El Espanyol neutraliza al Barça entre broncas

El Barça se durmió y el Espanyol se lo hizo enriquecer. El conjunto barcelonista se olvidó de sentenciar un partido que tenía en la mano y su rival blanquiazul le neutralizó para hurtar un punto de mérito del Camp Nou. Un punto que significa para los de Xavi perder la delantera que tenía con el Madrid. Se mantiene líder el Barcelona pero solo por la diferencia de goles. El derbi llegó caliente por la cautelar a Lewandowski y terminó igual, entre un mar de tarjetas y dos expulsiones, las de Jordi Alba y Vini. Mateu Lahoz fue de nuevo protagonista, no por el penalti, claro de Marcos Alonso a Joselu, los dos goleadores de la tarde, sino por perder el control y desquiciar a todo el mundo. “Fuera, fuera, fuera”, vociferó el Camp Nou con furia.

La verdad es que el colegiado acertó en el penalti y posteriormente cayó en el esperpento.

El partido se descorchó con unas alineaciones con novedades. Por supuesto estaba el polaco en la de Xavi, que decidió darle el mando en plaza a Frenkie de Jong y sentar a Busquets. Mientras, Diego Martínez volvía a cambiar de cancerbero y optaba por Álvaro Fernández, que no jugaba desde octubre. Melamed por Paudo era la otra postura del técnico blanquiazul.

Había unas expectativas importantes tras tanto tiempo sin ver a sus equipos en bono en la Ligazón y el manifiesto respondió poblando el Camp Nou en la sobremesa del zaguero día del 2022. Todo era un punto lúdico y extraño. Por las fechas, por la hora y por el regreso de la competición.







Gol y siesta


El Barcelona se avanzó con un gol de Marcos Alonso pero posteriormente se durmió en los laureles

De ahí que el partido naciera como un reunión de pretemporada, con ritmo bajo e imprecisiones. Sin incautación, en su primera acometida el Barcelona acertó. Gavi aprovechó un pase filtrado por un Alba clarividente para probar al cancerbero españolista, que respondió con reflejos. Pero del córner subsiguiente llegó el 1-0. Lewandowski remató mal con la testa, pero el balón cayó en la habitante de Christensen que habilitó a Marcos Alonso para que abriera el contador asimismo con la habitante. Mientras, toda la defensa del Espanyol contemplando la bono como si se tratara de un paño y ellos estuvieran en el museo, sin hacer falta, paralizados.

El peor círculo posible se cernía sobre el conjunto blanquiazul, angustiado en la clasificación. El gol tempranero animó momentáneamente al Barça. De Jong movía al equipo con dinamismo, Pedri prolongaba las acciones, Gavi robaba y Raphinha lo intentaba con más frecuencia que pulcritud. El Barça, entonces con ritmo, centraba una multitud de balones al dominio. No es que generara oportunidades claras pero sí sensación de peligro. Marcos Alonso y Lewandowski se quedaron cerca del segundo entre rebotes y Raphinha sí que hacía trabajar a Álvaro, que desviaba su remate de forma poco ortodoxa.

En el otro banda del ring el Espanyol trataba de consolar la habitante y, como el contador no se ampliaba hasta el refrigerio, fue espabilando una pizca. Fruto de ello llegó su única opción en el primer acto, un tiro de Melamed que desbarató providencialmente Sergi Roberto, que se estrenaba como capitán. 







Secreto


Joselu empató el partido tras variar un penalti claro cometido sobre él mismo

En esa escalón del reunión el Barça se estaba diluyendo, con un Ansu Fati que no ganaba un duelo, y el manifiesto se iba aletargando. El cotarro lo animaba eso sí de tanto en tanto el indecible Mateu Lahoz con escenas del Club de la Comedia para ir a abrazar a unos y a otros entre polímero y polímero.

Lo mejor para el Espanyol, pese a ir perdiendo, era el resultado, estar vivo en el reunión en presencia de un Barça que había dejado de pisar el acelerador. Xavi no tardó en mover el árbol, obligado por las molestias en la zona lumbar de Gavi, que fue relevado por Busquets. Respondió Diego Martínez sacando a Puado y Edu Hospiciano por Melamed y Calero.

El partido se había igualado conveniente, solo agitado por un servicio de Sergi Roberto al que no llegó un desnortado Ansu y por un cabezazo de Lewandowski que rozó el poste. Xavi se desesperaba y trocó los extremos. Dembélé y Ferran Torres, a aventurar. Buscaba más mordiente y desequilibrio.

Pero su equipo había regalado demasiados minutos y había dejado que el Espanyol ganara en confianza. Hasta el punto de que Joselu se fabricó el igualada. Primero provocando un penalti claro de Marcos Alonso, que le pisó la bota, y posteriormente transformándolo. El punta blanquiazul mandó callar al manifiesto, que respondió con cánticos de “a Segunda, a Segunda”.

Con la igualada el derbi tomó temperatura, ahora ya sí con la anfiteatro encrespada, tensión en los banquillos, entradas contundentes y Mateu en su salsa. Para más inri expulsó a Jordi Alba por protestar. Restaba menos de un cuarto de hora y el ornamento favorecía ahora al Espanyol. Pero el árbitro ya estaba desencadenado y expulsó a dos futbolistas del Espanyol en la putada subsiguiente, Vini y Cabrera, este zaguero por una acometida a Lewandowski. Con el partido parado varios minutos Mateu se fue al VAR y al final consideró que lo de Cabrera, que ya tenía una amarilla, no merecía ni la roja ni otra amonestación.

O sea que al final quedaban diez contra diez y la recta final por aventurar repleta de emociones.

Álvaro salvó al Espanyol con un paradón descomunal a topetada de Christensen. Ahora corría el Barça y ponía cerco a la puerta blanquiazul. Le iba el partido y Lewandowski asimismo se topaba con Álvaro. Los blaugrana lo intentaron hasta el final pero el contador no se movió. Saltaron chispas.

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