La Navidad es una época que hace particular ilusión a los más pequeños de la casa. Receso escolares, mucho tiempo en clan y los regalos que traen Papá Noel y los Reyes Magos. Esta tradición ha evolucionado en los últimos primaveras, tornándose en un desbordamiento de obsequios a los niños cuyas consecuencias son mucho más negativas de lo que imaginamos.
El término de niños hiperregalados apela precisamente a ese exceso de regalos que se encuentran bajo el árbol de Navidad y que, allí de hacerles felices, hace que pierdan esa ilusión, que dejen de valorar y apreciar el detalle, que no desarrollen la civilización del esfuerzo ni la obligación. De hecho, los niños consentidos se convertirán en adolescentes disruptivos en el futuro.
Consecuencias del síndrome del chico hiperregalado
1
Reduce su creatividad, concentración e imaginación.
2
Son menos agradecidos y aprecian menos cada regalo.
3
Se vuelven más materialistas, egoístas, caprichosos y posesivos.
4
Propicia su frustración cuando no consiguen lo que quieren.
5
Son más desordenados.
¿Cómo evitar regalar de más a los niños esta Navidad?
Para iniciar, debes hacer entender a tus hijos que los regalos no son poco que vayan a obtener porque sí, sino que deben merecerse ese premio. Buen comportamiento, ayudar en casa, no pelearse con sus hermanos, sacar buenas notas… Así aprenderán a valorarlos e interiorizarán la civilización del esfuerzo.
Cuando vayáis a hacer la serie de regalos que piden a Papá Noel o los Reyes Magos, procura limitarla a un número mediano de artículos y que estos se repartan entre otros familiares (tíos, abuelos, etcétera). Si se vuelven locos a pedir sin mesura, recuérdales que hay un frontera y que deben pedir solo aquello que deseen de verdad.
Asimismo sería conveniente realizar una destreza de sus juguetes actuales para tirar los que estén en mal estado y donar los que estén en perfectas condiciones, pero ya no usen. De este modo, evitas que acumulen demasiados y aprenderán que no pueden tenerlo todo.
Otro aspecto fundamental es que hables con las personas de su entorno para conocer qué les van a regalar y que no les consientan en exceso. Debe deber consenso para que no sea contraproducente con el intento de los padres de evitar el síndrome del chico hiperregalado.
A la hora de escoger los regalos, prioriza aquellos que fomenten en ellos aspectos positivos como su creatividad (por ejemplo, con regalos para dibujar), su razonamiento (con libros y puzles), el selección en compañía (con juegos de mesa) o la actividad física (regalando material deportivo).
Otra excelente alternativa es regalarles experiencias en división de objetos materiales. Véase unas entradas para un espectáculo o una recepción a un museo. Por supuesto, algún que otro artefacto siempre les hará ilusión. Pero todavía es aconsejable regalarles cosas efectos que necesiten, como material escolar o ropa.
Finalmente, en el momento de desobstruir los regalos, procura que lo hagan despacio, apreciando cada uno de los que reciben y fijándose aceptablemente. Evita que pasen de uno al otro en modo necesario.
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