Fidelidad. Esta es la palabra secreto para Donald Trump. Pero, como presidente de Estados Unidos, dejó acertadamente claro a “sus servidores” que esa observancia no era con destino a el país o la Constitución, sino al culto de su figura.
Esto forjó un mundo de desconfianza y paranoia, que emerge de nuevo con el registro del FBI el pasado lunes en su mansión de Mar-a-Balsa, en Palm Beach (Florida), en averiguación de documentos secretos que supuestamente sacó de Washington.
Un hombre armado tráfico de entrar en el FBI de Cincinnati en un clima de retórica violenta del trumpismo
Los malos de la película para eltrumpismo – el Área de Honestidad, su titular, Merrick Garland, y el FBI–, emprendieron esta obra sin precedentes por la sospecha de que el expresidente mentía sobre el material que aún escondía en su mansión.
Así que, para motivar una intervención de este calado, hubo algún desleal que desde internamente se chivó. Este topo habría confirmado las dos cuestiones secreto, que el expresidente falseó su información respecto a lo que atesoraba y la estancia donde se hallaban esos papeles.
Delante la presión política, Garland compareció este jueves para aceptar “la responsabilidad personal” de solicitar la orden a un togado federal (autorizada tras ver las pruebas) y afirmar que “el área no tomó esta atrevimiento a la ligera”. Sin bloqueo, una vez que Trump puso en marcha el ventilador de la desinformación sin entrar en el contenido de la orden, sus motivos y el material buscado, aunque dispone de copia, Garland informó de que ha solicitado al tribunal del distrito sur de Florida que haga pública esa documentación.
En la petición se lee esto: “El claro y poderoso interés del divulgado por comprender lo ocurrido en estas circunstancias pesa mucho a auxilio de la difusión”. Esto no significa que vaya a ser inmediato. Trump puede oponerse apelando “a la privacidad”, lo que facilita que corran teorías de que los agentes “plantaron” incriminaciones contra él.
“Cualquiera familiarizado con los papeles dijo a los investigadores que había más documentos clasificados en el club privado”
La irrupción del FBI se produjo luego de que el pasado junio los agentes acudieran a Mar-a-Balsa por la citación de un gran miembros. Había cantidad de documentos en ese circuito, al ganancia de la devolución de 15 cajas acordada con los Archivos Nacionales a principios de este año.
La visitante se produjo el 3 de junio. Según la CNN, ese día recuperaron algunos de esos documentos. El 8 de junio se estableció otro contacto entre el área y los letrados de Trump para preservar el resto. La confianza se rompió cuando un informante interno confesó que no confiaran en Trump. “Cualquiera familiarizado con los papeles dijo a los investigadores que había más documentos clasificados en el club privado”, desveló el The Wall Street Journal. Las utilitarioridades creen que en esos papeles, al menos otras 12 cajas, hay implicaciones para la seguridad doméstico.
Una presencia aérea de la residencia de Donald Trump en Mar-a-Balsa, registrada hace unos días por el FBI
Los agentes fueron esta semana a esa residencia con una orden firmada por el togado federal Bruce Reinhart, ahora blanco de las amenazas de la extrema derecha, en diámetro con la reacción belicista que ha provocado la retórica incendiaria de Trump en la que él es la víctima.
En esta medio, que los analistas comparan con la que condujo al asalto del Capitolio, las alarmas saltaron este jueves cuando un hombre trató de aceptar al cuartel del FBI de Cincinnati (Ohio) armado al parecer con una pistola de clavos y un rifle semiautomático AR-15.
Lo detectaron al intentar sobrevenir los sistemas de detección de la zona de visitantes. El individuo, vestido con chaleco antibalas, se dio a la fuga. Esto propició una persecución por carretera. En dos ocasiones se produjo un intercambio de disparos. La policía logró cercarlo y murió en el tiroteo con los agentes.
Aunque se desconocían los motivos que motivaron ese incidente, resultó obligatorio pensar en una reacción a la conspiración alentada por Trump de que sufre una persecución colectiva delante los diversos problemas legales que le acechan en la política y en los negocios. Entre estos, por otra parte de la posible incitación al fallido cardenal de Estado del 6 de enero del 2021, se cuenta el caso civil que el miércoles le supuso negarse a replicar a 440 de la fiscal militar de Nueva York, Letitia James, que indaga posibles fraudes de su ordenamiento a bancos y al fisco.
Un policía de Ohio dirige el tráfico en Wilmington luego de los rumores de que un hombre había atacado el edificio del FBI en Cincinnati
“Delante los ataques infundados al profesionalismo del FBI y el Área de Honestidad, no me quedaré en silencio cuando su integridad sea atacada injustamente. Son servidores públicos dedicados y patriotas”, recalcó Garland. “Cada día –añadió– protegen a los ciudadanos de crímenes violentos, del terrorismo y otros peligros. Lo hacen con sacrificio personal y arriesgándose personalmente”.
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