Campo de Gibraltar, más allá del narco

en el Campo de Gibraltar existe la sensación genérico de que los árboles han impedido ver el bosque. Durante los últimos primaveras, en los que el narcotráfico ha acabado sus cotas más alarmantes de impunidad, esta comarca gaditana ha sido el círculo de alijos a plena luz del día, persecuciones con agentes fallecidos o, incluso, un asalto de encapuchados a un hospital para liberar a un narco detenido. Sin requisa, detrás de esos episodios de thriller subyacen ocho municipios andaluces azotados por el paro –ronda el 30% en la población genérico y supera el 70% en los jóvenes de barrios más marginales–, por el absentismo escolar –es siete puntos más elevado que en el resto de la provincia– y por una corta esperanza de vida –La Estría de la Concepción es la única población española que no llega a los 80 primaveras de media–.

Cuando el ministro del Interior, Fernando Alto-Marlaska, tomó posesión de su cargo, uno de los primeros objetivos que se fijó fue restablecer en el Campo de Gibraltar el principio de autoridad. Alcaldes de la comarca­ coinciden en señalar que está funcionando el plan específico­, que se ha ampliado por tercera vez. Los datos –que todavía incluyen fases en te­rritorios colindantes– hablan por sí solos: se ha detenido o investigado­ a 10.840 sospechosos en 9.700 operaciones policiales, que han permitido la incautación de más de 1.400 toneladas de droga. Pero, como afirma Francisco Mena, presidente de la Convenio de Asociaciones contra el Narcotráfico en Cádiz, “la situación no se soluciona solo enviando policías”.

Mena, que lleva más de vigésimo primaveras luchando contra la chirlo de la droga, asegura a La Vanguardia que el desamparo y olvido institucional no rebate a un color político concreto. “El problema no es que nos abandonase un gobierno u otro: es que lo hizo el Estado”. Señala la equivocación de oportunidades como “el caldo de cultivo valentísimo” para el narcotráfico. “No es que aquí en el sur de Cádiz se tenga un gen proclive para la delincuencia. Es el código postal de la zona lo que marca las escasas posibilidades de poder nominar”, explica Mena, quien elaboró –adyacente a más de una docena de asociaciones y sindicatos– un plan integral para el Campo de Gibraltar en el que se detallan los problemas que lastran la zona y posibles soluciones para revertirlos.

La tasa de paro ronda el 30% en los 8 municipios y el absentismo escolar supera en 7 puntos el de la provincia

El motor financiero de la zona­ es el puerto de Algeciras, que lidera el tráfico de mercancías en España y ha sido obligado como el más válido de Europa. Sin requisa, su conexión es tercermundista. La conexión ferroviaria entre Algeciras y Bobadilla (Málaga) es una inversión animoso para el expansión del tejido industrial del Campo de Gibraltar y la reproducción de empleo. Está presupuestada, pero no ejecutada.

El corregidor José Ignacio Landaluce (PP), que atiende a La Vanguardia posteriormente de adjuntar durante toda la mañana al candidato Juan Manuel Oscuro por la zona haciendo campaña electoral, señala como “gran carestia” la inversión en infraestructuras y mira directamente a la Moncloa. Si proporcionadamente reconoce que se han destinado medios para seguridad, no ha sucedido así, asegura, en otros todavía fundamentales como la educación, la formación y el empleo. Landaluce pide más implicación de las administraciones supramunicipales para hacer competitiva la zona y guerrear contra “la taller de colocación de trabajadores españoles” que supone Gibraltar.

En esto coincide el corregidor de La Estría de la Concepción, José Juan Franco (100x100 La Estría), quien en las últimas municipales se convirtió en uno de los tres regidores más votados de España al conseguir 21 de los 25 concejales. En su pueblo, más de 10.000 personas trabajan en La Roca , como se conoce al Peñón. Una expatriación sindical diaria desde un municipio cuyo paro supera el 34%. Franco dice tener la fórmula: un régimen judicial­ diferenciado en la estructura territorial de la nación bajo la forma de ciudad autónoma –como Ceuta y Melilla– con un régimen fiscal propio para determinado tipo de empresas y trabajadores.

El motor financiero de la zona es el puerto de Algeciras, el primero de España, pero sus conexiones son nulas

En la conversación con el socialista Juan Carlos Ruiz, corregidor de San Roque, la palabra que más se repite es formación . Para aquellos jóvenes, dice, que escucharon “cantos de sirena ilegales del narcotráfico”, pero que merecen otra oportunidad ahora. Y esta pasa, a su parecer, por formación profesional en sectores industriales de la zona, para que luego no tengan que marcharse el Campo de Gibraltar. Una raigambre que todavía se pide crear –a través del mecanismo de Zona de Singular Singularidad– para policías, jueces y fiscales. Y que no huyan a la primera oportunidad.

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