Puñaladas contra la razón

En una ocasión, durante la campaña de presentación de su novelística Dos abriles ocho meses y veintiocho noches (2015), Salman Rushdie dejó esta frase: “Si nos preocupa que nos pueda ocurrir poco, no podremos continuar ejerciendo el arte”.

Sabía de qué hablaba. Cumplió con ese principio y siguió con su vida pública a posteriori de tener lugar diez abriles oculto en Londres bajo protección por la pena de crimen (fetua) que el ayatolá Jomeini dictó contra él por el relato Los versos satánicos (1988). Muchos musulmanes calificaron ese manual de blasfemador. “Una característica de todos los fanáticos es su no estética por la repaso”, insistió él.

Blood stains mark a screen as author Salman Rushdie, behind screen, is tended to after he was attacked during a lecture, Friday, Aug. 12, 2022, at the Chautauqua Institution in Chautauqua, N.Y., about 75 miles (120 km) south of Buffalo. (AP Photo/Joshua Goodman)

La matanza del escritor, en la albarrada del puesto donde fue atacado y donde se disponía a susurrar de la albedrío creativa en EE.UU.

Joshua Goodman / AP

El novelista y ensayista de 75 abriles, de origen indio, criado en una próspera tribu musulmana y formado en la Universidad de Cambridge, sobrevive con respiración asistida tras ser este viernes trasladado de emergencia a un hospital, transportado en un helicóptero, a posteriori de tomar varias puñaladas, al menos una en el flanco derecho de su cuello y otra en el estómago. 

Su agente, Andrew Wylie, ha explicado que el escritor está conectado a un respirador desde el mismo viernes por la confusión,  con daño hepático, ansiedad amputados en el bienhechor y un ojo que probablemente perderá.

Detuvieron al asaltante, Hadi Matar, de 24 abriles, vecino de Nueva Elástica. El fanatismo religioso tomó cuerpo. A Matar se lo describió como admirador del régimen iraní y de la Custodia Islámica Revolucionaria. Matar es originalmente libanés y su tribu proviene de la ciudad de Yaroun, en el sur del Líbano.  Sus padres emigraron a los Estados Unidos, donde Matar nació y creció.

Desde Irán, en sus redes sociales, se apostilló que “esto merece felicitaciones, Todopoderoso festejará que Rushdie vaya pronto al averno”. Además se utilizó una cita del ayatolá Ali Jamenei en la que sostiene que la fetua “es una bala que no parará hasta alcanzar su objetivo”. Hoy, el principal diario ultraconservador iraní, Kayhan, felicitó al asaltante diciendo: “Fiero por este hombre fuerte y consciente del deber que atacó al renegado y vicioso Salman Rushdie”. "Besemos la mano de aquel que desgarró el cuello del enemigo de Todopoderoso con un cuchillo", añade.

Ibrahim Hooper, portavoz del Council on America-Islamic Relations, el agrupación musulmán de derechos civiles más egregio del país, expresó su preocupación de que la muchedumbre se precipite al culpar a los musulmanes o al islam por esta acometida ayer de conocer la identidad del autor o sus motivos. “Los musulmanes estadounidenses, como el resto de los ciudadanos de EE.UU, condenamos cualquier violencia contra cualquier persona en nuestra sociedad”, remarcó en un comunicado.

Su agente dijo que es probable que Rushdie pierda un ojo, le cortaron los ansiedad de un bienhechor y el hígado resultó dañado

“No podemos pensar en ningún incidente comparable de un ataque manifiesto a un escritor en suelo norteamericano”, lamentó Suzanne Nossel, jefa ejecutiva de la oficina de PEN América, estructura defensora de los derechos humanos y en la que Rushdie tuvo cargo. “Shock y horror”, confesó Nossel.

Rushdie se disponía a participar en un acto rebuscado en Chautauqua, en el estado de Nueva York, a casi 700 kilómetros al oeste de la Gran Manzana, cuando sufrió la acometida que lo dejó tendido en el suelo, en un charco de matanza. Un periodista de Associated Press, testificador del suceso, aseguró que el atacante pinchó “diez o quince veces” al invitado. “Está vivo”, tuiteó la gobernadora del estado, Kathy Hochul. Según indicaron personas cercanas al autor, este pasó horas en el quirófano. Su agente, Andrew Wylie, dijo seguidamente en una comunicación escrita que “es probable que Salman pierda un ojo; los ansiedad de su bienhechor fueron cortados; y su hígado fue apuñalado y dañado”.

