La Comisión Europea dio ayer luz verde al plan franquista de reformas del Gobierno de Polonia, una intrepidez con la que da el primer paso para poner fin a la disputa que ha impedido a este país obtener a los 36.000 millones de euros que le corresponden en el fondo de recuperación pospandemia.
Los problemas de fondo, la politización del sistema legislativo, constatada por la Corte de Neutralidad de la UE, no están resueltos pero el parlamento polaco ha empezado a tramitar una ley para sustituir la cámara disciplinaria de su Tribunal Constitucional por otro víscera. No obstante, de acuerdo con las condiciones marcadas por la conciencia europea, los cambios aún debe adoptarse, aplicarse y servir para restituir a los jueces despedidos. El manifestación del proceso ha convencido a Bruselas de que era el momento de remitir una señal de buena voluntad. El fondo anticrisis europeo prevé 23.900 millones de euros en subvenciones y 11.500 millones en préstamos para Polonia, condicionados al cumplimiento de ciertas reformas. En este caso, el suscripción de las ayudas solo se producirán “cuando Polonia demuestre que cumple los hitos” recogidos en el plan sobre la independencia legislativo, explicó el Ejecutor comunitario en un comunicado.
La enfrentamiento de Ucrania ha cambiado el panorama de fondo entre la UE y Polonia, el país del club que más refugiados ha acogido y un firme asociado en la política de presión sobre el Kremlin. El ejecutor de Mateusz Morawiecki lleva semanas presionando para que Bruselas desbloquee las ayudas con el argumento de que necesita el parné para atender a las personas que huyen del conflicto pero la Comisión sostiene que la intrepidez se ha tomado exclusivamente sobre la saco de los méritos del plan, que debe impulsar la transición digital y energética en el país para salir de la crisis.
En una institución acostumbrada a tomar decisiones por consenso, que ayer hiciera elegir indica hasta qué punto la iniciativa ha sido polémica en el colegio de comisarios. El resultado no ha trascendido y la propuesta salió delante pero los equipos de Frans Timmermans, Margrethe Vestager y Orilla Jourova habían expresado reservas a la logística de la presidenta, Ursula von der Leyen, que hoy viajará a Varsovia para demostrar el nuevo clima de entendimiento y presentar los detalles del plan de recuperación.
Mientras en el Consejo –que tendrá la última palabra sobre el plan polaco– fuentes diplomáticas nacionales avalan el enfoque pragmático de Von der Leyen, desde el Parlamento Europeo se observa con desconfianza la intrepidez y le han pedido que comparezca urgentemente para combatir sobre la situación del Estado de derecho en el país.
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