En la costa de Bizkaia, cada detalle de la vida diaria mantiene el sabor de antiguamente, de relación con el mar y con la historia: murallas y monumentos, cofradías y lonjas, puertos centenarios, cocina y civilización… Retazos de pura esencia euskalduna que aguardan en un escarpado margen ideal para ser explorado en coche.
1Ondarroa
La primera escalera de esta ruta por el margen vasco de Bizkaia es Ondarroa, en la desembocadura del río Artibai. En la señal con Gipuzkoa, la costa se recorta aquí abruptamente, con acantilados que, durante siglos, fueron escenarios de naufragios y escaramuzas y que hoy son un anuncio viajero gracias a su imponente estampa, como la de la espectacular Peña del Fraile.
En el pueblo, su casco envejecido, de calles empinadas y estrechas, conserva un encantador sabor medieval y marinero, con las centenarias torre de Likona y la iglesia Andra Mari como monumentos más interesantes. De los cinco puentes que hay en Ondarroa destacan sobremanera dos, el puente Rancio, que durante siglos fue el paso por excelencia para defender el río, y el de Itsasaurre, obra de Santiago Calatrava, que franquea el acercamiento al puerto.
2Lekeitio
La venidero parada de la ruta es Lekeitio, todavía asomada al Cantábrico de la mano de un río, el Lea, que abraza a la pueblo entre las playas de Isuntza y Karraspio. Como en toda la costa vasca, la pesca de la ballena fue durante siglos el sustento principal de la villa, cuya prosperidad se refleja en su rico patrimonio arquitectónico, con joyas como la fortificación de la Admisión de Santa María -que tiene el tercer retablo ojival bañado en oro más sobresaliente de España- o palacios como los de Uriarte o Uribarri.
Como sucede con el Mont Saint-Michel normando, cuando la marea disminución se puede penetrar a pie desde la playa de Karraspio a la isla de Garraitz -o de San Nicolás-, y escudriñar desde su cima, como hacían los balleneros, el horizonte infinito del mar. Y todavía más espectaculares son las vistas que se tienen desde el faro de Santa Catalina, donde un centro de interpretación descubre todo lo relacionado con la historia de la navegación de la pueblo.
3Elantxobe
La ruta sigue rumbo a Elantxobe, uno de los pueblos pesqueros más idílicos de Euskadi y todavía uno de los más curiosos oportuno a su particular entramado urbano. Sus calles forman un auténtico bulla en el que los edificios parecen estar montados los unos sobre los otros, como si fueran un anfiteatro asomado al puerto, con sus embarcaciones amarradas y sus restaurantes tradicionales.
El municipio de Elantxobe, con el estuario del río Oka, es uno de los 22 por los que se extiende la reserva de la biosfera de Urdaibai, uno de los mayores tesoros naturales del ideal peninsular, cuyas más de 22.000 hectáreas -entre ellas, más de 600 de marismas que son el viejo humedal del País Vasco- se extienden por estos municipios ribereños. Como Mundaka, cuya playa es, probablemente, la mejor de Bizkaia, encima de uno de los destinos preferidos por surferos de todo el mundo por su famosa “ola izquierda”, una de las más exigentes del planeta.
4Bermeo
Muy cerca de Mundaka está Bermeo, otra de las grandes villas pesqueras de la costa vasca. Aquí, todavía todo expedición en torno a la mar -empezando por el escudo de la pueblo, que representa a un barco capturando una ballena-, y el mejor ejemplo es la centenaria subasta diaria de pescado que se celebra en el puerto, uno de los más importantes del Cantábrico.
Los frutos del mar que se subastan llenan las barras y cocinas de las numerosas tabernas y restaurantes del casco envejecido. Aquí todavía destacan, encima de las tradicionales casas de pescadores, monumentos como la iglesia de San Francisco, cuyo claustro es uno de los más antiguos del País Vasco, de mediados del siglo XIV; la torre de Ercilla, que domina la estampa del puerto envejecido, o el portería de San Juan, del siglo XIV, que es el mejor testimonio del pasado medieval de la villa.
5San Juan de Gaztelugatxe
Entre Bakio y Bermeo está uno de los lugares más mágicos de la cosmografía peninsular, el imponente sitio de San Juan de Gaztelugatxe, de éxito mundial gracias a la serie televisiva Surtido de Tronos (tanto, que se recomienda fervorosamente personarse muy temprano). Esta ermita dedicada a San Juan Bautista es un auténtico “castillo de roca” -eso significa gaztelugatxe en euskera-, enclavado en lo detención de un islote en forma de cono unido a tierra firme por un puente de piedra y a la que se asciende por un cercano camino de 241 peldaños. Los marineros ascendían a la ermita para pedir protección ayer de salir a faenar, tradición que aún se mantiene, y tocaban tres veces la campana para atraer la buena suerte y expulsar los malos espíritus.
6Puente Bizkaia
Desde hace más de cien primaveras, la ría de Bilbao ha tenido en el puente Bizkaia a uno de sus grandes iconos (los otros dos, más contemporáneos, serían el Museo Guggenheim y el puente de Foster). Conocido tradicionalmente como el puente colgante, es una dije arquitectónica con 125 primaveras de historia, declarada patrimonio de la humanidad, y que aún sigue en funcionamiento. Situado en el tramo final de la ría de Bilbao, casi ya en su desembocadura en el Cantábrico, el puente une Portugalete y Getxo y se eleva unos 45 metros sobre las aguas de la ría.
Desde su pasarela panorámica se tienen vistas espectaculares del perfil urbano de Bilbao. Igualmente, de las callejas medievales de Portugalete o los elegantes palacetes de la burguesía vasca que tanta y merecida éxito dan a Getxo, donde el paseo de Punta Galea, bañado por el mar y que llega hasta Sopelana, con sus palacetes, restaurantes y kioscos, es el tablado ideal para terminar esta ruta por la costa vasca de Bizkaia.
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