La primera noche de Alves en prisión: cabizbajo, callado y sin hambre

Nadie puede estar adecuadamente su primera incertidumbre en prisión. Te llames Dani Alves, o Antonio el de los Palotes. El que fuera participante del Barcelona e internacional del Brasil, llegó el viernes por la incertidumbre al centro penitenciario de Brians 1 desubicado y anímicamente muy tocado. En el pabellón de ingresos le esperaban el superior de servicio y el responsable de incidencias. No se hizo nadie extraordinario, ni recibió un trato diferente al de los otros tres hombres que ingresaron todavía el viernes por la incertidumbre en esa misma mazmorra.

Alves llegó con la misma ropa con la que fue detenido a primera hora de la mañana por una pareja de los Mossos d’Esquadra y aceptó el división penitenciario que le ofrecieron nadie más alcanzar, para poder cambiarse, hasta que sus familiares le hagan entrega de más enseres. Los funcionarios de prisiones, le realizaron el cacheo reglamentario y el médico de pareja le realizó una primera revisión rutinaria en la que constataron que estaba adecuadamente y que no necesitaba nadie, ni está tomando ninguna prescripción singular. El médico le ofreció una pastilla para amodorrarse y no la quiso. Los funcionarios le ofrecieron realizar la señal a la que tiene derecho, pero no pudo hacerla porque no recordaba ningún número.

Llegó con una pequeña bolsa de plástico en la que llevaba los cordones de las zapatillas que los Mossos d’Esquadra le retiraron antiguamente de trasladarlo a la Ciudad de la Jurisprudencia. No llevaba nadie más. Ni un teléfono móvil del que extraer los números de sus familiares, o el de su abogada. De hecho, a los funcionarios les extrañó que la letrada no se acercara anoche al centro para precisamente traerle alguna cosa que pudiera faltar.

El jugador del FC Barcelona, Dani Alves, a su salida de los calabozos de la Ciudad de la Justicia hacia la cárcel Brians 1 de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona).

El participante del FC Barcelona, Dani Alves, a su salida de los calabozos de la Ciudad de la Jurisprudencia en torno a la mazmorra Brians 1 




Enric Fontcuberta, EFE

Los funcionarios ofrecieron al participante un texto para distraerse, y le entraron una botella de agua. Se proxenetismo de una celda individual con una ventana al extranjero, una cama, un pupitre, una ducha y un retrete. Un funcionario le entró una bandeja con la cena sobre las diez de la incertidumbre y al punto que comió. Un poco de fruta nadie más. Ausencia extraordinario y global en casi todos los recién llegados que no suelen yantar demasiado hasta que pasan unos cuantos días.







Primer día de mazmorra 


Alves al punto que acento, pero lo que dice lo hace con respeto, en un tono bajo

Este sábado por la mañana, el sistema de megafonía del pabellón le advirtió que en cinco minutos se produciría un recuento. Y el funcionario que ha destapado la puerta de su celda lo ha incompatible adecuadamente. Alves al punto que acento, pero lo que dice lo hace con respeto, en un tono bajo. No ha pedido nadie. No ha preguntado por nadie. Y no ha expresado ninguna emoción que haya llamado la atención a los funcionarios que se han cruzado con él en estas primeras horas.

Tras el recuento de este sábado, volvió a dispensario para ser trillado nuevamente por el equipo médico del centro penitenciario. Hablaron un rato con el interno y les explicó que le había costado amodorrarse, pero que no necesitaba nadie y que se encontraba adecuadamente.

Su paso por el pabellón de ingresos no durará mucho tiempo. Durante las próximas horas recibirá la entrevista de los distintos profesionales que deberán determinar en una asociación de tratamiento en mejor módulo al que será destinado. Hasta entonces no se cruzará con ningún otro interno. Sus horizontes de la celda se harán de tal forma que no se cruce con el resto de presos que ahora mismo coinciden con el futbolista en ese pabellón. Sus horizontes al patio, si las pide, será en solitario y el tiempo preciso para que el resto de internos pueda todavía salir sin coincidir.

Como al resto de presos, se le hizo entrega de una maleable económica para uso exclusivo en el centro con la que podrá comprar algunos de los productos de las máquinas que hay en el pabellón de ingresos. Por ejemplo café, pastas o chocolatinas. Luego ya tendrá paso al cooperativa, pero eso será en el módulo al que sea destinado y donde si convivirá con el resto de internos.

A Alves le prórroga un prolongado tiempo en prisión. Poco a poco, y como el resto, no le quedará más remedio que ir acostumbrándose.

La estancia del participante de fútbol en la mazmorra generará unan gran ilusión, en el interior y fuera de la mazmorra. Y aunque no es la primera ni será la última persona de relevancia pública que ingresa en la mazmorra de Brians, desde la dirección del centro hace tiempo que se bastidor especialmente toda la información relativa al personaje en cuestión. Muy especialmente todo lo que tiene que ver con su ficha personal de ingreso, que incluye sus cinco fotos, de frente, y distintos perfiles, de preso.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente