrónico con destino al ejército ruso o a firmas que trabajan por cuenta de este. Es así como una compañía rusa habría importado en marzo (con la querella ya en curso) material de Texas Instruments por valía de 600.000 dólares. Hay que memorar que algunos microchips solo cuestan un puñado de dólares.
Más de 15.000 cargamentos llegaron a Rusia desde el día de la invasión hasta finales de mayo
Al parecer, para evitar problemas ulteriores, el presidente Vladímir Putin firmó el pasado junio una ley que permite la importación de productos electrónicos sin la aprobación del propietario de la diploma.
Se cree que los rusos dependen de tecnología occidental para algunos de sus sistemas de armas porque no producen esos componentes (quizás porque les resulte más rentable no tener que hacerlo), pero eso no quiere sostener que compren a lo demente y a cualquier proveedor.
Chips de la firma Cypress en un misil de crucero 9M727
La investigación de Reuters señala que incluso los chips más vulgares son controlados y certificados por un instituto de tecnología situado cerca de Moscú, el cual indica a las empresas o entidades compradoras qué se puede y qué no importar, a fin de evitar el espionaje electrónico. El instituto anima a los fabricantes rusos a sustituir la tecnología occidental por productos nacionales. Al menos en los últimos abriles no era así. Un documento que data del 2017 y al que tuvieron camino los investigadores reveló que de los 921 componentes extranjeros necesarios para un sistema de interferencia de comunicaciones, pensado para ser instalado en helicópteros, solo 242 podían ser fabricados en Rusia.
Rusia ha intentado esquivar las restricciones occidentales, perfectamente con producción propia, perfectamente con proveedores en China o India y otros que le son leales, con empresas pantalla como intermediarios y con certificaciones falsas sobre el carácter de uso civil de los materiales. Al menos así lo cree el Área de Seguridad Interior de EE.UU. “Estas redes globales pueden proteger a los exportadores de EE.UU. haciendo más difícil a los investigadores seguir al pista”, dijo a Reuters un ex fiscal federal, Daniel Silver, que se ocupó del caso de Alexander Fishenko, quien, con doble procedencia estadounidense y rusa, intentó en el 2012 traicionar a Moscú material electrónico de aplicación en radares y sistemas de guiado de armas.
En 27 armas estudiadas por los investigadores, el 70% de la electrónica procedía de empresas de Estados Unidos
Los investigadores del RUSI afirman que robustecer las restricciones a la exportación podría ponérselo difícil a Rusia para rellenar sus arsenales, lo mismo que impedir que las firmas occidentales fabriquen instrumentos electrónicos sensibles en países que apoyan a Rusia. El RUSI cree que, de este modo, Rusia podría tener problemas para reemplazar equipos, dada su incapacidad para producir componentes críticos.
La contemporáneo crisis entero de los semiconductores podría influir además. Pero afecta además al otro mandato.
Publicar un comentario