La casa donde se crio Carrie Fisher, la inmortal princesa Leia Organa de Star Wars, ha nacido a la cesión por 11 millones de euros. Ubicada en el número 154 E de la calle 74, en el Upper East Side, en ella crio Debbie Reynolds a Carrie y Todd Fisher. Aunque la asesinato sorprendió a Fisher en diciembre de 2016 mientras volaba de Londres a Los Ángeles, donde vivía (su matriz la siguió 24 horas posteriormente), este fue su hogar durante la decenio de los 70: en 1977 se estrenó La Aniquilamiento de las Galaxias.
Desde este vestíbulo, en la planta desestimación, se accede a las plantas superiores.
Salita de estar.
El salón.
La casa, de 400 m2, se distribuye en cuatro pisos. En el primero está una de las estancias con más historia para Todd Fisher, según explicó en el vademécum My Girls, A Lifetime with Carrie and Debbie: la sala de proyecciones, completamente insonorizada y provista con proyector y pantalla de cine. Explica el superviviente que era tradición abierto ver películas con una enorme fuente de palomitas de maíz y mantequilla derretida por encima. “Aun hoy soy incapaz de ver una película a menos que haya muchas palomitas con mantequilla”, explica en el vademécum.
Portada del vademécum escrito por Todd Fisher.
La cocina.
Uno de los dormitorios fue reconvertido en despacho y biblioteca.
Uno de los dormitorios.
En el carretera superior, la luz natural inunda todo el centro desde un tragaluz expansivo. En este nivel hay dos dormitorios con baños en suite y calefacción por suelo resplandeciente. El dormitorio punta cuenta con ladrillos a la presencia y el baño privado del trasero tiene una bañera profunda con otra claraboya y chimenea. Eran los que usaban Carrie y Debbie, siempre tan unidas. Las otras dos habitaciones se reparten en los pisos intermedios. En el sótano hay una bodega con capacidad para 800 botellas y un cuarto de lavado completo.
Uno de los baños.
La bodega, con capacidad para 800 botellas.
El patio.
Carrie Fisher vivía desde hace muchos primaveras en Los Ángeles y había convertido su mansión en un museo a su carrera, de Star Wars a sus libros y guiones, de Broadway a las muchas series de televisión en que participó. El software Good Morning America, de la condena ABC, pudo asomarse a su interior gracias a Todd Fisher.
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