La rentabilidad de las pymes cae hasta niveles de hace seis años

Las pymes españolas dan muestras de haberse quedado descolgadas de la recuperación económica, porque tienen más actividad pero son menos rentables. Estas empresas sufren una robusto reducción de los márgenes, transmitido que el incremento de los costes es superior al de las ventas, lo que las lleva a su situación más crítica desde 2014, según el Indicador primoroso por Cepyme. Una situación que se agrava por la crisis inflacionista.

Las empresas siguen funcionando, pero son menos rentables. “La rentabilidad se ha desplomado. Se sitúa en niveles de hace seis primaveras”, dice el documentación. En concreto, la rentabilidad neta sobre el activo, que había comenzado a recuperarse en 2013, volvió a retroceder con la pandemia hasta resistir al 3% en 2021, mientras que en 2019 estaba en el 3,7%.

El salario bruto promedio ahora es de 1.505 euros, lo que supone un 6% más que hace un año

Tres son los rudimentos que lastran el funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas: la reducción de los márgenes, el incremento de los costes y los elevados niveles de endeudamiento. De entrada, suben más los costes que las ventas. Los costes totales aumentaron un 23% en el primer trimestre de 2022 mientras que las ventas solo un 19,8%, lo que reduce los márgenes, empeora la solvencia y mina la competitividad.

En estos aumentos de los costes destacan los de los suministros y la energía, pero igualmente los laborales, que aumentaron un 5,1% (eliminando el meta de los ERTE) en 2021, y un 5,7% en el primer trimestre de 2022. Encima, las pequeñas empresas sufrieron un incremento veterano, del 6,3% frente al 4,1% de las medianas.

Al mismo tiempo, encaran la próxima subida de los tipos de interés y el consiguiente endurecimiento del crédito con niveles de endeudamiento altos, incrementados durante la pandemia.

“Cae la productividad y caen los márgenes…. los salarios se han gastado condicionados por la subida del SMI”

“Nos cae la productividad y nos caen los márgenes… los salarios se han gastado muy condicionados por el incremento del salario leve interprofesional”, afirma Francisco Vidal, director de Caudal de Cepyme.

Uno de los rudimentos que destaca Cepyme es el impacto de la subida salarial a causa de varios factores. Por un costado, el incremento del salario leve interprofesional (SMI), que ha aumentado un 55% en pocos primaveras, desde los 655 euros en 2016 a los 1.000 euros en 2022; a lo que se suman los aumentos pactados en los convenios, con una subida media este año del 2,4%; y igualmente la presión al elevación en los sueldos por la yerro de trabajadores para determinados puestos.

La rentabilidad neta sobre el activo, que había empezado a subir en 2013, retrocedió hasta el 3% en 2021

En relación con los sueldos, el salario ordinario bruto promedio de las empresas pequeñas del primer trimestre de 2022 es de 1.505 euros, lo que supone un 6% por encima de un año ayer. Para las empresas medianas, el aumento es más moderado, un 4,3%, que lo lleva a los 1.875 euros.

Al disponer de una productividad último que las grandes, “en muchas empresas la subida salarial se realiza a costa de dominar los márgenes”, dice el Indicador Cepyme, y como muestra señala que en las empresas medianas las ventas por ocupado son en el primer trimestre de 2022 parecidas a las de 2015, cuando los salarios son casi un 9% más altos.

Los costes totales aumentaron un 23% en el primer trimestre de 2022 mientras que las ventas solo un 19,8%

El observatorio incluye igualmente datos disponibles del primer trimestre de este año, entre los que destaca un aumento de las ventas nominales, que llevan recuperándose con fuerza desde mediados de 2021; con lo cual ya se ha recuperado prácticamente la tendencia previo a la pandemia. Sin confiscación, casi la parte de este crecimiento interanual de la facturación se explica por el aumento de los precios, mientras que el incremento de los volúmenes físicos es más modesto.

Encima, las pequeñas y medianas empresas arrastran otra pasión: su endeudamiento. Si proporcionadamente habían iniciado un proceso de desapalancamiento desde 2007 a 2020, a lo dispendioso de 2021 la ratio creció 10 puntos hasta resistir a casi el 96% del patrimonio neto, por la requisito de asistir al crédito por las complicaciones financieras causadas por la pandemia.

En el cuarto trimestre del año pasado, las pymes dieron empleo a 8,6 millones de personas, de las cuales 6,1 millones en empresas pequeñas y los 2,5 millones restantes en las medianas. Unas cifras que suponen poseer recuperado todo el empleo perdido durante la pandemia.

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