La popularidad de los títulos de Marvel lleva a la curiosa situación que sus producciones no se analizan tanto como películas o series independientes sino como piezas de una operación industrial sin precedentes. Por su naturaleza industrial y de ínfulas inequívocamente comerciales, solo pueden compararse entre ellas, ya sea por su rendimiento entre el conocido o por la capacidad que tienen sus autores (aquí, reconvertidos en artesanos) de hacer destacar su examen internamente del molde tan restrictivo que se impone desde Disney. Y, si entramos en Ms Marvel desde esta mentalidad, las primeras impresiones no pueden ser otra cosa que entusiastas: nos encontramos frente a una de las obras más prometedoras del universo cinemático de Marvel.
El principal oportunidad de los cómics de Ms Marvel no tenía ausencia que ver con el perfil de Kamala Khan como la primera superheroína musulmana. Tiene su importancia, sí, en la medida que nunca se debe subestimar el derecho de toda persona de sentirse representada y incluso por otros factores como el imaginario cultural del que puede ingerir la ficción (recordemos que la mejor virtud de Shang-chi era precisamente inspirarse en el imaginario chino). Pero, en sinceridad, el secreto de su éxito estaba en lo vibrador que era Kamala desde su primera toma de contacto: era una adolescente insegura, divertida, tímida y desesperada como lo son todas las adolescentes (y los adolescentes), que encontraba en los poderes una forma de empoderarse en tiempos de indecisión, de entenderse a si misma.
El secreto de los cómics de 'Ms Marvel' era lo vibrador que era Kamala desde el primer contacto: insegura, divertida, tímida, desesperada
En la aclimatación escrita por Bisha K. Ali, la batalla personal de Kamala (Iman Vellani) no se encuentra tanto en el instituto, donde ni por asomo es popular, sino en casa. La bisoño está en un punto emocional muy concreto: cuando su rebeldía implícito está a punto de explotar por la diferencia entre sus aspiraciones personales y los planes que sus padres tienen pensados para ella. La quieren (de eso no cerca de duda) pero esperan de ella una traducción modesta, humilde, empollona, mientras que Kamala en secreto es fan de Capitana Marvel, dibuja, es youtuber anónima y barragana del cosplay, aficiones que solo conoce Moreno (Matt Lintz), su mejor amigo.
Ms Marvel no tiene problemas para enmarcarse en la comedia adolescente. El episodio piloto que se puede ver en Disney+ no tiene prisa en desarrollar una mitología rodeando de los poderes de Kamala, como siquiera de presentar un posible tosco. Es una presentación de personaje divertida, que no es novedosa en su contenido pero que funciona de maravilla porque Iman Vellani se encuentra cómoda en el papel (quién diría que es la primera vez que trabaja delante de cámaras) y sobre todo porque Bisha K. Ali entiende que el espectáculo se debe sostener incluso desde lo visual.
Kamala tiene un problema en casa: sus padres no aceptan la bisoño que quiere ser y le intentan imponer sus propias proyecciones.
La argumentista y los directores Adil El Arbi y Bilall Fallah reman en la misma dirección para elaborar ese tono vibrador, de estética urbana y un ritmo endiablado pensado para representar las dinámicas de atención y pensamiento de los jóvenes que han crecido con los dedos y la examen en los dispositivos, pasando de una app a otra. El mejor ejemplo de su atractivo está en una imagen en la que Kamala y Moreno montan en bici y los grafitis de las paredes representan lo que cuenta la protagonista. En este sentido, Ms Marvel encapsula una filosofía visual y novelística similar a la de títulos de animación recientes de Sony como Los Mitchell contra las máquinas o Spider-Man: un nuevo universo, producidas por Christopher Miller.
Esto, que conste, solo son unas primeras impresiones del piloto. Está por ver si Ms Marvel presenta el enésimo tosco Random™, si el tándem creativo es capaz de persistir este agradable asalto visual y sobre todo si pueden persistir la serie en un circunscripción cómico, alegre y contemporáneo sin caer en los convencionalismos marca de la casa Marvel (o sea, unas tramas olvidables rematadas con peleas excesivas, dilatadas, de altisonancia de trapería a excepción de Los Vengadores Endgame).
Y posteriormente tenemos la otra pregunta. ¿Podrá Ms Marvel ser una buena serie (a secas) o se tendrá que conformar con ser una buena serie por ser de Marvel? Porque Encantadora Grana y Visión, por ejemplo, tuvo un concepto meta-televisivo y una temática de duelo tan novedosas por tratarse del estudio, tan singulares, que se acabó pasando por parada que el experimentación de la meta-sitcom funcionaba a medias, que había secundarios bochornosos y que la batalla final era una concesión marvelita aborrecible que no encajaba con la examen íntima de lo contado. Quedan cinco episodios para sacar (ilusionado) las conclusiones sobre Kamala.
La argumentista Bisha K. Ali y los directores Adil El Arbi y Bilall Fallah reman en la misma dirección para elaborar ese tono vibrador, de estética urbana y un ritmo endiablado
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