Ha llegado un momento en el que parece que aquí nadie escarmienta ni le importa lo más reducido cumplir con los códigos deontológicos de una profesión que cuenta con haters del siglo XXI dispuestos a terminar con la credibilidad de un oficio, el periodismo, que tal y como se están poniendo las cosas con los amigos fake news y clickbait , se hace más necesario que nunca. Si hablamos de la información contextualizada en un ámbito sumarial, hay reglas que son innegociables: los medios no hacen juicios paralelos, no convierten los platós en salas de lo penal, no forman parte de ninguna investigación policial y deben preservar siempre la presunción de inocencia. Y una vez más, esta fórmula intocable ha saltado por los aires de la mano de diferente espacios de Telecinco y en el software Espejo Sabido de Antena 3.
Luis Lorenzo llega al auditoría en Madrid
La prisión de Fuencarral parece suceder opuesto un nuevo filón en el caso del actor Luis Lorenzo y su mujer Arantxa Palomino, investigados en un supuesto homicidio por envenenamiento a la tía de esta última, una mujer de 85 primaveras. La información ha encumbrado, como era previsible, una gran afán mediática, al tratarse de un caso con un personaje conocido de por medio al que se le suman todos los ingredientes que pueden proporcionar a los amantes del morbo y el sensacionalismo: una herencia cambiada antiguamente de vencer, rencillas familiares visibles hasta el día del entierro, confusión con los informes forenses y una necroscopía que confirma que la octogenaria fallecida presentaba exceso de metales pesados en su cuerpo. Los hechos sucedieron el pasado año pero no ha sido hasta ahora que se ha sabido que tanto Lorenzo como su mujer están siendo investigados y que, aunque les han dejado en dispensa provisional, han tenido que depositar en el auditoría sus pasaportes y deben asistir a él semanalmente. Delante este decorado, algunos programas televisivos han decidido hacer su particular discernimiento televisivo construyendo un relato del actor a su medida, destacando su aspiración económica y dando testificación a exparejas de Lorenzo para hacerle una radiografía donde no sale precisamente aceptablemente parado.
Sálvame fue más allá, y decidió hacer un show con unos supuestos audios grabados por los vecinos y que el software entregó en directo a la Guardián Civil. Algunos hubiéramos celebrado la misma celeridad y colaboración en la investigación abierta por una presunta trama de revelación de secretos que acecha al mismo software. Ironías de la vida.
Publicar un comentario