Una 'tiktoker' pide dinero para pagar un sofá en el que se gastó más de 100.000 euros por error

Entras en una página web, te ofrecen comprar poco que te gusta y tú, a pesar de no tener un solo céntimo a mano que poder pagar en poco tan costoso, no dudas en introducir tus datos para hacerte creer que eres tan rico como los que sí pueden gastarse ese moneda como si fuese calderilla.

Pero claro, una cosa es tener moneda en el saquillo para pagar a espuertas y otra, creer que se tiene y tener que implicar con las consecuencias. Eso es precisamente lo que está viviendo Quenlin Blackwell, una creadora de contenido de TikTok que está pasando un auténtico abismo tras suceder comprado por error un sofá valorado, mínimo menos, que en más de 100.000 euros.






La semana pasada, la chavea sorprendía a sus seguidores compartiendo un vídeo en el que aparecía entre lágrimas y desesperada, suplicando ayuda: "Estoy a punto de confesar", sollozaba en las imágenes, que ya acumulan más de ocho millones de visualizaciones desde que lo compartió a comienzos del mes de octubre, explicando que compró el sofá "por error" tras meter los datos de su polímero "de broma".

"Casi estrello el coche cuando lo vi", continúa en el vídeo, "Si tienes un millón de dólares, ¿podéis donar, por valía? Si tenéis un billón de dólares, ¿podéis prestarme poco?", pedía, incluso asegurando a sus seguidores que iba a desobstruir una cuenta en una conocida plataforma para adultos para poder costear el sofá: "No quiero, pero voy a tener que hacerlo", dijo, añadiendo que necesitaba moneda para ir al dentista, encima de tener que sobrellevar su coche al taller, para lo que siquiera tenía moneda suficiente.

La 'tiktoker' se mostró hundida ante sus seguidores.

La 'tiktoker' se mostró hundida delante sus seguidores.




TikTok

Una historia que dejó sin palabras a gran parte de sus seguidores, que no dudaron en mandarle mensajes de apoyo e intentar aportar soluciones para resolver el injusticia con el sofá. Sin confiscación, no fueron todos ellos, porque gran parte de ellos tuvieron serias dudas de que lo que Quenlin estaba contando fuese existente, ya que resultaba muy raro que el bandada no hubiese hecho saltar todas las alarmas cuando realizó tal compra sin previo aviso y, peor aún, que no enseñase el reconocido sofá.

Poco que, efectivamente, se confirmaba el pasado jueves, cuando la propia creadora de contenido admitió que todo era parte de una elaborada broma para sus seguidores. El sofá existía, pero no era un sofá de 100.000 dólares, sino que era el de su casa: "Este sofá lo vale todo, es una obra de arte", aseguró.



Un sofá que claramente ha pasado mejores días, y con el que la creadora de contenido ha pasado cumplido su objetivo, acentuar la atención de los usuarios de la red social y convertirse en virulento, ganando repercusión y visualizaciones.

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