La oportunidad que esconde el volcán de La Palma

La basura que durante casi tres meses emitió el volcán de la isla de La Palma está compuesta en un 42% de oxígeno y en un 16% de silicio. Estos son los dos principios químicos con decano presencia, aunque además se hallan otros minerales como hierro, carbono, calcio, aluminio, sodio, magnesio, titanio y potasio. De lo que no hay vestigio es de azufre, a pesar de que los gases estuvieron muy presentes durante la erupción en las zonas próximas a las coladas y aún siguen emanando en superficie en la isla de La Palma, donde todavía hay áreas residenciales evacuadas.

Esta desaparición de azufre y la presencia de minerales naturales y de mucho valía para el sector de la construcción es lo que plantea una gran oportunidad para que la basura emitida por el volcán -159 millones de metros cúbicos- sea utilizada en la edificación de viviendas ecológicas y saludables y no se limite a rellenos o asfalto para carreteras.

El CSIC identifica a escalera nanométrica la composición química de la basura para determinar otros usos

El investigador del Instituto de Micro y Nanotecnología (IMN) del CSIC, José Luis Costa, ha liderado un estudio a nivel nanométrico por el que se ‘ha diseccionado’ la basura y manido cuál es su estructura, su composición y los principios químicos que están presentes en ella. Hasta ahora los estudios que se habían realizado eran topográficos pero el equipo de Costa “va más allá” y ha desnudado al completo la basura para constatar que su composición es similar a la de la corteza terrenal y por consiguiente, se puede utilizar como material para la bioconstrucción. Como indica Costa no hay azufre aunque los gases sí han dejado huella en su morfología que, tino a través del microscopio, permite observar “burbujas”, que no son otra cosa que los recovecos que han dejado los gases “al explosionar e irse” una vez que la basura se solidificó. “Es un material poroso con muy buena consistencia para la construcción”, indica.

Para lograr al nivel tocado de observación micro y nano de la basura del volcán el equipo de Costa ha utilizado dos de las tecnologías más punteras que tiene el IMN. Por un costado, se ha utilizado el microscopio electrónico de barredura FEI Verios 460 (SEM), de última procreación y uno de los más potentes de Europa. Gracias a él se han identificado y cuantificado los principios químicos presentes en la basura.

El Gobierno de Canarias analiza cómo utilizar los más de 10 millones de metros cúbicos de cenizas que emitió el volcán de La Palma y que aún hoy, cuatro meses a posteriori, aún no se han podido retirar en su totalidad del valle de Aridane. Una de las posibilidades es utilizarla en la elaboración de cemento al igual que hacían los romanos que utilizaron las cenizas del Etna para instituir gran parte de las construcciones que han llegado hasta nuestros días. Este material aporta gran consistencia a la mezcla, como explica el responsable del Servicio de Laboratorios y Calidad en la Construcción del Ejecutor regional, Javier Jubera. Este unidad investiga la actividad puzolánica de estas cenizas al fin de utilizarlas y achicar el clínker, que es el material saco contemporáneo del cemento pero es caro y su producción “muy contaminante”. Canarias además estudia el uso de las cenizas para tramar bloques de hormigón.

Como explica Costa, este microscopio ha permitido analizar la basura pese a ser una muestra aislante sin penuria de hacer el recubrimiento de oro que requieren los aparatos convencionales al fin de evitar la carga de electrones y que impide ver con sinceridad los detalles del interior. Así se han podido ver las “burbujas” dejadas por el gas. El observación de la basura ha sido toda una novedad para el IMN.

En segundo motivo y, una vez obtenidos los principios químicos, la muestra de basura ha sido triturada y analizada por el difractómetro de Rayos X de Bruker D8 Discover (XRD) y se han identificado los compuestos químicos. En concreto se han localizado cuatro: diópsidos, augitas, forasteritas y perovskitas, que son habituales de la basura.

Hay varias empresas que esperaban los resultados de este estudio para utilizar el material en la bioconstrucción. Es el caso de Red Verde, dedicada a la fabricación de materiales de construcción ecológicos y que estudia la reutilización del alga roja, que invade numerosas playas del Mediterráneo. “Reutilizar este material es positivo para la sociedad en su conjunto”, indica Costa. Incluso hay otra empresa, como TheKSFactory, que utiliza residuos minerales, forestales y marinos en los sectores de la construcción, la industria y la náutica, para el casco de los buques.

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