Vázquez Montalbán escribió que “el fútbol es una religión en escudriñamiento de un dios”. Los mitos fundacionales, el proselitismo, la comunión en el estadio, el éxtasis colectivo, la fe en los milagros y la proximidad fonética entre diez y Altísimo asimilan el fútbol a una religión. Incluso algunos han conocido a Altísimo en el diez Messi o el dios Cristiano. Pero por mucha fe que pongamos no son dioses. Como antaño Kubala, Di Stefano, Cruyff y Ronaldinho, solo son sus profetas.
Otra corriente filosófica es la que propugna Jorge Valdano, con lo de “el fútbol es un estado de actitud”. A diferencia de Montalbán, Valdano no escudriñamiento la razón de ser del fútbol en una causa extrínseca sino que la encuentra en nuestro interior, un excito ergo sum cartesiano con el simpatizante como primer motor.
El acuerdo del Barça con Socios.com ha unificado a Montalbán y Valdano
Estas dos corrientes, aparentemente irreconciliables, han estado unidas en una sola con el acuerdo que el Barça ha firmado con Socios.com. Hay quien solo ve en él una traspaso de activos –el 24,5% de Barça Studios por 100 millones de euros–, pero es mucho más: supone un vuelta copernicano en el mundo del fútbol.
Socios.com (que tiene como imagen a Messi) es una empresa especializada en la comercialización de fichas no fungibles para entidades deportivas (non fungible tokens , NFT). Para ello utiliza una cautiverio de bloques (blockchain), que no es más que una tecnología para guarecer la información de modo abierta, distribuida y encriptada. A mercancía prácticos pespunte con entender que los NFT son como los cromos de toda la vida (estos eran fungibles) que en vez de coleccionar en un cuaderno guardamos en una cautiverio de bloques y los tenemos en el móvil.
El tórax de un atleta, una barrabasada, un gol notable y por lo común cualquier objeto digital puede ser convertido en un NFT y por consiguiente comprado, vendido y subastado. De nuevo como un cromo de toda la vida. La posesión de uno de estos riqueza digitales puede proporcionar desde la satisfacción de saberse propietario de él hasta disfrutar de privilegios: accesos a zonas VIP, contenidos exclusivos o décimo en decisiones del club. Un NFT vendido por una cantidad desorbitada puede hoy no significar mínimo y mañana a la inversa, como un título de bolsa.
Parece pues que el dios que hemos contrario era el del capitalismo, un dios que se caracteriza por aceptar al mercado cosas que estaban fuera. La revolución agraria trajo la privatización de la tierra; la revolución industrial, la incorporación de la actividad humana en el mercado en forma de trabajo; y la revolución digital ha convertido los datos de nuestro comportamiento en proporcionadamente de intercambio, lo que algunos autores conocen como “capitalismo de vigilancia”. Lo que hace Socios.com es aceptar al mercado una parte de nuestro comportamiento en forma de NFT, concretamente nuestro extremo de compromiso con unos colores. Y un NFT, como un cromo, no tiene ningún valencia más que el que queramos otorgarle, que depende de nuestro estado de actitud.
Publicar un comentario