Hemos hablado mucho sobre que las horchatas industriales, las pasteurizadas que se venden envasadas en cristal, botella de plástico o tetrabrik en los supermercados, pueden estar hechas con chufa valenciana o con chufa africana (procedente, seguramente, del comercio injusto). Y que la única respaldo de que la chufa es autóctona es el sello de la DO Xufa de València.
Ahora aceptablemente, por comentarios de personas de mi cerca de y otros leídos en las redes sociales, veo que no está tan clara la diferencia entre horchatas por su proceso de elaboración. Y sobre todo, mucha clan no sabe identificarlas a simple paisaje, para que no se la den con pinrel y arriesgarse independientemente (poco que solo es posible con conocimiento) qué horchata consumir.
Horchatas pasteurizadas en las que pone "fresca" y no consta "pasteurizada" en la rótulo principal
La semana pasada lancé en Twitter la próximo pregunta: "¿Qué entendéis por horchata fresca?". El 100% de las respuestas asocia este término con la horchata natural. Vean las respuestas: "Sin pasteurizar, con una caducidad muy corta igual que la nata fresca"; "horchata natural recién hecha sin ningún tratamiento de conservación"; "natural, nuevo y fresca"; "natural y no manipulada"; "sin conservantes ni procesos industriales, y normalmente hecha hace muy poco"; "no pasteurizada"; "natural, sin ningún aditivo a salvo del azúcar y aceptablemente fría".
¿Tienen razón? Quizás deberían tenerla, y si los consumidores relacionan "fresca" con "natural", igual solamente los horchateros artesanos deberían poder utilizar ese término. Pero la ingenuidad es otra aceptablemente diferente: el único pequeño horchatero que incluyó esa mención en su producto fue amenazado con abonar 4.000 euros si no la retiraba. Así que hoy solo podemos ver "fresca" en las horchatas que hay en los frigoríficos de los supermercados y que son, precisamente, todo lo contrario: pasteurizadas, por muy frías que estén (lógicamente, porque están en una refrigerador).
El problema es que el patronímico "pasteurizada" de estas horchatas no figura en la rótulo principal, como marca la reglamentación tecnico-sanitaria de la horchata, sino en la parte trasera, y asiduamente en un tamaño o color de grafema que lo hace casi ilegible.
Algunos argumentan que "fresca" no induce al disimulo; pero vean, si no, las respuestas a ese investigación casero (pueden repetirlo con sus conocidos). Cada persona es huido de nominar una horchata u otra, pero lo que no se puede permitir es confundir al consumidor.
Prueben un vaso de la Horchatería Vida, Sariers, Rin, Món Orxata, Subies o Daniel y, acto seguido, beban una de estas horchatas frescas y rápidamente apreciarán la diferencia entre ambas y arriesgarse cuál les gusta más o cuál prefieren para cada ocasión.
Horchata 
A mi mama este artículo le parecerá una "chorrada", como dice ella; y es que toda la vida se ha sabido diferenciar claramente entre horchata natural y la que no lo es. El sabor cambia completamente, como si fueran dos bebidas diferentes (de ese sensibilidad potente con textura arenosa a un limpio tipo trillado). De hecho, a ella nunca la verán con un cartón o botella industrial en la mano que le parece, textualmente, "un choleck".
Pero los tiempos cambian y la mercadotecnia, incluso. Si quieren horchata natural, aceptablemente; si quieren horchata pasteurizada, incluso. Pero sepan qué compran en cada momento y que no le engañen con la "fresca".
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