Una de las bandas positivamente legendarias del rock gachupin dice adiós a los escenarios con dos multitudinarios conciertos en el WiZink madrileño mañana viernes y pasado mañana sánbado (21.30 h). No es un adiós cualquiera porque Siniestro Total es mucho más que una partida al uso, sino que tras 40 abriles de intensa carrera han devenido narración indiscutible para varias generaciones.
La partida gallega se despide pues de los conciertos y celebra su aniversario con dos veladas que contarán con todos los músicos que han pasado por sus filas –excepto el fallecido Germán Coppini (al que rendirán homenaje) y Querube González por enfermedad– y bajo el enunciado 40 abriles sin pisar la Audiencia Franquista. La formación en principio seguirá en activo para cuestiones discográficas y de merchandising, según dice su líder y vocalista, Julián Hernández.
El concierto
El montón recorrerá su amplio repertorio con todos los músicos que han pasado por la partida y homenajeará a su primer vocalista, el fallecido Germán Coppini
El montón gallego nació hace cuarenta abriles y revolucionó la número rockera –cuando inicialmente lo que querían era liquidarla– con su combinación de humanidades irónico-crítico-transgresoras y su rock de conducta punk, pero que bebía del blues y de otros manantiales. Aunque ya sabido, el origen del nombre de la partida ya explica buena parte de su circunstancia: una aseguradora valoró como siniestro total lo que sufrió el coche en el que se desplazaban los músicos cuando aún respondían por el nombre bello de Mari Cruz Soriano y los que Afinan su Piano. Ya rebautizados como Siniestro Total, el combo gallego debutó a finales de 1981 en Vigo.
La partida, en enero del año 2000 
Una vez transmitido el primer paso, el sucesivo lo dieron un año posteriormente cuando alumbraron un primer cuaderno que se convirtió en todo un clásico, titulado ¿Cuándo se come aquí? y con una imagen de los hermanos Dalton en la portada. Y con un en esos momentos insólito y deslenguado repertorio con perlas como Matar jipis en las Cíes o la extraordinaria Ayatollah! , donde el vocalista de esos primeros tiempos, Germán Coppini (que acabaría yéndose dos abriles más tarde de la partida para centrarse en otra no menos legendaria como Golpes Bajos), cantaba “ayatollah, no me toques la pirola” o “soy un enemigo de Alá no me gusta la rumba ni el jazz”.
Un momento del renombrado concierto que ofrecieron en el Sot del Migdia en septiembre de 1991 
La carrera discográfica de la formación –con una serie de singles y elepés convertidos en hitos culturales– continuó desde entonces con su propio ritmo, y vio la ultima publicación en el 2016, con el parto de El mundo da vueltas. Antaño, joyas como Policlínico miserable, La historia del blues o, en sus inicios, Menos mal que nos queda Portugal . Y llegamos al presente tras dos abriles pandémicos que quizás han acelerado la intrepidez que ahora materializan. Para Julián Hernández, “cuarenta abriles está adecuadamente, y cumplir los sesenta es otra razón más que de sobra; la furgoneta ya está para otro tipo de osamentas y de preparación psicofísica. Creo que ya es suficiente y es una modo de cerrar un ciclo que está adecuadamente. Es como los Beatles, que se fueron y siguieron haciendo cosas durante unos abriles; y nosotros tenemos otras cosas que hacer, separado de que cada uno es músico y hace sus cosas”.
Repertorio referencial
La partida gallega es famosa por canciones icónicas como ‘Bailaré sobre tu tumba’, ‘Ayatollah!’ o '¿Quienes somos? ¿de dónde venimos? ¿adónde vamos?'
Pero asimismo reconoce que la pandemia ha tenido que ver “sobre todo en la inercia, porque esta se pierde. Si estás metido en tarea es más complicado cortar y luego retomar. Wyoming, por ejemplo, dejó de tocar con Los Insolventes porque dijo que estar dos abriles paralizado y retornar a retomar la historia cuesta. Y nosotros en este tiempo no pudimos hacer conciertos con los protocolos de seguridad porque incluían sillas y distancia y todo eso, que hubiera sido la antítesis de lo que es un concierto de Siniestro Total, y encima habrían viejo como el rosario de la aurora, porque a la tercera canción las sillas habrían volado por los aires”.
Los miembros de la partida con la camiseta pintada con uno de sus más memorables lemas 
La corrección política ha sido uno de los instrumentos que siempre ha acompañado a la partida desde su arranque. ¿Hay un auge de la misma ahora? Hernández cree: “Los títulos de nuestras canciones siguen siendo perfectamente pensables ahora, pero las redes sociales lo transforman todo. Básicamente lo que pasa es lo que decía Josele Santiago [alma mater de los también legendarios Los Enemigos], y estoy de acuerdo, y es que puedes escribir una novelística, rodar una película, una serie, hacer un cómic y puedes poner las barbaridades que quieras y no pasa falta. Ahora adecuadamente, no escribas una canción porque vas a la Audiencia Franquista. De hecho, el enunciado principal de este concierto de adiós hace narración a eso, aunque aún no hayamos ido... La imparcialidad española está perdiendo mucho el tiempo cuando hay cosas muy importantes en las que trabajar muy duro, comenzando por la Casa Positivo”. Xabier Soto, histórico miembro fundador, tercia: “Esto siempre ha pasado más o menos, pero ahora todo tiene más dimensión por los jueces y los medios de comunicación. Pero acordémonos de lo que les pasó a Las Vulpes en los abriles ochenta”.
Una imagen flagrante de la partida gallega 
Lo que sí ha cambiado de aquel entonces a este hoy es el protagonismo y el peso del rock. “Ahora se están consumiendo muchos productos basados más en el marketing que en la musica en si”, dice Miguel Costas –guitarrista y vocalista de la partida hasta 1994, cuando formó su propio montón y que regresa excepcionalmente hoy y mañana–, y añade Hernández que “lo que sí es verdad es que el rock ya no forma parte de la civilización normal, de la información normal”.
Volviendo al adiós es Costas precisamente el que explica: “Estos dos conciertos los haremos como siempre los hemos hecho, es opinar, una recuperación de casi todos los discos; la cosa irá por aquí, pero será un poco más prolongado”. Y Hernández vuelve a acotar que “sería insensatez en un concierto como estos que vamos a hacer ponerse a abrir canciones; vamos a interpretar la voluntad popular a nuestra modo”.
-Ayatollah! (1982)
-Matar jipis en las Cíes (1982)
-Me pica un huevo (1983)
-Opera tu fimosis (1983)
-Miña terra galega (1984)
-¿Quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿ a dónde vamos? (1984)
-Bailaré sobre tu tumba (1985)
-De hoy no pasa (1987)
-Diga lo que le debo (1987)
-Alégrame el día (1988)
-Somos Siniestro Total (1990)
-Todo por la picota (1990)
-Cuenca minera (1993)
-España se droga (1995)
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