Cuando se encendieron las luces en el Royal Alexander Theater tras la primera proyección de El menú, la película de Mark Mylod que inició su carrera por los premios durante el pasado Festival de Toronto, fueron muchos los que en la audiencia todavía estaban perplejos. Es que, sin dudas, esta sátira sobre las excentricidades de los grandes chefs rompe con todo lo conocido, exigiéndole a los espectadores que dejen sus preconceptos en el recibidor de entrada para transitar inicialmente por la comedia e inscribirse de atiborrado en el cine de terror en sus minutos finales.
Por eso no sorprendió que en la sesión de preguntas y respuestas que siguió a continuación, cuando Mylod tomó el micrófono lo primero que hizo fue agradecerle a los que todavía permanecían en la sala que no se hubieran marchado durante la proyección. Unido a él se encontraban Ralph Fiennes, Judith Light, el guatemalteco Arturo Castro, la dominicana Aimee Carrero, Mark St.Cyr y Paul Adelstein en representación de su vasto repertorio, el coguionista Will Tracy y la productora Betsy Koch.
Pero lo que le daba a la espectáculo un toque surreal fue la conexión vía Teleobjetivo con Anya Taylor-Joy, que se encontraba en un rodaje en Australia, ya que su imagen ocupaba toda la pantalla de la sala. Fue Tracy quien explicó el origen de la inusual historia, en la que un especie de adinerados comensales son invitados a la isla en la que el chef Slowik tiene un exclusivo restaurante para el que hay una larga tira de paciencia: "Muchos abriles detrás estábamos con mi esposa en un crucero en Bergen, Noruega", recordó para luego juntar: "Soy un gran fan de los restaurantes de inscripción escala y allí fuimos a uno en una isla privada a unos 25 minutos de barca de la costa. No había nadie con la excepción del restaurante, por lo que como buen claustrofóbico que soy, cuando vi que la barca se iba me di cuenta que me iba a acaecer las siguientes 4 horas con un especie de clan al que no conocía. Mientras comía, me di cuenta que allí podía ocurrir cualquier cosa, y que lo de estar en un restaurante del que no te puedes ir podía ser una buena idea para una película".
El chef interpretado por Fiennes se dirige al personaje de Anya Taylor-Joy
Por su parte, Fiennes, de muy buen humor tras ver cómo había reaccionado la audiencia delante su impecable interpretación de un chef que se toma demasiado en serio a sí mismo y a su trabajo, explicó qué era lo que le había atraído de la historia: "siempre he estado muy interesado en la comida. Me fascina y no creo que suceder trabajado en esta película haya cambiado mi relación con ella. Aunque debo acoger que no creo que me hubiera gustado probar el tipo de platos que yo preparo en el filme. Pero lo que verdaderamente me interesó fue la psicología de algún que prostitución de alcanzar la perfección en poco y se pierde en el camino. Yo creo que en el caso de Stowik, él perdió su conexión con lo que le llevó a cocinar cuando recién comenzaba. Y es el personaje de Anya es el que, al final, le recuerda aquellos inicios, presionándole a reencontrarse con ellos y resistiéndose a sus planes. Pero volviendo a la comida, a mi me gustan los ingredientes simples y los platos poco complicados, porque lo que creo que no pagaría por lo que cocinan en la película", señaló.
Desde la pantalla, Taylor-Joy agregó: "Participar en El menú me presentó un tipo de comida en la que no me hubiera interesado de otra forma. Descubrí que hay un tipo de cocina que es una forma de arte, y a la vez me recordó lo terrible que soy yo como cocinera", confesó. Mylod, que se ha yeguada dos premios Emmy por su trabajo como director en la serie Sucession, reveló que su longevo inspiración para arrostrar El menú a la pantalla fue Robert Altman, y más precisamente Gosford Park, su filme de 2001.
"Mi primera colaboración con Will, mi escritor, fue en un episodio de la serie titulado Tern Haven, que consiste básicamente en una gran cena, muy opulenta pero a la vez dolorosa. Y para tratar de filmarla de una guisa que resultara fresca volví a visionar Gosford Park, y conté con la ayuda de un brillante actor anglosajón, Charles Dance, quien me contó cuál era el método que había usado Altman", dijo antaño que los presentes se marcharan cerca de la calle King. Allí les esperaban camiones que regalaban hamburguesas, una buena idea del equipo de marketing para recordarles una de las mejores escenas de El menú.
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