Otra tienda histórica de nuestra zona ha bajado la persiana. El caso es que, por una u otra razón, las tiendas que sabían del oficio van cerrando, está desapareciendo en beneficio de la más absoluta mediocridad. La tragedia empezó por las gasolineras. ¿Recuerdan que, casi de un día para otro, nos dimos cuenta de que había desaparecido el pequeño que amablemente te llenaba el depósito? Fue a partir de aquel día que se inventó el supermercado , es opinar, paga lo mismo por un servicio que ya no tienes.
Esta plaga se fue esparciendo como una mancha de grasa, sustituyendo el comercio tradicional donde el cliente era tratado como lo que era: no se lo tuteaba ni siquiera se lo ignoraba. Los dependientes sabían lo que vendían porque conocían el producto. A veces error hasta educación.
¿Y las zapaterías? Te ponían el zapato con el calzador y te tomaban la punta para comprobar que era tu número. Ahora la mayoría de tiendas, omitido de las que todavía resisten, parecen almacenes al viejo donde la ropa ocasión se podría traicionar a peso.
Laia Arús
Barcelona
Publicar un comentario