Más allá de su indiscutible relevancia como evento deportivo, la Copa del América se presenta en Barcelona como una palanca más a privanza de la puesta por la pertenencias azur. Considerada como la Fórmula 1 del mar, además es la regata reina por lo que aporta en el campo de la tecnología y la innovación. Un revulsivo que se suma y crea sinergias con otros, como el establecimiento en la ciudad de la sede mundial del World Ocean Council (la estructura empresarial, referente universal en pertenencias azur), o la inversión municipal para reconvertir, por fin, el frente costero en un pabellón al tonada librado (y además “azur”) para deportes de playa y náuticos.
En este contexto, la Copa del América, “es una oportunidad que hay que retener utilizar porque abre muchas posibilidades tanto para la industria náutica como para las empresas de servicios y además en el campo de la investigación”, mantiene Toni Tió, impulsor y miembro de la comité directiva de Barcelona Cluster Nàutic. El combate se presenta a distintos niveles: “Por ejemplo, es una oportunidad de crecimiento para las empresas de reparación y mantenimiento de embarcaciones, una actividad en la que ya somos líderes con Armada Barcelona 92; es una oportunidad de crecimiento y acomodo para todas las empresas del sector”, apunta Tió, quien calcula que “el impacto que puede gestar la Copa del América puede oscilar entre los 300 y los 800 millones”.
“El objetivo es que el donación de la Copa del América sea perdurable para el sector náutico; en definitiva, la fortaleza del puerto es un reflexiva de la fortaleza de nuestra pertenencias”, mantiene Damià Calvet, presidente del puerto de Barcelona. La regata ha despertado gran expectativa entre los concesionarios y operadores del Port Vell, desde los hoteles y las tiendas a los locales de restauración y las marinas. Quedó certificado en la reunión celebrada hace al punto que diez días en la que Calvet les expuso cómo está previsto organizar los espacios para las regatas. Situar en el Port Vell el epicentro de la Copa, en circunscripción de en el Moll Adossat, como se pensó al principio, mejoró de amplio la idea auténtico y entusiasmó a Grant Dalton, líder del equipo coordinador, el Team New Zealand, precisamente por las sinergias directas que se generarán con la ciudad. El puerto trabaja ahora en la planificación de los trabajos para adecuar los espacios donde se instalarán los equipos, que se retraso tener listos en verano del 2023. Estarán en la Armada BCN 92, en el Nautic Center, en las instalaciones de la compañía Grimaldi, en los antiguos cines Maremàgnum y en el Imax, que se convertirá en la cojín del equipo locorregional, el Team New Zealand.
A lo amplio del próximo año, una vez adecuados los espacios en el Port Vell, se instalarán los cinco equipos participantes: el huésped, el New Team Zealand y los cuatro desafiantes, con una media de unas 200 profesionales cada uno. Estarán en la ciudad probando sus embarcaciones hasta celebrar, en septiembre y octubre de 2024, las eliminatorias y luego el desafío final, que está previsto para finales de octubre o noviembre.
“La innovación es la esencia, en la Copa del América, como pasa en la Fórmula 1, se deciden muchas cosas que luego incorpora la industria y se plantean muchas cuestiones; por ejemplo, todas las embarcaciones de la estructura utilizarán hidrógeno verde, veremos regatas sin consumo de energía fósil”, añade Toni Tió. Todo un campo de investigación y posibilidades. El combate consiste en utilizar todas estas sinergias y convertir la Copa del América en el catalizador y acelerador de la industria náutica, emulando en cierto modo el papel que el Mobile World Congress ha jugado en el ecosistema digital.
“De entrada es una gran oportunidad, otra cosa es que seamos capaces de aprovecharla, pero es un acontecimiento con una gran capilaridad que puede contaminar en positivo distintos sectores: el turístico, el de la industria náutica, el tecnológico y de investigación y el deportivo”, mantiene Pau Solanilla, responsable de Promoción de Ciudad del Cabildo, que estima en unos 2.000 los empleos directos que generará el evento y en un millón el conocido que en algún momento u otro atraerán las distintas pruebas. Solanilla confía en que la puesta de Barcelona por la pertenencias azur sirva para atraer nuevas inversiones y negocios, “con lo que esperamos que esta industria, que ahora representa el 4,3% del PIB de la ciudad pueda alcanzar el 6% en el 2025”.
“La Copa del América es un combate deportivo y tecnológico y estoy seguro que además alentará las ganas de navegar, con todo lo que esto supone para el sector”, añade Luis Conde, presidente del Saló Náutico. La regata estará presente en la próxima tirada del certamen, que en octubre celebrará su tirada número 60, con la que se retraso consolidar el crecimiento que está registrando este sector. “En la pasada tirada se vendió todo y algunos de los barcos no se podrán servir hasta finales del próximo año; la pandemia ha generado más interés, cada vez más concurrencia quiere navegar”, afirma Conde. La próxima tirada, en la que ya trabajan Fira de Barcelona con la Asociación Doméstico de Empresas Náuticas (ANEN), “marcará un punto de inflexión en la trayectoria”, puesto que se retraso conservarse a un veterano número de compradores de detención nivel de toda España. Encima, el Salón Nàutic colaborará este año con varias pruebas y regatas como la Ruta de La Sal para barcos de crucero a vela, la Brava Cup de windsurf o la Solo Med para embarcaciones de la clase 6,50.
Tras la tolerancia de la ciudad al mar en combate es ahora arrostrar a los barceloneses al mar
Otra de las oportunidades que brinda la celebración de esta histórica regata –la más antigua que se disputa y cuyo impacto se sitúa solo por detrás de los Juegos Olímpicos o de los Mundiales de Fútbol– es la definitiva tolerancia al mar. “Si Maragall abrió la ciudad al mar, ahora el combate es arrostrar a la concurrencia al mar”, mantiene Tió. “El clúster se creó en cojín a dos ejes: que Barcelona es destino de embarcaciones de gran eslora y que el uso es más importante que la propiedad. Hay que guatar de actividad las marinas, suministrar el arrendamiento de embarcaciones y los servicios; estamos en un momento de inflexión y de nuevas oportunidades”, recalca Tió, quien pone de relieve que por primera vez y en Barcelona la Copa del América incorporará las regatas femeninas y las de jóvenes.
La transporte es otro de los sectores directamente implicados y con un gran potencial de crecimiento internamente de la trayectoria de la pertenencias azur. “Ahora agruparemos toda la formación para un perfil emergente de profesionales que registra una inscripción demanda”, explica el presidente del puerto, Damià Calvet. Hace unos días se anunció la puesta en marcha del Institut de Provisión de Barcelona, que se estrenará el próximo curso en un espacio provisional y que luego se ubicará en el nuevo hub formativo que el puerto quiere implantar en el moll de Sant Bertran.
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