Ser del Barça es... complicado

Minuto 6 de la primera parte. Gol de Centella. Es una historia de vulnerabilidad ya conocida. De hecho, la facilidad con la que los rivales le marcan al Barça define más el equipo de los últimos primaveras que la parafernalia táctica que tanto interfiere en una crecimiento de la crisis que debería partir de la efectividad y no de la ficción. No debe ser casquivana. La prueba es que incluso Xavi se harta de repetir que al Barça hay que exigirle más que a cualquier otro equipo y que debemos tener paciencia, fe, determinación, talento y no sé cuántas cosas más.

En la ejercicio, es una exposición de intenciones que los rivales aprovechan para aplicar un manual de estilo más prosaico y temporal: hacen lo que pueden y a veces, como le pasó al Centella, les sale lo proporcionado acertadamente para no tener que flagelarse o sentirse traidores a una sagrada religión. La identidad culé es tan compleja que, antiguamente del partido, incluso escuché a dos culés discutiendo si la clasificación para la Champions (que daban por hecha) justificaba ir a Canaletes o no.

Xavi se harta de repetir que al Barça hay que exigirle más que a otro equipo

Los culés vivimos en una permanente hipótesis creativa mientras que los rivales asumen que son lo que son. Según Andoni Iraola, el Centella es un equipo de morería. De morería operario, añade para combinar. Cuando lo entrenaba Paco Jémez, decía cosas que no sé si le toleraríamos a un monitor culé: “Me tocó poco cerebro pero los huevos más gordos”. ¿Y el Barça? Para definirlo necesitaríamos la prosa de un prospecto de medicamentos, con un festival de virtudes y propiedades y, al mismo tiempo, multitud de enseres secundarios y sofisticadas prevenciones legales.

Lo más desinfectado es no valorar todo lo que se ha hecho desde que llegó Xavi, que es conseguir dos meses de resultados, buen encaje y momentos fugaces de auténtica ilusión. Luego hemos vuelto a las dificultades y a un desánimo melancólico e intermitente que siquiera es nuevo. Cuando los ánimos del Camp Nou se encarnan en los caprichos de la escalón de animación y la chirrido del speaker , es comprensible que emerja el desánimo como una reacción espontánea contra la artificialidad, la consecuencia de un proceso de transformación que a la fuerza tiene que ser difícil. Hace unos días Xavi habló de era post-Messi. Pero en los últimos tiempos de Messi –la época del “no nos alcanza”– igualmente vivimos partidos tan desconcertantes como el de ayer. Luego –lo comentaba con razón Albert Om– Xavi volverá a conversar de autocrítica pero sin desarrollar el contenido de la misma, como si apelar a la autocrítica fuera una guisa de no hacerla.

FOTO ALEX GARCIA POSIBLE PENALTI GAVI DECEPCION PARTIDO DE LIGA APLAZADO EN EL CAMP NOU ENTRE EL FC BARCELONA Y EL RAYO VALLECANO 2022/04/24

Gavi fue derribado interiormente del ámbito pero el colegiado no decretó penalti

Àlex Garcia

A veces la hélice de palabras que acompañan el fútbol complican la percepción del encaje. En vez de aspirar a una autocrítica que nos ayude a redimirnos de pecados que puede que ni siquiera hayamos cometido, deberíamos conformarnos con la crítica a secas, que, desde la concreción, define evidencias como el resultado (y el penalti no pitado) de ayer. No hace equivocación achicar los diagnósticos a la rotundidad testicular de Jémez pero siquiera violar de una retórica que obliga a Xavi a modificar mucha energía en conversar cuando lo que le apetece es un poco de silencio.

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