Para frenar la flagrante ascensión de los precios energéticos, se necesita más petróleo. Hay que extraer más.
Los ministros de energía pertenecientes al clase de los países más industrializados del planeta (G-7) solicitaron ayer al cartel de la OPEP que haga un esfuerzo. “Hacemos un llamado a los países productores de petróleo y gas para que actúen de forma responsable y respondan al ajuste de los mercados internacionales, señalando que la OPEP tiene un papel esencia que desempeñar”, afirmaron.
Los ministros de energía quieren que las actuales medidas de ayuda a los carburantes sean temporales
Sin bloqueo, desde que empezó la combate de Ucrania, el cártel no se ha movido un cumbre de su plan. Hasta tres veces se ha reunido por videoconferencia para luchar el asunto. Algunas de estas cumbres virtuales escasamente superaron los quince minutos de duración. El resultado fue siempre el mismo: se mantiene la hoja de ruta adoptada en julio del 2021, con incrementos mensuales de cerca de 400.000 barriles diarios.
¿Por qué esta rigidez del cártel? En primer circunscripción porque los precios altos (hace seis meses el barril de Brent estaba en 70 dólares, ahora roza los 115) aumentan los ingresos de estos estados. Pero incluso porque en todas sus cumbres la OPEP está rodeada de diez naciones productoras aliadas, entre las cuales se encuentra Rusia.
Pues admisiblemente, la nota del G-7 emitida ayer no es especialmente benévola con Moscú. Tacha la combate de acometida a Ucrania de “injustificable”, “no provocada” e “ilegal” y señala que las tropas rusas han cometido “atrocidades”. Asimismo, el G-7 invita a los países consumidores a cortar los puentes energéticos con los rusos y está a auspicio de un bloqueo a las importaciones de su petróleo y cree que es especialmente urgente “disminuir la dependencia de gas natural de Rusia para los europeos ”.
Se entiende que delante esta postura hostil a un ajustado amigo de su estructura la OPEP de momento no se haya mostrado dispuesta a desobstruir más el válvula. El cártel tiene previsto reunirse la próxima semana. “A menos que cualquiera esté dispuesto a venir y traer 10 millones de barriles, no vemos que cualquiera pueda sustituir a Rusia”, declaró a posteriori de la invasión Suhail al-Mazrouei, ministro de los Emiratos Árabes.
Aunque parezca contradictorio, al mismo tiempo que el G-7 pide que saquen más hidrocarburos para exceder la coyuntura adversa, plantea una logística de descarbonización. En una pirueta argumental, el mismo organismo reconoció que las medidas gubernamentales para aliviar la crisis de los consumidores —por ejemplo, subsidios para el consumo de combustibles fósiles— van en contra de las promesas climáticas anteriores. “Sin bloqueo, nuestro objetivo es que nuestras medidas de ayuda sean temporales y específicas y reafirmamos nuestro compromiso con la asesinato de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles para el 2025”, se lee en el comunicado.
Los ministros de energía incluso se comprometieron a poner fin al apoyo manifiesto directo a proyectos extranjeros de combustibles fósiles para finales de este año, aunque permitirán excepciones “definidas por cada país”.
Los ministros del G-7 hicieron una mención a la energía nuclear al reafirmar su papel en el mix energético, “para proporcionar una energía asequible con bajas emisiones de carbono y contribuir a la seguridad del suministro energético como fuente de energía de cojín y flexibilidad de la red”. Eso sí, matizan que estas recomendaciones sobre la energía nuclear valen “para aquellos países que han optado por usarla”, lo que evidencia la fractura que hay entre Francia (que desafío por el átomo) y Alemania (que quiere eliminarlo).
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