PSOE y ERC se citan para encauzar sus discrepancias en la agenda legislativa

Por debajo del radar, de modo absolutamente discreta, y mientras todos los focos del tablado político apuntan a la campaña electoral andaluza. Dirigentes del PSOE y de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tienen previsto retornar a reunirse la semana que viene en el Congreso, según adelantan a La Vanguardia fuentes parlamentarias, para tratar de negociar las numerosas discrepancias que uno y otro grupos mantienen en la memorándum legislativa más inminente.

No es la primera vez en las últimas semanas que ambas partes se reúnen para intentar solventar sus diferencias, sin éxito para el PSOE a tenor de los resultados, ya que ERC rechazó, entre otras iniciativas del Gobierno, tanto la reforma profesional como el plan anticrisis para disimular los enseres económicos y energéticos de la pugna en Ucrania. Las relaciones entre el PSOE y ERC –cuyos 13 diputados son indispensables para conformar la mayoría de la investidura de Pedro Sánchez– atraviesan el momento más crítico de la sesión, desde que se desveló el escándalo del espionaje al independentismo. Hasta el punto de que, a razón de los socialistas, los republicanos decidieron “cortar toda la memorándum legislativa” del Ejecutante, mientras no se atiendan sus demandas de explicaciones y aceptación de responsabilidades por el caso Pegasus.

Sánchez se apresuró a reactivar la comisión de secretos oficiales del Congreso y a reservar una apero para ERC, ya destituyó igualmente a la susodicho directora del CNI, Paz Esteban, y la semana pasada anunció dos reformas legislativas –una nueva ley de Secretos Oficiales que actualice la actual, de 1968, y la revisión de la norma que regula el control legal de las intervenciones del servicio secreto– para tratar de aventajar el desencuentro e intentar zanjar el escándalo del espionaje que amenaza el curso de la sesión.

La “secreto” para poder recuperar la confianza es un interviú entre Sánchez y Aragonès que sigue sin acordarse

Pero “la secreto” para poder desenredar definitivamente este conflicto con Esquerra, según consideran los socialistas, será la reunión que Pedro Sánchez y Pere Aragonès se emplazaron a celebrar “a la viejo brevedad posible” en su final interviú en Barcelona, el pasado 6 de mayo. Una cita entre uno y otro presidentes que, no obstante, sigue sin concretarse un mes a posteriori, y que previsiblemente no se podrá asaltar hasta que pase la cita con las urnas en Andalucía, el próximo 19 de junio.

Y el problema es que el medio ambiente se va envenenando aún más cada semana, ya sea por el cambio de criterio del Tribunal Supremo para revisar ahora los indultos a los líderes independentistas condenados por el procés o por la sentencia del TSJC sobre el 25% de castellano en las escuelas catalanas, y la reacción de la Generalitat, que tensa aún más la relación con el Ejecutante central.

El Gobierno y el PSOE ya están en todo caso inmersos en la campaña electoral andaluza. Pero la memorándum legislativa sigue por ahora su curso, Esquerra se mantiene instalada en el no a las iniciativas del Gobierno y, como ya reconoció el ministro de la Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, los socialistas se ven obligados a inquirir apoyos parlamentarios hasta “debajo de las piedras” para conquistar aprobar las leyes en cartera. El Ejecutante se está viendo así obligado a apelar a una geometría variable muy apurada y de final minuto, que convierte cada votación en el Congreso en una abatimiento.

Volvió a ocurrir ayer, en la votación en comisión de la ley sobre los fondos de pensiones, que llegará al pleno el próximo jueves en lo que sin duda será otra recorrido de mayor mareo y agitación para el PSOE.

Pese al momento crítico que atraviesan las relaciones entre el Gobierno y ERC, en la Moncloa insisten en que en ningún momento se rompió la interlocución con la Generalitat, que aseguran que sigue siendo fluida. Y en la dirección del corro socialista igualmente señalan que mantienen un “contacto permanente” con ERC, pese a las graves turbulencias provocadas por el escándalo del espionaje al independentismo.

Las divergencias afectan a fondos de pensiones, vivienda, memoria democrática o ‘ley mordaza’

La reunión prevista para la próxima semana entre el PSOE y ERC –que se encargarán de cerrar, como en las ocasiones precedentes, Adriana Lancha y Gabriel Rufián, según fuentes parlamentarias– podría despuntar por tratar de aproximar posiciones sobre esta ley de los fondos de pensiones, que ayer se negaron a avalar en comisión los republicanos. Pero otras muchas iniciativas legislativas del Gobierno no cuentan, al menos por ahora, con el manido bueno de ERC: desde la ley de Vivienda a la reforma de la ley mordaza o la nueva norma sobre memoria democrática. Y todo ello a las puertas igualmente de una complicada negociación sobre los presupuestos generales del Estado para el 2023.

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