¿Duelo o depresión? Cuando estar triste se hace crónico

El duelo forma parte del ser humano y es un proceso tan natural como el origen y la homicidio. A lo abundante de nuestra vida, entablamos relaciones con personas y animales que pueden desaparecer antaño que nosotros. Esto puede afectar en decano o último medida, pero cualquier pérdida lleva asociado un proceso de duelo. Un proceso, por supuesto, de duración finita: hay estudios que afirman que la homicidio de un ser querido provoca un duelo que puede durar hasta dos abriles.







Claves para la detección del duelo patológico

Sin requisa, el duelo es un proceso muy íntimo y personal y cada persona lo lleva a su modo. O como puede, mejor dicho. Y, en ocasiones, no es cierto eso de que el tiempo lo cura todo. El refranero está admisiblemente, pero cuando se alcahuetería de temas tan espinosos como la vigor mental, es mejor dejarlo a un banda.

Cuando el duelo parece no terminar nunca se conoce como duelo crónico o patológico. Según Vanesa Vedia Domingo, Licenciada en Psicología por la UNED y Máster en Psicoterapia Breve y Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia por la SEMPyP, podemos determinar el duelo complicado o patológico en cuatro apartados distintos.



Duelo crónico: no llega a una conclusión satisfactoria y la persona es consciente de ello.







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Duelo retrasado: en el momento de la pérdida, la persona “tiene una reacción emocional insuficiente”. Después, dicha persona comienza a examinar las fases del duelo, a veces provocado por otra pérdida.







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Duelo exagerado: Según Vedia, la persona que padece un duelo exagerado “recurre a una conducta desadaptativa”, es proponer, padecerá trastornos psiquiátricos aún mayores que los que surgen asiduamente y de forma natural tras una pérdida. 







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Duelo disimulado: las personas que pasan por un duelo disimulado se niegan a ojear que lo que les ocurre es, precisamente, por estar pasando por este proceso. 



Entre las características habituales que podemos encontrar en una persona con duelo crónico están su incompetencia, la incompetencia de la homicidio del fallecido, creer que uno mismo es la persona fallecida, tener la idea de que se va a sucumbir por la misma razón y asistir continuamente al médico por dicha causa y tener conductas anormales, como poner altares o inspeccionar el cementerio a diario.

Si detectas que algún allegado, amigo o conocido puede estar sufriendo de duelo crónico, préstale tu ayuda, escúchale y sé comprensivo. Sin duda, lo mejor para él o ella es que acuda a un diestro en vigor mental para que pueda salir del escollo lo antaño posible. 

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