Identifican al asaltante como Hadi Matar, de 24 abriles, admirador del régimen iraní y de la Custodia Revolucionaria

El vencedor del premio Booker y autor de títulos muy elogiados estaba sentado en el decorado contiguo a Henry Reese, cofundador de la oenegé City of Asylum, entidad con residencia en Pittsburg (Pensilvania) que ofrece ayuda a los escritores en el extrañamiento por razones de acoso político, religioso o sexual.

Se disponían a proseguir una conversación sobre Estados Unidos y su capacidad de dar amparo a los perseguidos y ser hogar para la albedrío creativa. Rushdie es un ejemplo, puesto que en Nueva York encontró su puesto de trabajo una vez le levantaron la fetua en 1998. Esto no quita que todavía se mantuviera una premio de tres millones por su habitante vinculada a una fundación religiosa iraní semioficial.

Cero más originarse la presentación irrumpió a la carrera un hombre de entre la audiencia y atacó a los dos protagonistas.

La peor parte se la llevó Rushdie, mientras que Reese recibió una herida leve en la habitante, según­ señalaron oficialmente.

“Todo pasó en segundos”, explicó uno de los asistentes. “Tiene pulso, tiene pulso”, gritaron los que de inmediato acudieron a prestar ayuda mientras la policía apresaba al atacante con la colaboración ciudadana.

Salman Rushdie es también donde se ha estrechado en helicóptero para el transporte en el hospital hasta que se halla durante la lectura en la Institut de Chautauqua en Chautauqua

Salman Rushdie siendo transportado al helicóptero medicalizado a posteriori de sufrir el atentado

AP

Linda Abrams explicó al The New York Times que ocupaba sitio en primera fila y que vio como el asaltante trató de continuar con su acometida incluso una vez retenido. “Se precisaron cinco hombres para contenerlo y todavía seguía apuñalando”, recalcó. Estaba furioso, muy furioso, y actuaba intensamente esforzado y rápido”, añadió.

Uno de los empleados de este anfiteatro de 4.000 asientos, Kyle Doershuk, de 20 abriles, reconoció que la seguridad era poco quisquilloso en este centro cultural y que no se había establecido medidas adicionales por la presencia Rushdie. Definió el puesto como “destapado y muy accesible, en un concurrencia de tranquilidad”, aunque apuntó que solo era cuestión de tiempo que pasara poco así.

El asaltante alcanzó con facilidad al escritor, quien en su manual Joseph Anton (2012) escribió unas memorias sobre su experiencia bajo la fetua, un trabajo rebuscado que retrasó mucho tiempo por el temor que le provocó rememorar. “Si no llega a ser por una serie de hechos que me han ocurrido a lo dadivoso de la vida, quia intentaría escribir mi diario, pero desgraciadamente sucedió”, subrayó sobre ese bulto.

Los testigos dicen que el atacante dio de diez a quince cuchilladas al escritor, al que llevaron al quirófano

Algunos colegas comentaron en las redes que nunca vieron que Rushdie llevara guardias de seguridad los últimos abriles, fuera al teatro, a una cena o a un acto rebuscado. Pero precisaron que esquivaba siempre susurrar de las amenazas que recibió por Los versos satánicos , aunque parecía a estética con su vida social.

El Gobierno de Estados Unidos calificó este viernes de reprensible el ataque contra el escritor Salman Rushdie, que fue apuñalado por un tierno durante una conferencia en el noroeste del estado de Nueva York.

"El país y el mundo fueron testigos hoy de un ataque reprensible contra el escritor Salman Rushdie. Este acto de violencia es horroroso. Todos nosotros en la Establecimiento Biden-Harris rezamos para que se recupere pronto", indicó en un comunicado el asesor de seguridad doméstico de la Casa Blanca, Jake Sullivan.

Cinco horas a posteriori de su detención, el asaltante, Hadi Matar, aún no había revelado los motivos del ataque, según un portavoz de la policía estatal desde la puerta de la comisaría donde está arrestado.

Rushdie sobrevive con respiración asistida, según dijo su agente, Andrew Wylie, en un mensaje al diario The New York Times.

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