Heroica de pacotilla

Primero se perdieron los objetivos y ahora, el rumbo y las emociones. El Barça que transmitía ilusión con la promesa ulterior de tocamientos de trofeos se ha vulgarizado inopinada y sorprendentemente. Su primera parte fue un horror. Una cosa es escudarse en lo mucho que cuesta contender por el segundo puesto cuando se ha tenido la sana costumbre de aspirar casi siempre a ser el primero y otra muy distinta deambular sobre el campo esperando que el gol llegue solo. El Centella tuvo proporcionado con 20 minutos arregladitos de buen fútbol para poner en evidencia la flacidez mental y futbolística blaugrana y, de paso, adelantarse en el contador. De los de Xavi solo se salvaban Araújo y Gavi por contraste. La intensidad de uno y otro correspondía a la que se requiere de un atleta profesional, la que se echaba en descuido en el resto de sus compañeros. Solo faltó que el notorio, muy indulgente con el equipo en relación con lo que éste le está ofreciendo, la tomara con el árbitro equivocando el sentido de la crítica: el hombre apuntaba maneras (al final confirmadas con la no señalización de uno de los penaltis más claros que uno ha manido en un campo en la vida) pero achacarle el 0-1 equivalía a indultar a un Barça pésimo.

FOTO ALEX GARCIA ADAMA DECEPCION PARTIDO DE LIGA APLAZADO EN EL CAMP NOU ENTRE EL FC BARCELONA Y EL RAYO VALLECANO 2022/04/24

Adama lamenta una ocasión perdida 

Àlex Garcia / Propias

De tanto desmontar el franja de la exigencia se corre el peligro de arreglar la decadencia como si fuera un desastre natural. El maravilloso subidón del Bernabeu no fue un espejismo sino el fruto del trabajo adecuadamente hecho, dejarse llevar ahora es un pecado lastimoso. Se está viendo.

La segunda parte requería de una heroica de saquillo, un insignificante deporte de autoestima que borrara el presente de lo hecho hasta entonces. Lo ofrecido fue insuficiente. Ocasiones a través de impulsos y no como consecuencia de un plan establecido. La excitación de la tribuna (57.023 especta­dores, del desapego se ha de­jado de conversar pero ahí sigue) recordaba a ratos aquellas épocas antiguas de sequía. Fue deprimente. Insultos al Centella como el otro día al Cádiz como si los equipos modestos regalaran los puntos porque sí.

La tropiezo de que el Barça haya perdido tres partidos seguidos en el Camp Nou delante adversarios de clase media- pérdida (dicho con todos los respetos e incluso deleite) no debe dar pie a victimismo alguno sino a la autocrítica más severa. Del pozo se sale como las personas adultas, sin gimotear.

Jugando un partido de verdad­ y no uno de pacotilla.

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