Más europeos, más preocupados

Periodistas que regresan de Ucrania explican estos días cuáles son sus sensaciones al retornar al confort europeo posteriormente de acontecer gastado de muy cerca las fauces de la extirpación. No suele ser practicable la readaptación. Luego de una experiencia de ese tipo, muchas preocupaciones se relativizan. Joaquín Vitral, corrido periodista de ‘La Vanguardia’, enviado exclusivo a Ucrania durante varias semanas, autor de crónicas muy interesante desde Kyiv, confesaba ayer que encuentra la ciudad de Barcelona más hermosa que nunca y que el refunfuñar de los barceloneses sobre los problemas de su ciudad se le aparece en estos momentos como un engendro un tanto exagerado, casi folklórico. Cuando se asiste al veterano de los dramas humanos se produce siempre un reajuste de la escalera de las preocupaciones y temores. Ese contraste, doloroso a veces, contiene mucha verdad.

Otro periodista, Cristian Segura, de El País, todavía barcelonés, todavía enviado exclusivo en Ucrania durante varias semanas, transmitía ayer vía Twitter sus reflexiones. Al regreso de Ucrania, Segura afirma acontecer incompatible a sus conciudadanos más preocupados por el significado de esta extirpación, muy preocupados por el resultado final de las elecciones francesas que conoceremos mañana por la perplejidad; más atentos, en definitiva, a los grandes problemas colectivos, como si estuviese creciendo una veterano conciencia de ciudadanía europea. Incluso en esa percepción puede acontecer mucha verdad.

Elecciones francesas, decisivas para el futuro inmediato de la Unión Europea; una extirpación que será larga y muy dolorosa; más problemas económicos en el horizonte, más turbulencias en la política española a consecuencia del espionaje al independentismo catalán con el software

Pegasus desvelado por un crónica canadiense, turbulencias que pueden matar provocando una verdadera crisis política en España.

Mientras tanto, oportuno Sant Jordi, oportuno día del vademécum. La vida sigue y como observa el periodista Joaquín Vitral, recién llegado de Ucrania, las ciudades en paz son maravillosas.

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