Il trittico es una ópera de Puccini de 1918, sí, pero por sus dimensiones se comporta como si fuera un Wagner, por lo que programarla es siempre una envite ambiciosa que ni los grandes teatros suelen resistir a lugar. El Liceu, con el empuje de su director exquisito Víctor García de Gomar, se atreve a estrenarla entera el próximo domingo, cosa que la directora musical de la estancia, la finlandesa Susanna Malkki, califica de "evento". Es el primer 'Trittico' desde el incendio de 1994 y la tercera vez en la historia del coliseo bucólico.
Este fresco de tres ópera en una –el compositor las concibe como tramas independientes de una obra única– se software por lo universal por partes: o acertadamente Suor Angelica (el drama en el convento de una madre-monja a la que le arrebatan el hijo), o acertadamente Gianni Schicchi (la sátira hilarante sobre la suplantación de un difunto para cambiar su testamento)... y, en pequeño medida, ese umbrío thriller sobre un triángulo amoroso que es Il tabarro.
Dante, como inspiración
El coliseo barcelonés presenta este fresco de las más bajas pasiones humanas respetando el orden flamante
El coliseo barcelonés presenta este fresco de las más bajas pasiones humanas respetando el orden flamante, pues en ingenuidad Puccini se inspiraba en determinados aspectos en su leída de La divina comedia de Dante: Il tabarro representaba el abismo con un estilo verista, Suor Angelica, el purgatorio que se sumerge en el mundo emocional de esta monja, con su pasión, su crimen y alabanza, y finalmente Gianni Schicchi, como el paraíso en forma de comedia exprés. Y no sólo tienen estilos distintos, sino que suceden en tres épocas distintas.
De izq. a dcha., el barítono Ambrogio Maestri, la repositora Anna Ponces, la soprano Ermonela Yaho, la directora musical Sussana Mälkki, la soprano Lise Davidsen y el director exquisito del Liceu, Víctor García de Gomar, en el antesala del teatro
Lotte de Beer, la directora de ambiente de esta producción que llega de la Bayesrische Staatsoper, no vio motivos para hacer poco diverso. "Y adicionalmente se prostitución de salir del teatro con una gran sonrisa -apunta la repositora-. A la hora de dejar distinguirse cada título en su lengua, Lotte no piensa en forzar argumentalmente los lazos, sino que idea uno que sobrevuela los tres títulos con la idea de la crimen y de la ocultación de la crimen".
El notorio, interpelado
La escenografía unitaria es un túnel, el que conecta la vida y la crimen, pero incluso una suerte de túnel del tiempo
Así la escenografía unitaria de Bernhard Hammer es un túnel, el de la luz al final del túnel que conecta la vida y la crimen, y a la vez es una suerte de túnel del tiempo que nos permite advenir por cada ópera hasta la hogaño, de modo que interpela al notorio de hoy. Incluso rompiendo la cuarta tapia, haciendo que un personaje se dirija a los espectadores... "La idea es que perciban que lo que están viendo no sucede fuera de ellos".
El reparto de cantantes es de campanillas: la sufridora pucciniana oficial Ermonela Jaho como la monja, la espectacular voz wagneriana de la noruega Lise Davidsen en la que es su primera ópera de Puccini, como Giorgetta, la pareja infiel de Michele en Il Tabarro, y el barítono Ambrogio Maestri, como Michele y Gianni Schicchi, un mago de la comedia, ya sean blancas (L'elisir) u oscuras (Fastaff).
De campanillas
El reparto reúne a la sufridora pucciniana Ermonela Jaho, la voz espectacular de Lise Davidsen y la del inconfundible Ambrogio Maestri
"Es un mundo nuevo para mí, que he estado básicamente en el mundo operístico germánico. Esta es mi Giorgetta, me pide cosas muy distintas, no hay tiempo para ver si tu voz y tu cuerpo están listos. Vocalmente lo que más me demanda este papel es el contrapeso, tienes que contener tus caballos, necesitas conocer cuándo dices la frase y de que va. Has de ver cuando darte totalmente o sencillamente entregar la frase", confiesa Davidsen, que hace una semana dejó extasiado al notorio del Liceu con su recital.
Lise Davidsen (Giorgetta) y Ambrosio Maestri (Michele) en 'Il tabarro'
"Angelica es específico para mí, porque cuando la canté por primera vez, en el Covent Garden, perdí a mis padres, y en aquel momento fue una experiencia. Cuando Suor Angelica recibe la información de que su hijo ha muerto, me sentí como una Ermonela pequeña recibiendo la información de la crimen de sus padres", dice la soprano emocionada.
"Mi primer llorera comenzó en ese momento, antiguamente no había podido lamentar. De modo que Angelica es para mí una terapia, una catarsis, un delirio espiritual. El tríptico es, en sí, una experiencia operística para todo el mundo, porque el notorio vive tres vidas distintas en tres horas, y el deber de los artistas y el teatro es acentuar eso y conectar con los espectadores. La música es el puente entre nuestras almas y las del notorio", añade la cantante albanesa.
Ambrogio se ha sumado durante la presentación a las felicitaciones al Liceu por atreverse con la gesta. Y ha recordado que Puccini utiliza un barítono como protagonista por primera vez con Gianni Schicchi. "La diferencia entre Michele y Gianni es hacer reír a la parentela. Michele es un Scarpia de Tosca, y Gianni es un Faltaff a la enésima potencia. Tienes que utilizar otra voz, es lo mayor que puedes encontrar en una ópera bufonada".
"Es un fresco desde el punto de gastado psicológico, contiene muchas perspectivas sobre la crimen y la pérdida, y sobre cómo las personas reaccionan a ella. Pero incluso musicalmente es un fresco", asegura Mälkki. "Este es un trabajo tardío de Puccini. Escoge diversos estilos musicales: primero un drama humano, con emociones intensas de celos y sufrimiento; el de Suor Angelica es más ascético y ahí Puccini construye su propia catedral; y finalmente se aproxima a la comedia y concluye que carencia es venerable. Tiene verdaderamente el don de la musicalidad y es un auténtico cuentacuentos. Y trabajar con la orquestina del Liceu está siendo como una danza, pues conoce los colores de Puccini, lo adora".
Se prostitución de un Puccini más evolucionado, que está al tanto de lo que se ha escrito y del pensamiento musical de la época. Había escuchado a Stravinski, a Schönberg, y abandona alguno de los ingredientes anteriores, pero siempre con la bollo clásica de la emoción, apunta De Gomar. "Sí, hay principios del pensamiento musical de principios del siglo XX -corrobora Mälkki- pero Stravinski y Schönberg incluso venían de la rica tradición romántica de escritura orquestal, y ahí Puccini muestra su fascinante astucia camaleónica".
Las proporciones de la estancia y el contrapeso entre proscenio y orquestina son detalles a mencionar. "Me impresiona lo práctico que es Puccini, lo anota todo en la partitura, no hay que añadir ni quitar carencia según nuestra opinión para hacerla mejor. Son diversas piezas maestras en una. La tragedia, el éxtasis de lo ascético suena igual de acertadamente que la comedia", concluye la directora musical.
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