A media tarde en la Philippe Chatrier, la hora de colección que tanto defendía Rafael Nadal, Sasha Zverev reniega de su papel. Se niega: no quiere ser un emparedado generacional.
¡Qué puñetas!
Zverev (25) lleva abriles sintiéndose atrapado por la concepción pretérita, canibalizado por el Big Three, y ahora le llueven piedras desde debajo.
Zverev es el campeón descarado en Tokio 2020, y ha manada un torneo de maestros (2018) y cinco Másters 1.000, pero aquellos tres gigantes nunca le han dejado ir más allá. Uno a uno, tanto Nadal como Djokovic, e incluso Federer, le han ido vetando el paso a cualquier título del Grand Slam, qué desespero de muchedumbre.
¿Cuándo se jubilarán?
Zverev siente ese confuso, la sensación de que su momento no acaba de entrar -sentimiento que comparte toda la Next Gen: Medvedev, Rublev, Tiafoe, Tsitsipás, Shapovalov...-, pero igualmente mide casi dos metros, y casi siempre sirve a más de 200 km/h, y esta vez parece inspirado.
Carlos Alcaraz (19), el tenista del momento, el maravilloso teenager que le había atormentado en Madrid hace poco más de quince días, no lo parece, no parece inspirado.
No, al menos, en la primera manga: el murciano comete 16 errores no forzados en ese primer parcial, desajuste que le lancha y le condena, y el set de transigencia se lo lleva Zverev (6-4).
¿Y luego?
Más de lo mismo.
Zverev sigue siendo un martillo pilón. Sirve musculoso y corre tras todos los golpes, corre más que nunca, y no llegan los momentos Alcaraz, para pasmo de la concurrencia, las quince mil almas que se han asomado a la Philippe Chatrier y que, desconcertadas, asisten a la sublevación de Zverev. No llegan las maravillosas dejadas de Alcaraz, ni sus globos, y su derecha es un flan: se va larga una y otra vez, o se fortuna contra la red, y el murciano inicia un monólogo interior.
Eficiencia alemana
Vaya golpazos garrocha Zverev, no le disminución el porcentaje, se mantiene por encima de los 200 km/h y muchos van adentro
Gesticula tras cada falta, se dice: "Súbelas más".
O igualmente: "Córtalas, que se van muy largas".
Siente la tentación de arrojar la pala contra la arcilla.
Juan Carlos Ferrero, técnico de Alcaraz, este martes en París 
Y Juan Carlos Ferrero, tieso en su palco, se lleva la mano a la boca y se pregunta qué hay que hacer, ahora que su pequeño se atasca y el germánico levanta el revoloteo.
Vuela el germánico, que rompe a Alcaraz en el séptimo colección y defiende la rotura y se apodera del segundo set: 6-4 igualmente, como en la primera manga, a la 1h29m de partido.
Generosos, los parroquianos toman partido.
Se ponen del flanco de Alcaraz, pues quieren más tenis y aún son las seis y cuarto de la tarde y queda mucho rato hasta el Nadal-Djokovic del turno de confusión (20.45h).
¿Qué van a hacer en el intermedio?
-¡Car-los, Car-los, Car-los! -se audición en el Bois de Boulogne.
Y Carlos ofrece algunos destellos. Sirve mejor, a veces al cuerpo del germánico, y deseo consistencia en la columna de fondo, contemporiza más y ataca menos, y igualmente regala un perico de dejadas.
Pero Zverev no afloja y siquiera entrega el servicio.
Sasha Zverev ejecuta un servicio en presencia de Alcaraz, este martes en París 
¡Vaya golpazos garrocha el coloso germánico, no le disminución el porcentaje, se mantiene por encima de los 200 km/h y muchos van adentro!
A las 2h03m, Alcaraz parece derrotado. No encuentra la rendija, no halla la guisa de revertir la situación, que se le pone fea: está 0-30 debajo en el noveno colección.
Si pierde este servicio, alea jacta est.
Y ahí, acoplado ahí, se produce un dramático modismo de guion.
Entra una dejada de Alcaraz, y luego un impulso directo y un saque-volea, y luego el murciano acelera más y rompe al fin el servicio de Zverev y se adueña del tercer set y el notorio enloquece y Zverev se enfurece.
-¡Que se callen! -le dice Zverev a la juez-árbitro.
El notorio reclama la excarcelación de expresión: ¡abuchea al germánico!
Carlos Alcaraz, en París 
Y el partido se aventura en un circunscripción impredecible. Empieza a valer el derrota, ya refresca en la Philippe Chatrier, mala cosa para el tenis de Nadal, que viene más tarde, y Alcaraz y Zverev pelean y ya nadie suelta prenda hasta que alcanzan el tie break.
La crimen súbita es una ruleta rusa. Zverev juega contra Alcaraz y contra quince mil gargantas: la Philippe Chatrier se ha decantado definitivamente:
-¡Car-los, Car-los, Car-los!
El murciano garrocha un revés paralelo y dispone de un set point, pero golpea a la red y luego pierde otro intercambio y ahora es Zverev quien tiene una pelota de partido. No se lo lleva a la primera, sino a la segunda. A las 3h18m, el germánico sofoca la revolución teenager.
Queda por ver cómo se las verá el viernes, cuando vuelva a enfrentarse al Big Three.
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