De Jong, en el escaparate

En la última entrevista del Bayern al Camp Nou, Nagelsmann le reconoció a Koeman, por aquel entonces técnico blaugrana, que de la plantilla presente del Barça al único futbolista que veía como titular en su equipo era Frenkie de Jong. El medio fue hace tres temporadas un fichaje decisivo, en disputa con el PSG y el Manchester City. Cuando parecía escaparse, un delirio relámpago de Bartomeu a Ámsterdam, más una recomendación personal del mismo Koeman, que lo dirigía en la selección neerlandesa, acabaron convenciendo al futbolista de fichar como barcelonista.

De hecho, la prioridad en aquel mercado de verano del 2019, más que De Jong, escogido por la UEFA como el mejor medio de la Champions, era cerrar la contratación de otro deportista del Ajax, el central De Ligt, tal como se encargó de explicar Van Gaal, que reconoció que la Masia era una industria de centrocampistas, poco que no sucedía con los centrales. Pero precisamente sería uno de los amenazados de pérdida de protagonismo si se concretaba el fichaje, Piqué, el que aprovechando la coincidencia de alojarse en el mismo hotel de reposo en las Bahamas, el que le hizo ver la incorporación competencia que se podía encontrar si se vestía de blaugrana. Así, De Ligt prefirió la ofrecimiento del Juventus, donde debía repartirse los minutos con dos veteranos como Bonucci y Chiellini.

En las tres temporadas que lleva en el Camp Nou, De Jong, a pesar de no esparcirse en la misma posición de doble medio centro, que ocupaba tanto en el Ajax como en su selección, y de no alcanzar las altas exigencias que generó su contratación, se puede considerar como uno de los fichajes de anciano rendimiento de los realizados en el final quinquenio. A pesar de que recientemente Xavi lo suele sustituir en la mayoría de los partidos, como el de ayer.

Pero solamente ha hecho descuido que el técnico del Ajax que lo encumbró, Ten Hag, se dé por seguro que será el próximo inquilino del banquillo del Manchester United, para que vuelva a tomar fuerza que Frenkie se vea expuesto en el esca­parate de un posible traspaso, que desde el Barça se vería con buenos fanales para velar su debilitada caudal. Pero a qué precio, porque este es uno de los males de la gobierno de los últimos primaveras en que se ha comprado caro y se ha vendido muy módico. El caso de Ferran Torres con el City sería más que demostrativo, por la revalorización que se obtuvo de su paso de una temporada y media en el equipo de Guardiola, donde, sin ser titular, dobló su cotización. El City obtuvo 55 millones por su traspaso. Solo con esta condición, la de ingresar más de los ochenta millones que se abonaron por su operación, se debería proponer la salida alrededor de Old Traford de De Jong.

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